Investigadores desarrollan sistema que imita líquenes para crear estructuras de forma autónoma, utilizando recursos del propio planeta y revolucionando el futuro de la colonización espacial.
Vivir en Marte es un sueño antiguo de la humanidad. Sin embargo, la construcción de colonias enfrenta un gran obstáculo. Enviar materiales de la Tierra es costoso e inviable. Ahora, una nueva investigación propone una solución innovadora: un material de construcción que crece solo, utilizando una asociación entre hongos y bacterias.
El desafío de la construcción lejos de la Tierra
La colonización de Marte depende fundamentalmente de nuevas técnicas de construcción. Utilizar los recursos disponibles en el planeta es esencial. El envío de enormes cantidades de materiales de la Tierra a través de cohetes es impracticable y prohibitivamente caro. Enfoques de investigación anteriores, aunque prometedores, siempre han enfrentado un obstáculo crítico: la necesidad de asistencia humana o de un suministro continuo de nutrientes, lo cual no es viable en Marte.
La innovación para edificar en Marte
Para resolver este problema, investigadores liderados por la Dra. Congrui Grace Jin, de la Universidad Texas A&M, desarrollaron un sistema de líquen sintético. El equipo, financiado por el programa Conceptos Avanzados Innovadores de la NASA, pasó años perfeccionando la biofabricación de materiales vivos. La idea es crear una comunidad sintética que imite los líquenes naturales, capaz de crear materiales de construcción de forma completamente autónoma para fabricar casas, edificios e incluso muebles.
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Con precios a partir de R$ 36 mil, una casa de 38 m² con dos habitaciones llega desmontada en un camión, se monta en días y ya viene con puerta, ventana, suelo y tejado, sin albañil, sin escombros y sin sorpresas en el presupuesto.
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Mientras que la mampostería tradicional puede llevar meses, una empresa brasileña vende casas que llegan listas en camión, se instalan en hasta 8 horas y ya vienen con electricidad, fontanería, baños y acabados.
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La entrega de un estudio contenedor de 15 m² amueblado con cama, mesita de noche, armario, panel de lamas en la cabecera, cocina diseñada a medida y mampara de esquina en el baño; el cliente utilizará la casa los fines de semana.
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Casa contenedor de 60 m² con tres dormitorios, una suite principal y dos habitaciones para niños. El montaje por parte del equipo tardó cinco días hábiles y la estructura llegó preacabada de fábrica.
Cómo la asociación entre hongos y bacterias funciona
El sistema imita la colaboración simbiótica de los líquenes. Combina dos tipos de organismos: hongos filamentosos y cianobacterias. Las cianobacterias son verdaderas potencia: utilizan la atmósfera marciana para fijar dióxido de carbono y dinitrógeno, produciendo oxígeno y nutrientes para los hongos. A su vez, los hongos actúan como constructores naturales. Proporcionan agua y minerales a las cianobacterias y sirven de ancla para la producción de biominerales. Juntos, secretan biopolímeros que unen las partículas del suelo marciano, formando una estructura sólida y consolidada.
Hacia la construcción autónoma en el planeta rojo
La mayor ventaja de esta tecnología es su total autonomía. El sistema necesita solo tres elementos básicos: aire, luz y el regolito marciano (simulado en laboratorio), además de un medio líquido inorgánico. No hay necesidad de cadenas de suministro complejas o de cualquier intervención humana.
Según Jin, «el potencial de esta tecnología de autocrecimiento para permitir la exploración y colonización extraterrestre a largo plazo es significativo». El siguiente paso del equipo es desarrollar una «tinta de regolito» para la impresión 3D de estas bioestructuras, abriendo el camino para una construcción verdaderamente autónoma en el Planeta Rojo. Con este avance, el futuro de la construcción extraterrestre está, literalmente, creciendo ante nuestros ojos.
Con información de Interesting Engineering.


Extraordinario em breve isso deixará de ser um sonho para vira realidade.