Estudio de 2025 muestra que el permafrost profundo emite metano y CO₂ como las capas superficiales, podría duplicar emisiones climáticas ignoradas.
Según la revista Nature Geoscience, un estudio publicado en enero de 2025 perforó 20 metros de sedimento en el fondo de un lago termocárstico en el Ártico, profundidad inédita para este tipo de ambiente, y reveló que las capas profundas del permafrost producen metano y dióxido de carbono en cantidades comparables a las capas superficiales.
Este descubrimiento contradice una suposición central de los modelos climáticos globales, que consideraban que solo los primeros metros de suelo descongelado contribuían de forma relevante a las emisiones de gases de efecto invernadero. La conclusión del estudio indica que el potencial total de emisión podría estar siendo subestimado hasta en dos veces.
El permafrost almacena carbono equivalente al doble de la atmósfera y su estabilidad depende del congelamiento continuo del suelo
El permafrost se define como suelo que permanece congelado por al menos dos años consecutivos, aunque, en la práctica, en regiones del Ártico, permanece congelado por miles de años.
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Cubre alrededor del 25% de la superficie terrestre del hemisferio norte, incluyendo áreas de Siberia, Alaska, Canadá, Groenlandia, Tíbet y Escandinavia. Debajo de la capa activa, que se descongela estacionalmente y generalmente tiene menos de 1 metro, el suelo permanece congelado por decenas a cientos de metros.
En este ambiente, materia orgánica acumulada a lo largo de milenios permanece preservada, incluyendo restos de plantas, animales y microorganismos.
Materia orgánica congelada en el permafrost se descompone al descongelarse y libera CO₂ y metano con alto impacto climático
Cuando el permafrost se descongela, los microorganismos vuelven a la actividad e inician la descomposición de la materia orgánica.
Este proceso genera dióxido de carbono en condiciones aeróbicas y metano en condiciones anaeróbicas. El metano es particularmente relevante porque tiene un potencial de calentamiento global aproximadamente 80 veces mayor que el CO₂ en un horizonte de 20 años.
El estudio destaca el papel de los lagos termocársticos como mecanismos de deshielo profundo. Estos lagos se forman cuando el suelo colapsa tras el derretimiento del hielo subterráneo, acumulando agua en la superficie.
El agua transfiere calor al suelo de forma más eficiente que el aire, promoviendo el descongelamiento vertical del permafrost.
Taliks termocársticos crean zonas profundas descongeladas que pueden alcanzar decenas de metros debajo de la superficie
El calor de los lagos forma estructuras llamadas taliks — regiones de suelo descongelado dentro del permafrost.
Estos taliks pueden alcanzar profundidades de 20, 30 o incluso cientos de metros, dependiendo de las condiciones locales. Dentro de estas zonas, la descomposición ocurre en ambiente anaeróbico, favoreciendo la producción de metano.
Perforación de 20 metros permitió medir directamente producción de gases en capas profundas nunca analizadas
El estudio fue el primero en perforar un núcleo completo de sedimentos hasta 20 metros de profundidad en un lago termocárstico.
Muestras de cada capa fueron incubadas en laboratorio bajo condiciones anaeróbicas para medir la producción de gases. Los resultados mostraron que las capas profundas tienen actividad biológica significativa.

Las mediciones indican que la producción de gases en las capas profundas es comparable a la de las capas superficiales. Esto sugiere que los modelos climáticos que consideran solo la capa activa están subestimando las emisiones totales.
El deshielo profundo ocurre en escala de décadas, mucho más rápido de lo que los modelos de deshielo gradual preveían
El estudio mostró que el deshielo debajo de los lagos puede alcanzar grandes profundidades en pocas décadas. Este proceso es significativamente más rápido que el deshielo gradual de la superficie.
Desde 2014, han surgido cráteres gigantes en Siberia. Estas formaciones están asociadas con la acumulación de gas metano bajo el permafrost y su liberación explosiva.
El deshielo abrupto del permafrost es no lineal y difícil de representar en modelos climáticos globales
Los modelos climáticos tradicionales se basan en procesos graduales. El deshielo abrupto, asociado a lagos y fracturas, ocurre de forma no lineal y depende de factores locales.
El Ártico tiene alrededor de 3,6 millones de lagos. Una parte significativa de ellos se encuentra sobre permafrost y contribuye al deshielo profundo.
Los lagos pueden expandirse o drenar. Cuando drenan, exponen los sedimentos al oxígeno, reduciendo el metano y aumentando el CO₂.
La incorporación de estas emisiones en los modelos puede aumentar las proyecciones de calentamiento. La nueva evidencia indica que el sistema climático podría estar subestimando uno de sus principales riesgos.
En su opinión, ¿los modelos necesitan ser revisados urgentemente o todavía hay incertidumbres que impiden conclusiones más definitivas?

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