Con 260 mil empleos en juego, Brasil tiene un plan detallado para transformar su poderosa industria del calzado, enfrentando la competencia asiática y apuntando al mercado global.
Las nuevas políticas industriales de Brasil se centran en sectores de alta tecnología, como energía limpia y tierras raras. Aunque son importantes, estos segmentos suelen reducir el número de puestos de trabajo. En contraste, la industria del calzado se establece como un sector estratégico e intensivo en mano de obra, crucial para el desarrollo económico y social del país.
El escenario de la industria del calzado
La importancia del sector del calzado para Brasil es visible en los números. Con una producción anual de 830 millones de pares, el país genera 260 mil empleos directos. El sector está compuesto por 5.500 empresas, la mayoría de pequeño tamaño, y mueve un facturación anual estimada en R$ 40 mil millones.
Globalmente, Brasil ocupa la posición de 4º mayor productor de calzado del mundo, quedando detrás solo de China, India y Vietnam. A pesar de esto, la mayor parte de la producción es absorbida por el mercado interno, que consume alrededor del 80% de los zapatos fabricados. La demanda es alta por calzados populares, principalmente los hechos de material sintético y sandalias.
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Los desafíos del calzado brasileño
A pesar de la fuerza productiva, Brasil exporta poco. El país es apenas el 11º mayor exportador mundial. Las exportaciones suman 130 millones de pares por año, con enfoque en productos de menor valor agregado, como chanclas de PVC. Los principales destinos son Estados Unidos, Argentina y Francia.
La industria del calzado nacional enfrenta vulnerabilidades claras. Entre ellas están el elevado Costo Brasil, impulsado por una infraestructura deficiente, y la fuerte competencia internacional, que resulta en la pérdida de competitividad frente a países como Vietnam, China e Indonesia. Adicionalmente, la política cambiaria inestable impacta directamente los costos de importación y los márgenes de ganancia en la exportación. El sector también sufre con la informalidad, con parte de la producción operando fuera de las normas, y con una significativa deficiencia tecnológica, especialmente entre pequeños productores.
Sostenibilidad, nearshoring e innovación
Expertos señalan tendencias que pueden beneficiar al sector. Una de ellas es el nearshoring, movimiento en el que marcas internacionales buscan proveedores más cercanos a sus mercados consumidores, como EE. UU. y Europa. Esto puede favorecer a Brasil en relación con Asia.
Además, otras oportunidades relevantes se presentan. La ascensión de la moda sostenible, con enfoque en materiales reciclables y producción limpia, abre nuevos mercados. Paralelamente, se observa el crecimiento de empresas que invierten en diseño y en marcas propias, agregando valor al producto. La Industria 4.0 también es una realidad, con grandes grupos como Grendene, Calzados Bibi y Arezzo ya utilizando automatización y tecnologías avanzadas.
Una política nacional para fortalecer la industria del calzado (PNDIC)
Para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades, se consolidó un plan estratégico: la Política Nacional de Desarrollo de la Industria de Calzado (PNDIC). Sus objetivos son reposicionar a Brasil como un exportador relevante, agregar valor al producto nacional, defender la producción contra la competencia desleal y promover la sostenibilidad.
La política se basa en pilares fundamentales. En el eje productivo-industrial, la meta es ofrecer crédito a través de BNDES para la modernización de maquinaria y crear un sello “Made in Brazil Premium”. Para el pilar exportador y cambiario, el plan prevé el refuerzo del programa Brazilian Footwear, la creación de seguro y hedge cambiario subsidiado y la búsqueda de acuerdos bilaterales. En defensa comercial, la acción central es aumentar la fiscalización contra subfacturación y dumping de productos asiáticos. El plan también abarca la capacitación y diseño, con el rediseño de cursos técnicos, y la sostenibilidad y ESG, a través de líneas de crédito verde y el sello “Calzado Sostenible Brasil”.
Monitoreo para el crecimiento del sector
Para garantizar la ejecución del plan, la propuesta incluye la creación del Consejo Nacional de la Industria de Calzado (CONICAL). Este consejo tendría miembros del gobierno, del sector privado y de trabajadores. Además, se implementaría un panel público en línea para monitorear mensualmente los indicadores de producción, empleo, exportaciones y sostenibilidad, con metas revisadas cada tres años.

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