Canadiense de 34 Años Volvió a Ver Tras Dos Décadas Gracias a una Técnica Rara que Utiliza un Diente para Sostener una Lente en el Ojo. El Procedimiento, Realizado en Vancouver, Fue la Primera Vez que la Cirugía Ocurrió en Canadá.
Un canadiense de 34 años volvió a ver tras dos décadas gracias a una técnica rara que utiliza un diente del propio paciente para sostener una lente en el ojo.
El procedimiento, conocido como osteo-odonto-ceratoprotesis (OOKP), fue conducido en Vancouver por el equipo del oftalmólogo Greg Moloney, de la Universidad de Columbia Británica, e integra la primera serie de cirugías de este tipo realizada en Canadá.
De acuerdo con información del canal CNN, con gafas, el paciente alcanzó agudeza de 20/30 en el ojo derecho.
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Qué es la Técnica del Diente en el Ojo
La OOKP está indicada cuando trasplantes de córnea fallan y la superficie ocular permanece gravemente cicatrizada, pero la retina y el nervio óptico están preservados.
El método sustituye la función óptica de la córnea dañada por un conjunto formado por un fragmento de diente y una pequeña lente cilíndrica, que queda encajada en ese injerto.
Por ser tejido del propio paciente, la estructura tiene mayor chance de integración y menor riesgo de rechazo.
Cómo el Diente se Convierte en Soporte para la Lente

Primero, los cirujanos extraen un canino —generalmente acompañado por una fina capa de hueso— y lo esculpen en un bloque que recibe, al centro, un cilindro óptico.
Luego, este conjunto se implanta temporalmente en la mejilla o en el parpado, durante unos meses, para promover crecimiento de tejido y vascularización.
En la etapa final, el bloque diente-lente se fija en la parte anterior del ojo, abriendo camino para que la luz alcance la retina.
Según Moloney, “el diente es una estructura ideal para mantener un elemento de enfoque en su lugar: es rígido, sobrevive en ambientes adversos y el cuerpo lo reconoce como propio”.
Quién Puede Beneficiarse
Casos de ceguera corneana severa tras quemaduras químicas, traumas o enfermedades autoinmunes están entre los principales candidatos.
En condiciones como la síndrome de Stevens-Johnson —provocada por infecciones o medicamentos— las células madre del limbo pueden ser destruidas, dejando la córnea opaca y queratinizada, lo que impide el paso de luz.
En estos escenarios, “es una situación en la que un trasplante de córnea estándar simplemente no funcionaría”, explica el oftalmólogo Vicente Diaz, de la Universidad de Yale.
La Trayectoria del Paciente Hasta la Cirugía
A los 13 años, durante un partido de baloncesto de Navidad, Brent Chapman sufrió una reacción medicamentosa grave compatible con síndrome de Stevens-Johnson.
El episodio causó quemaduras cutáneas y daño extenso a la superficie ocular.
Él perdió el ojo izquierdo por una infección y conservó visión residual en el derecho, que se deterioró con el tiempo.
En dos décadas, intentó decenas de procedimientos, sobre todo trasplantes de córnea, sin resultados duraderos.
Con la evaluación del equipo de Vancouver, fue considerado apto para la OOKP: la parte “de atrás” del ojo estaba sana, pero la córnea no toleraba nuevos injertos.
La cirugía se realizó en el Mount Saint Joseph Hospital, en Vancouver, dentro del programa que estrenó la técnica en el país.

Línea de Tiempo del Caso
El tratamiento ocurrió en etapas a lo largo de 2025. En febrero, los cirujanos removieron el canino y prepararon el bloque con la lente.
En junio, el conjunto fue integrado al ojo derecho. En 5 de agosto, el equipo ajustó el alineamiento para corregir distorsiones.
El paciente recibió gafas el 13 de agosto y empezó a ver 20/30, parámetro que indica ser capaz de identificar detalles a 6 metros que una persona con visión perfecta distingue a 9 metros.
La primera imagen nítida tras el procedimiento fue el horizonte visto desde el 16º piso del consultorio del médico.
Redescubriendo el Mundo
En la rehabilitación inmediata, Chapman relató sensación de sorpresa y euforia. “Estoy muy feliz y estoy redescubriendo el mundo, apreciando las pequeñas cosas”, dijo.
Al reencontrarse con el médico tras el ajuste final, describió un momento que lo marcó: “El Dr. Moloney y yo hicimos contacto visual por primera vez, y ambos estuvimos bastante emocionados”.
Por Qué Usar un Diente
Además de la resistencia mecánica, el diente ofrece estabilidad estructural para la lente y se mantiene viable en ambientes con poca lubricación —algo común en ojos con cicatrización severa.
El equipo destaca que la biocompatibilidad es un factor decisivo para el éxito, dado que el material pertenece al propio paciente.
Esta estrategia explica parte de los buenos resultados en situaciones en las que ceratoprótesis artificiales o injertos convencionales fracasaron.
Un Procedimiento Raro y Lento
La OOKP es un recurso de último caso y requiere formación específica. En general, el proceso se divide en dos grandes cirugías, sumando más de 12 horas, e implica integración entre oftalmología y cirugía bucomaxilofacial.
En Canadá, la técnica comenzó a ofrecerse este año por un pequeño grupo de especialistas. Pacientes que cumplen con los criterios pueden recuperar visión cercana a la normal.
La universidad responsable del programa confirma que los primeros casos en el país fueron concluidos en 2025, con diferentes niveles de ganancia visual.
El Impacto Fuera del Centro Quirúrgico
Con la mejora de la agudeza, Chapman retomó tareas cotidianas sin apoyo constante.
Empezó a planear viajes —con Japón en la lista— y se prepara para volver al trabajo como masajista.
La posibilidad de hacer planes sin miedo a emergencias oculares fue descrita por él como un alivio psicológico, tras años de incertidumbre y cirugías sucesivas.
De todos modos, es importante destacar que los especialistas subrayan que el éxito depende de la selección adecuada: la retina y el nervio óptico necesitan estar funcionales.

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