La Casa de Piedra tiene una abertura de 197 metros revelando un gigante de la Mata Atlántica y un nuevo hito mundial de la espeleología brasileña confirmado por la USP ahora tras una gran expedición científica histórica inédita
La boca de cueva más grande del planeta está en Brasil y, ahora, eso ya no es solo una estimación. Investigadores de la Universidad de São Paulo (USP) confirmaron, tras una expedición científica, que la Casa de Piedra, ubicada en el Vale do Ribeira, en el interior de São Paulo, tiene una abertura de 197,1 metros de altura.
El trabajo fue acompañado por el programa Fantástico, que mostró los entresijos de esta jornada marcada por tecnología, esfuerzo físico y riesgos constantes.
Cerrada al público desde 2003, la cueva vuelve a estar en el centro de atención no como atracción turística, sino como patrimonio natural de escala mundial, capaz de redefinir el lugar de Brasil en el mapa de la espeleología.
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Una Gigante Escondida en la Mata Atlántica
Quien se acerca a la Casa de Piedra se enfrenta a un arco colosal que ya impresiona a primera vista.
El levantamiento realizado con dron y láser de alta precisión reveló que la abertura equivale a apilar cinco Cristos Redentores, una comparación que ayuda a dimensionar la grandeza de la formación.
“Este número la coloca entre esas cosas raras que no ves todos los días, que la naturaleza nos consigue regalar”, afirma Nicolás Strikis, investigador del Instituto de Geociencias de la USP, en entrevista a Fantástico.
La región donde se encuentra la cueva forma parte del PETAR (Parque Estadual Turístico del Alto Ribeira), que alberga más de 400 cuevas catalogadas. Aun así, ninguna se aproxima a la escala de la Casa de Piedra.
Tres Horas y Media de Trilha y Desafíos
Llegar a la mayor boca de cueva del planeta exige disposición. El equipo de Fantástico acompañó a los geólogos Nicolás y Vanessa, de la USP, en una trilha considerada difícil.
Barro, arroyos, subidas empinadas y carga pesada forman parte del recorrido, que dura alrededor de tres horas y media.
Entre los equipos transportados, una caja llevada por dos personas llamaba la atención.
Dentro de ella estaba el sistema responsable por cambiar la historia de la cueva: un dron acoplado a un láser capaz de mapear la estructura con precisión científica.
Durante el trayecto, la Mata Atlántica revela su biodiversidad. Arapongas, puercos de monte, jaguares y jaguatiricas ya han sido registrados en la región, reforzando el carácter preservado del entorno.
Una Duda que Duró 36 Años
Desde 1989, existía una estimación para el tamaño de la abertura de la Casa de Piedra, realizada con el uso de cuerdas.
El método, aunque ingenioso para la época, presentaba limitaciones, ya que las cuerdas se estiran y el peso humano puede interferir en la medición.
Ahora, el dron sobrevoló la entrada emitiendo 1,92 millones de puntos de láser por segundo. Cada punto ayudó a formar un modelo 3D detallado, eliminando incertezas.
“Es un patrimonio natural brasileño. Solo podemos preservar aquello que conocemos”, explica el equipo de la USP, según Fantástico.
Belleza que También Representa Peligro
La imponencia de la Casa de Piedra viene acompañada de riesgos. Un río recorre toda la extensión interna de la cueva, y atravesarla exige caminar casi tres kilómetros sobre piedras mojadas y en tramos donde el agua llega al pecho.
En 2003, una tromba de agua alcanzó a un grupo durante la travesía. Un guía y un turista murieron, y el área fue cerrada al turismo.
Los residentes relatan que, cuando comienza a llover, las condiciones pueden cambiar en minutos. En 2024, el propio equipo de la USP escapó por poco de una inundación repentina.
Monitoreo Constante y Datos Preocupantes
Cada dos meses, Nicolás y Vanessa regresan a la cueva para monitorear el nivel del agua. Sensores ya han registrado alturas superiores a 2 metros, y en algunas ocasiones la fuerza de la corriente fue suficiente para doblar equipos.
Esta información alimenta discusiones sobre una posible reapertura controlada, tal vez restringida a los meses de estiaje, entre abril y septiembre, y con protocolos de seguridad más rigurosos.
Por ahora, los visitantes solo pueden llegar hasta la boca de la cueva, lo que para muchos ya es una experiencia monumental.
Un Título Sin Competencia
Existen cuevas más profundas o con salones más grandes en el mundo, como la Sơn Đoòng, en Vietnam. Sin embargo, cuando el criterio es la altura de la entrada, ninguna supera la brasileña.
Algunas grandes aberturas mencionadas en China y Venezuela no se consideran cuevas propiamente dichas, o no tienen mediciones oficiales y consenso geológico. En la Casa de Piedra, la confirmación es clara: 197,1 metros de altura.
Patrimonio Brasileño de Escala Mundial
Para Nicolás Strikis, el descubrimiento cambia la forma en que el mundo ve el Vale do Ribeira. “Entonces comienzan a mirar al estado de São Paulo, a la Casa de Piedra, como un lugar que debes incluir en tu itinerario de viajes, cosas que necesitas conocer”, afirmó a Fantástico.
Mientras los estudios continúan y los debates avanzan, la cueva permanece cerrada, guardando no solo un récord, sino también historias, desafíos y un legado natural que comenzó a desvelarse hace décadas.
Con información de G1.

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