Coca-Cola anunció el cierre de la fábrica de Ventura, en California, que operaba desde hace 114 años. Según información divulgada por el portal de NSC, la unidad cerrará sus actividades el 10 de julio de este año, afectando a 85 trabajadores, de los cuales 68 serán reubicados en otras instalaciones. Las operaciones se transferirán a unidades en el sur de California, y el cierre es el tercero de la embotelladora Reyes Coca-Cola Bottling en menos de 12 meses.
Quien tomó la decisión fue Reyes Coca-Cola Bottling, subdivisión de Reyes Holding responsable del embotellado y distribución de productos de Coca-Cola en 10 estados americanos. Cuándo ocurrirá el cierre: el 10 de julio de este año, con notificación formal a las autoridades enviada el viernes (8). Cómo se hará la transición: de los 85 empleados afectados, 68 serán reubicados en otras instalaciones de la empresa, y los demás podrán postularse a vacantes en otras fábricas de Coca-Cola. Por qué se cerrará la fábrica: según la empresa, la decisión se tomó tras evaluaciones regulares de las instalaciones y servicios para garantizar el crecimiento sostenible del negocio, y la transferencia de operaciones a unidades más grandes en el sur de California busca posicionar mejor a la compañía a largo plazo.
La fábrica de Ventura no es la primera en cerrar en este proceso de reestructuración. A finales de diciembre, Coca-Cola cerró una unidad en American Canyon, en la región de la Bahía de San Francisco, afectando a 45 trabajadores. Antes de eso, en junio, Reyes Coca-Cola Bottling también cerró su unidad en Salinas. Tres fábricas cerradas en menos de un año indican que la embotelladora está consolidando operaciones en unidades más grandes y eficientes, un movimiento que reduce costos fijos pero elimina empleos en comunidades más pequeñas.
114 años de operación: lo que representaba la fábrica de Ventura
La fábrica que Coca-Cola va a cerrar en Ventura operaba desde hace más de un siglo. Son 114 años de producción continua que hicieron de la unidad una de las más antiguas en funcionamiento en la cadena de embotellado de la marca en Estados Unidos. Para la comunidad local, la fábrica no era solo un empleador: era parte de la identidad económica y cultural de Ventura, una presencia que atravesó dos guerras mundiales, la Gran Depresión, crisis del petróleo y pandemias.
-
Novo programa del gobierno puede liberar hasta R$ 90 mil para que los MEIs compren el primer coche con intereses reducidos y período de gracia ampliado por la Caixa Econômica.
-
Vale mira cobre de Carajás que estuvo oculto en el balance durante 20 años y puede valer casi la mitad de la empresa, según Exame, mientras la demanda global se dispara con autos eléctricos, centros de datos, 5G y energía renovable hasta 2040 en todo el mundo.
-
Una propuesta que avanza en el Congreso puede suspender la CNH de quien conduzca usando gafas inteligentes con inteligencia artificial, prevé una multa gravísima multiplicada por cinco y la revocación de la licencia en caso de reincidencia, y el texto ya ha sido aprobado en una comisión de la Cámara de los Diputados.
-
Lages Shopping Center, único da Serra de SC, es comprado por un fondo de inversiones paulista después de que el antiguo grupo acumulara una deuda de R$ 650 millones y viera un paquete de centros comerciales ir a subasta sin comprador en las primeras etapas.
Cerrar una unidad con esta historia no es una decisión trivial, incluso para una corporación del tamaño de Coca-Cola. La empresa reconoció la importancia del momento al comunicar directamente a los empleados antes del anuncio público y al enviar la notificación WARN con 60 días de anticipación, según exige la legislación estadounidense para despidos masivos. La formalidad del proceso refleja tanto el respeto por la historia de la fábrica como la certeza de que la decisión es irreversible.
85 trabajadores afectados: quién se queda y quién se va
De los 85 empleados impactados por el cierre de la fábrica de Coca-Cola en Ventura, 68 recibirán reubicación a otras instalaciones de la empresa. Esto significa que la mayoría de los trabajadores mantendrá el empleo, pero necesitará desplazarse a unidades en el sur de California, lo que puede implicar cambio de ciudad, trayectos más largos y adaptación a una nueva rutina. Para profesionales con familia establecida en Ventura, la reubicación puede ser tan disruptiva como un despido.
Los 17 empleados restantes podrán postularse a vacantes en otras fábricas de Coca-Cola, sin garantía de contratación. La diferencia entre ser reubicado y tener que postularse a una vacante es significativa: en el primer caso, el empleo está asegurado, en el segundo, depende de disponibilidad, perfil y competencia con otros candidatos. La empresa no detalló qué criterios determinan quién recibe reubicación y quién queda en condición de candidato, pero en procesos de este tipo, factores como tiempo de servicio, función y proximidad a otras unidades suelen pesar.
Tres fábricas en menos de un año: el patrón de consolidación
El cierre de Ventura no es un evento aislado, sino parte de un patrón que Reyes Coca-Cola Bottling viene ejecutando en California. En junio del año pasado, la empresa cerró la unidad de Salinas. En diciembre, cerró la fábrica de American Canyon, en la región de la Bahía de San Francisco, afectando a 45 trabajadores. Ahora, en julio, será el turno de Ventura. Son tres unidades cerradas en aproximadamente 12 meses, todas en el mismo estado.
El patrón indica una estrategia deliberada de consolidación, donde unidades más pequeñas y antiguas son absorbidas por instalaciones más grandes y modernas. Reyes Coca-Cola Bottling opera 22 centros de distribución en California, incluyendo dos centros de producción en Los Ángeles, además de 50 instalaciones en 10 estados. Con esta infraestructura, la empresa tiene capacidad de absorber el volumen de producción de las unidades más pequeñas sin perder capacidad de atención al mercado. Para la corporación, es optimización. Para las ciudades que pierden las fábricas, es vaciamiento económico.
Qué es Reyes Coca-Cola Bottling
Reyes Coca-Cola Bottling es una subdivisión de Reyes Holding, un conglomerado que administra grandes distribuidoras de cerveza y bebidas y también es el mayor distribuidor global de McDonald’s. Reyes Holding comenzó a distribuir productos de Coca-Cola en 2015 y formó oficialmente Reyes Coca-Cola Bottling como unidad de negocios en 2022. La empresa opera 50 instalaciones en 10 estados americanos, lo que da la dimensión de la escala operativa detrás de la marca que el consumidor ve en el estante.
La estructura de embotellado de Coca-Cola en los Estados Unidos es descentralizada: la marca licencia la producción y la distribución a embotelladoras regionales que operan de forma semiautónoma. Reyes es una de estas embotelladoras y toma sus propias decisiones sobre qué fábricas mantener y cuáles cerrar, basándose en criterios de eficiencia operativa y logística. Cuando Reyes cierra una fábrica en California, no es necesariamente una decisión de la sede de Coca-Cola en Atlanta, sino una elección de la embotelladora local para optimizar su red.
Inflación y eficiencia: el contexto detrás de los cierres
Los cierres de fábricas de Coca-Cola en California ocurren en un contexto de inflación persistente en los Estados Unidos y presión por eficiencia operativa en toda la industria de bebidas. El costo de mantener unidades centenarias en operación tiende a ser más alto que el de fábricas modernas, tanto por cuestiones de mantenimiento edilicio como por limitaciones tecnológicas que impiden la automatización completa de los procesos. Consolidar la producción en unidades más grandes y más nuevas permite reducir costos unitarios y mantener márgenes en un mercado donde el precio al consumidor enfrenta resistencia.
California también presenta costos operativos entre los más altos de los Estados Unidos, con energía cara, impuestos elevados y regulación laboral rigurosa. Para una embotelladora que opera en 10 estados, mantener tres fábricas pequeñas en California puede ser menos eficiente que concentrar la producción en dos unidades grandes y distribuir el producto por una red logística ya existente. La lógica empresarial es clara, incluso si las consecuencias para trabajadores y comunidades locales son dolorosas.
Una fábrica de 114 años que no verá el 115º aniversario
Coca-Cola cerrará en julio la fábrica de Ventura, una unidad con 114 años de historia que empleaba a 85 personas. La decisión forma parte de una consolidación que ya cerró otras dos unidades en California en menos de un año, y las operaciones serán absorbidas por instalaciones más grandes en el sur del estado. Para 68 trabajadores, hay reubicación. Para los otros 17, hay la esperanza de un puesto en otra fábrica. Para Ventura, queda la ausencia de una presencia centenaria que no será reemplazada.
¿Qué opinas de que una empresa cierre una fábrica con más de un siglo de operación? Cuéntanos en los comentarios si crees que la consolidación de fábricas es inevitable en el escenario actual, cómo evalúas el impacto en las comunidades que pierden unidades productivas y si Coca-Cola debería haber mantenido la fábrica de Ventura por su valor histórico. Queremos escuchar tu opinión.

¡Sé la primera persona en reaccionar!