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El polvo lunar puede ser más peligroso que una tormenta: NASA estudia granos afilados como vidrio que se adhieren a los trajes, entran en los sellos y pueden amenazar las bases lunares.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 13/06/2026 a las 19:42
Actualizado el 13/06/2026 a las 19:43
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Astronautas de las misiones Apolo ya sufrieron con el polvo lunar dentro de las cápsulas

El polvo lunar es hoy tratado como uno de los problemas más persistentes del regreso del ser humano a la Luna. Aunque parece fino e inofensivo a primera vista, combina extrema abrasividad, adherencia electrostática y capacidad de penetrar en sistemas críticos, lo que la convierte en una amenaza directa para astronautas, trajes espaciales, vehículos, sensores y hábitats. Según la NASA, el regolito lunar está entre los desafíos centrales para la exploración humana sostenible de la Luna.

El tema ganó aún más peso con el avance del programa Artemis y con los estudios dirigidos a la construcción de una presencia permanente en el polo sur lunar. Según la ESA, el polvo de la Luna es fino como polvo, pero afilado como vidrio, y puede permanecer suspendido por más tiempo, penetrar más profundamente en el organismo e invadir equipos con facilidad. Lo que parecía solo suciedad del suelo lunar pasó a ser tratado como uno de los mayores riesgos operacionales de la exploración espacial de larga duración.

El polvo lunar es afilado, abrasivo y muy diferente del polvo de la Tierra

La principal diferencia entre el polvo terrestre y el lunar está en su formación. Según la NASA, el regolito lunar es producido por el impacto continuo de rocas y micrometeoritos que trituran la superficie de la Luna en partículas diminutas.

El polvo lunar es afilado, abrasivo y muy diferente del polvo de la Tierra
Foto: NASA

Como el satélite no tiene viento ni agua para desgastar estos fragmentos, los granos permanecen irregulares, puntiagudos y extremadamente abrasivos.

La ESA refuerza esta descripción al afirmar que los granos son finos como polvo y cortantes como vidrio. Sin erosión atmosférica y con exposición constante a la radiación solar, el polvo lunar también tiende a quedar cargado eléctricamente, lo que aumenta su capacidad de adherirse a superficies, visores, tejidos y sistemas mecánicos.

Esta combinación hace que el problema sea mucho mayor que un simple acumulamiento de suciedad. El polvo no solo cubre objetos. Se adhiere, desgasta, entra en juntas, daña superficies y resiste la remoción, creando un ambiente hostil para cualquier operación humana prolongada en la Luna.

Los astronautas de las misiones Apollo ya sufrieron con el polvo lunar dentro de las cápsulas

Según la NASA, los astronautas de las misiones Apollo ya reportaron síntomas después de respirar polvo lunar que se adhirió a los trajes y entró en la nave espacial.

Los registros incluyen estornudos, congestión nasal e irritación, un cuadro que se conoció informalmente como “fiebre del heno lunar”. La propia NASA destaca que el astronauta Eugene Cernan, del Apollo 17, regresó al módulo con el traje cubierto de polvo, llevando el material al interior de la cabina.

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La ESA afirma que la reacción al polvo lunar afectó a los 12 astronautas que caminaron en la Luna durante la era Apollo. Según la agencia, los síntomas descritos variaron de estornudos a congestión nasal, y en algunos casos tardaron días en desaparecer. La ESA también destaca que, dentro de la nave, el polvo llegó a ser descrito como teniendo olor a pólvora quemada.

Aunque las misiones Apollo fueron cortas, la preocupación actual es mucho mayor. Misiones más largas, estancias repetidas y hábitats permanentes aumentarían la exposición y podrían transformar una molestia temporal en un problema médico y operacional mucho más serio.

El regolito lunar puede destruir sellos, trajes, instrumentos y hardware crítico

Según la NASA, la abrasividad del regolito lunar afecta directamente a trajes espaciales, sellos, mecanismos e instrumentos. Durante el programa Apollo, el polvo desgastó botas de astronautas, comprometió sellos al vacío de recipientes de muestras y obstruyó mecanismos.

Si el material continúa acumulándose en misiones de larga duración, puede reducir la vida útil de componentes esenciales.

La ESA va en la misma dirección al afirmar que el polvo lunar corroyó capas de botas espaciales y dañó sellos de contenedores aún en las misiones de la era Apollo. El problema escala porque una futura base lunar dependerá de estructuras selladas, articulaciones, escotillas, sistemas ópticos y equipos de soporte vital funcionando sin fallos por largos períodos.

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Esto significa que el polvo lunar no amenaza solo la comodidad o la limpieza. Afecta directamente la confiabilidad de la infraestructura, que será decisiva para cualquier intento de mantener astronautas trabajando por semanas, meses o años fuera de la Tierra.

Carga electrostática hace que el polvo se adhiera a todo y amplía el riesgo en las misiones Artemis

Según la NASA, además de ser afilado, el polvo lunar es pegajoso porque el suelo de la Luna puede estar eléctricamente cargado por la acción del Sol y otras fuentes de radiación. Esto hace que los granos se comporten casi como partículas atraídas por electricidad estática, adhiriéndose a superficies de manera persistente.

La ESA afirma que esta carga puede ser tan intensa que el polvo llega a levitar sobre la superficie lunar, lo que aumenta aún más la posibilidad de penetración en equipos y vías respiratorias.

Carga electrostática hace que el polvo se adhiera a todo y amplía el riesgo en las misiones Artemis
Carga electrostática hace que el polvo se adhiera a todo y amplía el riesgo en las misiones Artemis/ Foto: NASA

En operaciones en el suelo, esto significa que caminar, aterrizar, perforar o mover vehículos puede esparcir partículas por áreas mucho más grandes de lo que se imaginaría en un ambiente sin atmósfera.

Para las misiones Artemis, esto tiene un impacto directo en visores, sensores, radiadores térmicos, cámaras, paneles y mecanismos móviles. Cuanto más tiempo permanezcan humanos y robots en la superficie, mayor será la necesidad de sistemas activos de mitigación.

NASA ya probó en la Luna tecnología para expulsar polvo de superficies críticas

La principal respuesta tecnológica más prometedora presentada por la NASA es el Electrodynamic Dust Shield, o EDS. Según la agencia, el sistema utiliza fuerzas electrodinámicas para levantar y remover el regolito lunar de superficies como vidrio y radiadores térmicos, combatiendo la acumulación de polvo en áreas críticas.

En marzo de 2025, la NASA informó que el EDS demostró con éxito su capacidad de repeler polvo lunar en la superficie de la Luna durante la misión Blue Ghost Mission 1, de Firefly Aerospace. La agencia afirmó que la prueba comprobó la eficacia del sistema y reforzó su potencial para futuras aplicaciones en paneles solares, cámaras, trajes, cascos y otras superficies expuestas.

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Según la propia NASA, este avance representa un paso importante para sostener operaciones lunares a largo plazo. En lugar de tratar el polvo solo como suciedad inevitable, la estrategia pasa a ser crear superficies activamente capaces de limpiarse en un entorno donde el polvo puede comprometer casi todo.

El mayor enemigo de las futuras bases lunares puede ser algo microscópico y casi invisible

Cuando se habla de regreso a la Luna, el imaginario suele concentrarse en cohetes, módulos, energía, minería y construcción de hábitats. Pero, en la práctica, uno de los mayores enemigos de las futuras bases lunares puede ser algo microscópico, ligero y aparentemente banal. Según la NASA, el polvo lunar está entre los desafíos ambientales más persistentes de la exploración humana del satélite.

La ESA refuerza que aún no se conoce completamente el potencial de daño a la salud humana en exposiciones prolongadas. Lo que ya se sabe es suficiente para colocar el regolito en el centro de la planificación de las próximas décadas: es abrasivo, adherente, potencialmente inhalable y hostil a la infraestructura.

Antes de que la humanidad construya bases permanentes, establezca rutinas de trabajo en el polo sur lunar o transforme la Luna en una plataforma de exploración más profunda del espacio, será necesario resolver un problema aparentemente simple, pero técnicamente brutal: impedir que miles de millones de granos de polvo afilado invadan todo lo que esté en el camino.

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Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

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