La pandemia de Covid-19, los tipos de interés elevados, la inflación persistente y los cambios en las cadenas productivas moldean el escenario económico actual. Entienda cómo estos factores afectan el crecimiento global:
De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, la economía global debe crecer 2,8% en 2025, manteniendo un ritmo similar al de 2024. No obstante, este índice sigue por debajo de la media registrada entre 2010 y 2019, que fue de 3,2% al año. De esta manera, la desaceleración refleja desafíos estructurales que persisten en el escenario post-pandemia. Además, los tipos de interés globales deben permanecer en torno a 4% en los próximos años, el doble de la media de las dos décadas anteriores. Como consecuencia, el costo del crédito se mantiene elevado, impactando directamente las inversiones y el consumo, conforme análisis del FMI (Fondo Monetario Internacional) publicada en enero de 2024.
Reestructuración de las cadenas productivas y el impacto en la economía
Uno de los principales legados económicos de la pandemia fue la realocación de las cadenas de suministro. Empresas, antes dependientes de pocos proveedores globales, comenzaron a adoptar estrategias como onshoring, trasladando la producción al interior del propio país. Además, el nearshoring se amplió, desplazando la fabricación a naciones cercanas, como México, que se convirtió en una alternativa a China. Según el informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) de 2023, estos cambios garantizaron mayor seguridad, pero también elevaron costos logísticos y precios de materias primas, haciendo los productos más caros para los consumidores.
¿Cómo fue impactada la inflación global?
Además de los cambios en las cadenas productivas, otro factor impulsó la inflación global: la modificación en el modelo de stock de las empresas. Antes, predominaba la política de «just in time», en la cual los stocks eran mínimos y dependían de reposición inmediata. Sin embargo, con las incertidumbres generadas por la pandemia y las guerras subsiguientes, muchas empresas comenzaron a mantener stocks mayores para garantizar suministro continuo. Según el informe del Banco Central Europeo (BCE) de diciembre de 2023, este cambio elevó los costos operativos, exigiendo más capital de trabajo. Como resultado, los precios finales de los productos y servicios fueron impactados de manera significativa.
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Los efectos de las guerras en la economía mundial
Además de la crisis sanitaria, conflictos geopolíticos agravaron aún más el escenario económico global. La invasión de Ucrania por Rusia en febrero de 2022 interrumpió cadenas de suministro de granos y energía, presionando aún más la inflación global. Como resultado, el costo de los alimentos y de los combustibles se disparó, aumentando los desafíos de la seguridad alimentaria, conforme datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De la misma manera, el conflicto en el Medio Oriente, que se intensificó en octubre de 2023, elevó los precios del petróleo, impactando directamente el costo del transporte y la producción. De esta manera, la cadena logística global fue severamente afectada, manteniendo los precios de los combustibles elevados. Además, la volatilidad en los mercados financieros se intensificó de forma expresiva, según un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), publicado en febrero de 2024.
Expectativas para los próximos años
Ante este contexto, especialistas creen que la economía global debe continuar creciendo de forma moderada. No obstante, desafíos persistentes aún deben ser enfrentados. El Banco Central de los Estados Unidos (Federal Reserve) analizó en enero de 2024 que es necesario ajustar la política fiscal expansionista, ampliamente utilizada tras la pandemia, sin comprometer totalmente los incentivos económicos. Además, la descarbonización y la transición energética se vuelven cada vez más urgentes, impactando directamente sectores como el de petróleo y gas. Según proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE), para 2030, las energías renovables representarán 70% de la matriz energética mundial. Paralelamente, mercados emergentes, como China, India y Brasil, deben desempeñar un papel crucial en la recuperación global, conforme al informe del FMI de febrero de 2024. De esta manera, los países pueden redefinir el equilibrio económico mundial en los próximos años.
La economía mundial enfrenta un período de transición, en el cual los efectos de la pandemia, las guerras y los cambios estructurales continúan moldeando el futuro. Empresas y gobiernos necesitan estar preparados para un escenario de tipos de interés elevados, inflación persistente y alteraciones profundas en las cadenas productivas. De esta manera, la adaptación a esta nueva realidad será esencial para garantizar un crecimiento sostenible y la estabilidad económica en los próximos años. Por lo tanto, estrategias bien planificadas harán toda la diferencia en la construcción de un futuro económico más sólido y resiliente.

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