Petición de autofalencia expone disputa millonaria involucrando obra histórica en Ceará, divergencias sobre deudas laborales y tributarias, patrimonio declarado reducido y intentos de acreedores de responsabilizar a la controladora extranjera por valores dejados en Brasil.
La Posco Engenharia e Construção do Brasil, subsidiaria de la surcoreana Posco Engineering & Construction, presentó una petición de autofalencia ante la justicia de Ceará y comenzó a concentrar, en un único proceso, la discusión sobre un pasivo que los acreedores estiman podría alcanzar alrededor de R$ 1 mil millones, según un informe del portal Diario del Centro del Mundo.
En los autos, la empresa reconoce deudas de cientos de millones de reales, mientras declara un patrimonio reducido, escenario que motivó impugnaciones formales por parte de trabajadores, proveedores y representantes legales.
La empresa fue creada específicamente para actuar en la implementación de la Companhia Siderúrgica do Pecém, considerada una de las mayores inversiones privadas jamás realizadas en Ceará.
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La obra comenzó en 2011 y fue concluida en 2016, cuando la planta entró en operación, conforme a la información divulgada por ArcelorMittal, actual controladora del emprendimiento.
Informes publicados por medios como UOL y Diario del Nordeste indican que Posco recibió íntegramente los valores previstos en el contrato de construcción de la siderúrgica.
Sin embargo, tras la entrega del proyecto, comenzaron a surgir pendientes relacionadas con obligaciones laborales, contratos con proveedores y deudas tributarias en Brasil, que comenzaron a ser cobradas judicialmente.
Petición de autofalencia y efectos procesales
La petición de autofalencia fue protocolada en septiembre de 2025.
De acuerdo con especialistas en derecho empresarial consultados en reportajes sobre el caso, este tipo de medida reúne las cobros en un único juzgado, suspende ejecuciones individuales y altera la dinámica de actualización de las deudas.
Los acreedores afirman, en los autos, que la concentración tiende a prolongar la tramitación y reducir la efectividad de las cobranzas a corto plazo.
En el proceso, Posco presentó una relación inicial de cerca de 40 acreedores y reconoció un pasivo de R$ 644 millones.
La mayor parte de este valor corresponde a deudas laborales, además de cobros clasificados como quirografarios y obligaciones con empresas del propio grupo económico, conforme a la información divulgada por la revista IstoÉ Dinheiro.
Abogados que representan a los acreedores impugnan los números y sostienen que la deuda real es superior a la informada.
El Diario del Nordeste informa que hay créditos que aún no han sido incluidos formalmente en el proceso, lo que puede llevar a la ampliación del pasivo a medida que nuevas habilitaciones sean analizadas por la justicia.
Disputa sobre el tamaño real de las deudas
Uno de los principales puntos de disputa involucra los débitos tributarios.
Según informes, Posco indicó valores menores a los que reclama la Procuraduría General de la Fazenda Nacional.
Los representantes de los acreedores afirman que, solo en tributos federales, la suma puede superar R$ 200 millones, considerando ejecuciones fiscales en curso.
Además, parte de las cobranzas está vinculada a acciones judiciales aún en curso, lo que significa que los valores finales dependen de decisiones futuras.
Esta incertidumbre ha sido apuntada en los autos como uno de los factores que dificultan la consolidación de un número definitivo para el pasivo total.
Empresas que prestaron servicios durante la fase de implementación de la siderúrgica, especialmente entre 2013 y 2015, también informan impactos financieros derivados de la falta de pago.
Estos relatos constan en informes regionales y en manifestaciones presentadas ante el juzgado de la falencia.
Patrimonio declarado y cuestionamientos de los acreedores
A pesar del volumen de las deudas discutidas, Posco declaró a la justicia un conjunto limitado de bienes.
Entre los activos listados se encuentran un terreno en São Gonçalo do Amarante valorado en cerca de R$ 1,1 millón, un vehículo sin condiciones de uso y valores reducidos en cuentas bancarias y aplicaciones financieras.
Documentos mencionados por el Diario del Nordeste indican que, en junio de 2025, la empresa mantenía un saldo bancario inferior a R$ 1 mil.
Para los acreedores, este dato refuerza la tesis de que la compañía ya operaba con recursos escasos antes de la petición de autofalencia, argumento utilizado para cuestionar la regularidad de la situación financiera presentada.
La empresa también informó que parte de los valores vinculados a disputas judiciales está depositada en juicio y, por ello, no puede ser utilizada para saldar otras deudas.
Crédito millonario y tentativa de alcanzar a la matriz
Entre los mayores acreedores se encuentra la Campelo Costa Sociedade de Advogados.
Conforme lo noticiado por el Diario del Nordeste, el crédito atribuido al despacho es de aproximadamente R$ 567 millones, monto reconocido en procedimientos arbitrales y en decisiones judiciales ya proferidas.
En octubre de 2025, una decisión de primera instancia autorizó, de forma preliminar, la desconsideración de la personalidad jurídica de la subsidiaria brasileña.
La medida permite que la cobranza sea dirigida a la matriz surcoreana y a la holding internacional del grupo, según los términos divulgados por la prensa.
En la decisión citada por los reportajes, el magistrado destacó que la empresa brasileña fue estructurada para ejecutar un único proyecto.
Este entendimiento ha sido utilizado por los acreedores para sustentar la necesidad de ampliar el alcance de las ejecuciones.
Obra en Pecém y cambio de control de la siderúrgica

Posco actuó exclusivamente en la implementación de la Companhia Siderúrgica do Pecém, ubicada en el Complejo Industrial y Portuario do Pecém.
ArcelorMittal informó que la planta fue comisionada en 2016 y cuenta con capacidad de producción de cerca de 3 millones de toneladas por año.
En marzo de 2023, Vale anunció la conclusión de la venta de su participación en CSP a ArcelorMittal.
La operación, confirmada por las empresas involucradas, tuvo un valor aproximado de US$ 2,2 mil millones y ocurrió tras la obtención de las autorizaciones regulatorias necesarias.
La ArcelorMittal Pecém declaró, en nota reproducida por el Diario del Nordeste, que no participó de la contratación de proveedores por parte de Posco ni tuvo injerencia sobre dichos contratos.
Según la empresa, las disputas en curso se refieren exclusivamente a las obligaciones asumidas por la constructora durante la ejecución de la obra.
Divergencia sobre las causas de la insolvencia
En el proceso de autofalencia, la administradora judicial apuntó factores como incremento de costos, retracción económica, ausencia de nuevos contratos y efectos de la pandemia como causas de la insolvencia.
Esta versión fue divulgada en reportajes que acompañan el caso desde el inicio.
Los acreedores, por su parte, sostienen que estas explicaciones no justifican el no pago de las deudas tras la conclusión de la obra y el recibo íntegro del contrato principal.
En manifestaciones presentadas a la justicia, ellos defienden la anulación de la petición de autofalencia y la reanudación de las cobranzas por otros medios legales.

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