Tiene 10 años y un CI de 162. David Camacho, el niño genio de Querétaro, en México, superó la puntuación atribuida a Einstein, entrenó en la NASA y transformó el dolor del acoso escolar en una app para ayudar a otros niños. Y aún rechaza la etiqueta de genio.
La historia ganó el mundo en mayo de 2026, cuando una entrevista de David Camacho con BBC News Mundo volvió a circular y presentó al gran público a un chico fuera de lo común. A los 10 años, residente de Querétaro, en México, tiene un CI medido en 162 puntos, habla cuatro idiomas, da conferencias en universidades y prepara un libro. Los números impresionan, pero lo que conmueve es lo que hace con todo eso.
Apodado «David da Vinci», el niño genio ya había llamado la atención en 2024, cuando fue seleccionado para un programa de experiencia espacial de la NASA, en Houston. Incluso con la inteligencia rara, David lleva una herida común a muchos niños: sufrió acoso escolar durante años por ser diferente. En lugar de guardar rencor, decidió crear algo para que otros no pasaran por lo mismo. Este es el corazón de esta historia, y es por eso que va mucho más allá de una simple puntuación de CI.
¿Quién es David Camacho, el niño que rechaza el título de genio?

Edgar David Camacho Flores, conocido como David da Vinci, es un niño de 10 años que creció en Querétaro, en el centro de México. Desde los cuatro años, ya mostraba un talento inusual para los idiomas, aprendiendo inglés y alemán aún en preescolar. Hoy, el niño genio domina español, inglés, francés y alemán, y aún estudia ruso, portugués e italiano. Sume a eso las conferencias que da en universidades y organismos internacionales y un libro en camino, y queda claro por qué el chico se hizo noticia en todo el mundo.
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Lo más curioso es que David Camacho rechaza el apodo que lo hizo famoso. Cuando lo llaman genio, él responde con una madurez que desarma a cualquier adulto. «Los genios ya están en la tumba, y si fueron genios es porque hicieron cosas geniales», dijo a la prensa, recordando que tiene solo 10 años y está apenas comenzando. Esa negativa a acomodarse en el pedestal de niño genio tal vez sea, irónicamente, uno de los rasgos más geniales de él. David prefiere ser visto como un niño que aún tiene mucho que aprender, y no como un fenómeno listo.
CI de 162, por encima del de Einstein, y lo que ese número quiere decir
El dato que más repercutió fue el CI de 162 puntos, marca que aparece por encima de los cerca de 160 frecuentemente atribuidos a Albert Einstein. Vale la pena tener cuidado aquí, porque el propio Einstein nunca hizo un test de CI formal, y el valor asociado a él es una estimación popular, no un resultado oficial. Aun así, la comparación da la dimensión de lo que se está hablando: un CI de 162 coloca a David Camacho en el grupo de las mentes más raras del planeta, rango que suele garantizar entrada en sociedades de superdotados.
Conviene también entender lo que ese número no dice. Un CI alto mide ciertas habilidades de razonamiento, pero no garantiza felicidad, equilibrio emocional ni éxito automático en la vida. El caso de David Camacho es interesante justamente porque muestra los dos lados. Por un lado, la facilidad impresionante con idiomas y ciencia. Por otro, la dificultad de encajar entre niños de la misma edad, ya que la mayoría de sus conversaciones ocurren con adultos. Ser comparado con Einstein abre puertas, pero no borra los desafíos de crecer siendo diferente a todos los demás a su alrededor.
El entrenamiento en la NASA que se convirtió en sueño de niño
En 2024, aún con nueve años, David Camacho vivió lo que para muchos es un sueño distante. Fue seleccionado para el International Air and Space Program Jr., una experiencia de la NASA realizada en Houston que reúne a niños de varias partes del mundo. No fue un paseo turístico. El programa simula la rutina de quien se prepara para el espacio, y el chico se sumergió de lleno en esta vivencia rara para alguien de su edad.
Durante la estancia en la NASA, el niño pilotó un avión con ayuda, sintió en la piel la sensación de gravedad cero y además practicó una especie de paracaidismo dentro de un túnel de viento vertical. La inmersión alimentó un sueño aún mayor, ya que David habla de algún día unir la medicina y el espacio, y menciona el deseo de estudiar en una universidad de prestigio como Harvard. Ver a un niño que sufrió bullying flotando en entrenamiento de la NASA es el tipo de cambio que muestra cómo el talento, cuando encuentra oportunidad, puede llegar lejos.
La app Macayos y la cicatriz del bullying
Detrás del niño genio existe un chico que recibió golpes de la vida más temprano de lo que debería. David Camacho sufrió bullying durante años, precisamente por ser diferente, más maduro y más avanzado que sus compañeros. En lugar de convertir eso en rebeldía, decidió actuar. Está desarrollando una aplicación llamada Macayos, que utiliza inteligencia artificial para enseñar a los niños a entender y gestionar sus propias emociones, con lanzamiento previsto para 2026.
La idea nació exactamente de la falta que él sintió. David se dio cuenta de que faltan herramientas emocionales para los niños, sobre todo en entornos donde existe incomprensión o rechazo, y quiso llenar ese vacío. Más que un proyecto de tecnología, el Macayos es la respuesta de alguien que vivió el bullying y no quiere que otros se sientan solos como él se sintió. Por eso, David ha pedido públicamente más comprensión e inclusión en las escuelas, recordando que los niños superdotados también necesitan acogida, y no solo admiración por los números del CI.
El mensaje que un niño de 10 años deja para los adultos
En el fondo, la historia de David Camacho vale menos por la comparación con Einstein y más por la lección que lleva. Un CI de 162 es raro, pero lo que hace a este chico inolvidable es lo que eligió hacer con su propio dolor. En lugar de cerrarse, abrió un camino para otros niños. En lugar de aceptar el pedestal de niño genio, pidió empatía. Hay más sabiduría en eso que en cualquier prueba.
El ejemplo también sirve de advertencia para padres y escuelas. La inteligencia fuera de lo común no protege a nadie del bullying, y el talento de sobra no sustituye el cuidado emocional que todo niño merece. La trayectoria de David Camacho, del bullying al entrenamiento de la NASA, del silencio de los compañeros a las conferencias llenas, muestra que reconocer y acoger a quien es diferente puede liberar un potencial enorme. El niño genio que rechaza el título terminó enseñando, sin querer, la lección más humana de todas.
David no quiere ser recordado como el chico del CI mayor que el de Einstein, sino como alguien que hizo algo bueno con lo que tiene. Quizás esa sea la verdadera marca de un niño genio, la de transformar el bullying en puente y no en muro. Y tú, ¿qué es lo que más te impresiona de la historia de David Camacho, la inteligencia rara, el paso por la NASA o el valor de crear una solución para ayudar a otros niños? Cuéntanos aquí en los comentarios.

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