1. Inicio
  2. Datos interesantes
  3. Despedida tras licencia de maternidad, brasileña comienza vendiendo dulces en la calle y ahora produce 5 toneladas al mes con 21 empleados en el sureste de Brasil.
Haz un comentario 7 min de lectura

Despedida tras licencia de maternidad, brasileña comienza vendiendo dulces en la calle y ahora produce 5 toneladas al mes con 21 empleados en el sureste de Brasil.

Imagen de perfil del autor Carla Teles
Escrito por Carla Teles Publicado el 29/06/2026 a las 11:58 Actualizado el 29/06/2026 a las 12:00
Ver el video
¡Sé la primera persona en reaccionar!
Reaccionar al artículo
Prefiere CPG en Google

Vender dulces comenzó como prueba artesanal en Carmópolis, Minas Gerais, tras la pérdida de ingresos de Maria José de Lima Freitas. Según Universa, Mazé Doces buscó orientación del Sebrae, registró la empresa, abrió tienda propia, creó cerca de 70 variaciones y produce hasta 5 toneladas mensuales en el sudeste brasileño.

Vender dulces fue el primer paso de Maria José de Lima Freitas para crear Mazé Doces en Carmópolis, Minas Gerais. La trayectoria publicada por Universa el 8 de febrero de 2019 comienza con una producción pequeña, pasa por cursos, reinversión, formalización y llega a una fábrica con 21 empleados.

El caso tiene momentos difíciles, pero la fuerza de la historia está en el camino empresarial construido a lo largo de los años. Entre la primera venta de cerca de R$ 20 y la producción mensual de tres a cinco toneladas, la marca pasó por aprendizaje técnico, crédito, gestión, tienda propia y distribución regional.

Pérdida de ingresos cambió la dirección profesional

Maria José de Lima Freitas, conocida como Mazé, trabajaba en la limpieza de una cooperativa de crédito en Carmópolis. Ella estuvo cuatro años en ese empleo y, según el reportaje, le gustaba la rutina que había construido allí.

El cambio vino cuando regresó de la licencia por maternidad y fue despedida. La pérdida del ingreso fijo alteró los planes de la familia y abrió una fase de incertidumbre, pero el texto no se resume a ese punto: el giro de Mazé Doces vino de la capacidad de transformar una producción casera en un negocio estructurado.

Primera venta mostró que había demanda

Ver el video
Video de YouTube

Después de usar el dinero de la liquidación por un período y buscar reubicación, Maria José decidió probar una receta artesanal. La fuente relata que el primer lote fue hecho con leche comprada a crédito y un caldero prestado.

La primera venta generó cerca de R$ 20. Parte del valor se utilizó para alimentación y parte se reinvirtió en nuevos ingredientes. A partir de ahí, vender dulces dejó de ser solo una prueba puntual y comenzó a indicar una demanda local que podría trabajarse con más método.

La habilidad venía de la infancia en el campo

La relación de Mazé con los dulces comenzó antes de la empresa. En su infancia en el campo, tenía contacto con recetas hechas en casa y ayudaba en preparaciones que involucraban frutas y azúcar.

En la entrevista a Universa, contó que no siempre le gustaba esa tarea cuando era niña. Aun así, ese conocimiento práctico volvió años después como una base importante para la producción artesanal que daría origen a Mazé Doces.

La cafetería ayudó a abrir otro mercado

Después de las primeras ventas, Maria José ofreció los dulces a una cafetería de Carmópolis. El dueño preguntó si hacía dulce cristalizado, una receta que aún no dominaba.

Buscó aprender con una pastelera de la región e intentó producirlo. La primera experiencia no salió como esperaba, pero se vendió de todas formas. Este episodio mostró que el negocio requeriría más que una receta: sería necesario aprender técnica, escuchar críticas y ajustar el producto.

La crítica se convirtió en motivo para buscar un curso

En una fiesta de la ciudad, el dueño de la cafetería probó los dulces e hizo críticas al resultado. El comentario podría haber detenido la iniciativa, pero terminó funcionando como una alerta sobre calidad y estandarización.

Maria José supo de un curso en una ciudad cercana y decidió profundizar. Después de las clases, se dio cuenta de que necesitaba mejorar la cocina y los procesos. A partir de ese punto, vender dulces pasó a involucrar formación, inversión y visión de pequeña empresa.

El crédito ayudó a mejorar la estructura

Video de YouTube

Para invertir en la cocina, Maria José intentó un préstamo de R$ 5 mil en el banco, pero no consiguió aprobación. La alternativa fue buscar dinero con personas conocidas, con intereses más altos.

La deuda tardó cuatro años y medio en ser saldada, en 2004. El dato muestra que el crecimiento tuvo costo y planificación. En lugar de tratar la deuda como símbolo de sufrimiento, la trayectoria revela un desafío de capital común a pequeños negocios que necesitan crecer sin acceso fácil a crédito.

Sebrae entró en la trayectoria por orientación

En busca de información, Mazé llamó desde un teléfono público al Sebrae. La institución envió la guía Punto de Partida, con orientaciones sobre desarrollo de negocio.

La emprendedora relató que necesitaba producir y, al mismo tiempo, entender términos, cuentas y funcionamiento de una pequeña empresa. Para acompañar esta etapa, volvió a estudiar y concluyó la Educación Secundaria. La profesionalización se convirtió en parte central de Mazé Doces.

Pedido de la cafetería confirmó el cambio

Las primeras críticas del comerciante ocurrieron en julio de 1999. En septiembre, Maria José rehizo los dulces y envió una nueva producción a su casa.

Poco después, la esposa del dueño de la cafetería apareció e informó que él quería comprar todo lo que hubiera disponible. En ese momento, eran 16 bandejas, que rindieron R$ 64. El episodio marcó un giro: el producto ajustado encontró comprador recurrente.

Producción casera se convirtió en rutina comercial

Durante cerca de cuatro años, Maria José continuó haciendo dulces tradicionales en casa y cristalizados para la cafetería. Los ingresos comenzaron a cubrir gastos básicos, y lo que sobraba se reservaba para nuevos pasos.

En 2003, contrató a la primera empleada. En 2004, realizó el Empretec, curso del Sebrae. Estos movimientos refuerzan que vender dulces se transformó en actividad organizada antes incluso de la formalización completa de la empresa.

Empresa fue registrada y ganó fábrica

En 2005, Maria José registró formalmente la empresa. En el mismo año, compró un terreno y montó la fábrica de Mazé Doces en Carmópolis.

En ese momento, la operación ya tenía más estabilidad. Según el reportaje, solo para la cafetería vendía semanalmente entre R$ 600 y R$ 800. El negocio que comenzó con producción pequeña pasó a tener espacio propio y estructura de fabricación.

En 2007, Maria José inauguró la tienda propia de Mazé Doces. El espacio comenzó a vender compotas, mermeladas, dulces en barra y cristalizados.

En total, la empresa llegó a cerca de 70 variaciones de productos. Este catálogo ayudó a sacar la marca de la dependencia de pocos ítems y fortaleció la presencia de Mazé Doces en el mercado regional.

Expansión en Divinópolis no tuvo éxito

La trayectoria también tuvo un intento que no funcionó. Entusiasmada con el crecimiento, Mazé abrió otra tienda en Divinópolis, pero el retorno esperado no llegó.

Cerró rápidamente la unidad, gestionó las deudas que quedaron y logró reorganizarse. Este punto es importante porque muestra la empresa con más realismo: crecer implica probar, errar, corregir el rumbo y proteger la operación principal.

Producción llegó a hasta 5 toneladas por mes

Video de YouTube

Según Universa, Mazé Doces pasó a producir de tres a cinco toneladas de dulces por mes. Los productos pueden encontrarse en varios estados de la región Sudeste.

La empresa también llegó a 21 empleados. La producción artesanal que comenzó pequeña ganó fábrica, tienda, equipo y distribución. La palabra clave de la trayectoria no es solo vender dulces, sino estructurar un negocio en torno a ellos.

Rutina continuó cerca de la fábrica

En la entrevista, Maria José afirmó que pasó a vivir con comodidad y realizó algunos sueños, como invertir en coches y viajar a destinos como París, Punta del Este y Chile.

Incluso con la empresa consolidada, ella continuaba yendo diariamente a la fábrica para supervisar procesos. La presencia en la operación muestra que Mazé Doces mantuvo una relación directa entre fundadora, producto y control de calidad.

Cuando vender dulces se convierte en empresa regional

La historia de Maria José de Lima Freitas muestra que vender dulces puede comenzar en pequeña escala, pero requiere más que una buena receta para convertirse en empresa. En el caso de Mazé Doces, hubo crítica, curso, crédito, reinversión, formalización, fábrica, tienda y equipo.

La pregunta que queda es: ¿qué pesa más en un giro como este, la primera idea, el coraje de probar el producto o la decisión de estudiar gestión para transformar una receta en negocio? Deja tu opinión en los comentarios.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más reciente
Más viejo Más votado
Carla Teles

Produzco contenido diario sobre economía, curiosidades, el sector automotriz, tecnología, innovación, construcción y el sector de petróleo y gas, con enfoque en lo que realmente importa para el mercado brasileño. Aquí, encontrará oportunidades laborales actualizadas y los principales movimientos de la industria. ¿Tiene una sugerencia de tema o quiere promocionar su vacante? Contácteme: carlatdl016@gmail.com

Compartir en aplicaciones
Descargar aplicación
Ir al video destacado
0
Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!x