Perla fósil gigante de 100 millones de años es descubierta en Richmond, interior de Australia, revelando detalles sobre moluscos del período Cretácico
Un descubrimiento raro llamó la atención en el interior de Queensland, en Australia. Una perla fósil extremadamente antigua fue excavada en Richmond, una pequeña ciudad conocida por su historial de hallazgos paleontológicos.
Según Gregory Webb, paleontólogo de la Universidad de Queensland, la perla mide casi dos centímetros de diámetro, un tamaño mayor que el de una canica.
Es la más grande que se haya encontrado en el país. Para él, el hallazgo es “uno de los descubrimientos más significativos de moluscos fósiles en Australia, por su enorme tamaño”.
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Descubrimiento hecho por turista
El hallazgo ocurrió en 2019, cuando un turista que visitaba el museo Kronosaurus Korner participó en una excavación en uno de los sitios de la región.
En la ciudad, con poco más de 500 habitantes, los visitantes pueden obtener autorización para excavar fósiles, pero deben entregar al museo todo lo que tenga valor científico.
El turista siguió esta regla y entregó la perla a la voluntaria Barbara Flewelling. La pieza terminó siendo analizada por Webb y su equipo durante dos años.
El proceso sufrió retrasos porque el museo enfrentó rotación de personal y porque la pandemia de Covid-19 interrumpió las actividades de investigación.
Análisis confirmaron autenticidad
Webb explicó que el equipo utilizó tecnología avanzada para investigar el fósil sin dañarlo. “Verificamos que es, de hecho, una perla”, afirmó.
En Australia, solo se habían encontrado otras dos perlas prehistóricas. Ambas eran más pequeñas y formadas por sílice, lo que las convertía en ejemplares opalizados.
A diferencia de ellas, la nueva perla está compuesta de carbonato de calcio, el mismo material de las perlas verdaderas.
Perla con más de 100 millones de años
El fósil, ahora en exhibición en el museo Kronosaurus Korner, fue descrito como de altísima calidad, prácticamente intacto después de 100 millones de años.
Webb destacó que la resistencia se debe al hecho de que la perla se formó dentro de una concha de calcita, un mineral más estable que la aragonita utilizada por las perlas actuales.
Aunque hoy es considerado raro, el surgimiento de estas perlas era común en el período Cretácico.
Ellas eran producidas por moluscos del género Inoceramus, que podían alcanzar hasta 50 centímetros de diámetro en la región australiana. En otras partes del mundo, estos animales llegaban a dos metros.
Ventana para entender la biología
Para Webb, fósiles como este ayudan a comprender mejor los procesos biológicos actuales.
“Observando cómo la biología antigua, los ecosistemas y las comunidades reaccionaban a los cambios a su alrededor, logramos entender mejor cómo nuestra biología moderna también reacciona”, concluyó el investigador.
