Las baterías usadas de ion-litio pueden encontrar un nuevo camino fuera de los vertederos y lejos de los procesos tradicionales de trituración, fusión y uso intensivo de ácidos. Investigadores de la Universidad Cornell han desarrollado un método electroquímico que regenera electrodos intactos y puede recuperar hasta el 95% de la capacidad original.
El estudio fue publicado el 9 de junio de 2026 en la revista científica Energy & Environmental Science. La investigación tiene como autor principal al investigador postdoctoral Kiwon Kim y fue liderada por Vibha Kalra, profesora de Ingeniería Química de Cornell. El método recibió el nombre de DEER, sigla en inglés para regeneración directa electrodo a electrodo.
El método intenta acortar el camino del reciclaje
La propuesta del equipo de Cornell es abordar un problema cada vez más urgente: el destino de las baterías de ion-litio después de su uso. Estas baterías alimentan vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía y equipos electrónicos, pero dependen de minerales críticos como níquel y cobalto.
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Según el Cornell Chronicle, Estados Unidos necesita importar recursos como níquel y cobalto para fabricar esta tecnología. Esto convierte el reciclaje de baterías usadas en una cuestión ambiental, industrial y estratégica, porque el desecho también implica el riesgo de pérdida de materiales valiosos.
DEER reutiliza electrodos sin transformarlos en polvo

En los métodos convencionales, las baterías usadas pueden ser fundidas a altas temperaturas o trituradas hasta convertirse en una masa negra, que luego pasa por etapas químicas para recuperar metales. El problema es que este camino destruye la estructura original de los electrodos.
El método DEER sigue otra lógica. Los electrodos individuales de una batería gastada se retiran aún intactos y se colocan en una celda separada con una solución electroquímica. En lugar de romper todo para recuperar metales, la técnica intenta reparar los electrodos tal como están.
Baño electroquímico elimina capa que bloquea la batería
La solución utilizada por los investigadores contiene 1,3-dimetil-2-imidazolidinona, también llamada DMI. Actúa sobre una capa aislante que se acumula entre cátodo y ánodo a medida que la batería pasa por ciclos de carga y descarga.
Esta capa, conocida en el estudio como interfaz electrodo-electrolito, dificulta el transporte de iones y reduce la capacidad de la batería con el tiempo. El llamado “baño electroquímico” disuelve esta barrera y permite que los electrodos recuperen rendimiento.
Las baterías pueden recuperar hasta el 95% de la capacidad
En las pruebas reportadas por el equipo, los electrodos regenerados por el método DEER permitieron recuperar hasta el 95% de la capacidad inicial de la celda. El artículo científico también señala una mejora en la estabilidad de ciclos en comparación con baterías degradadas remontadas sin el tratamiento.
Este punto es central porque la tecnología no busca solo extraer metales de baterías usadas. Intenta devolver función a los electrodos. Si el proceso avanza hacia una escala industrial, puede acortar el ciclo de reciclaje y reducir etapas costosas de refabricación.
El costo de las celdas recicladas puede caer un 56%

El análisis técnico-económico y ambiental realizado por el equipo indicó que el método puede reducir en un 56% el costo de fabricación de celdas recicladas en comparación con rutas tradicionales. El estudio también señala un menor uso de energía, menor emisión de gases de efecto invernadero y reducción de contaminantes atmosféricos.
La investigación incluyó análisis realizados con software de código abierto desarrollado por colaboradores del Centro ReCell, del Laboratorio Nacional de Argonne. La participación de Argonne ayuda a medir el impacto potencial del método en costo, energía y ciclo de vida.
El proceso evita etapas costosas del reciclaje tradicional
El reciclaje tradicional de baterías de ion-litio suele involucrar pirometalurgia, con altas temperaturas, o hidrometalurgia, con ácidos fuertes. Después de esto, los materiales recuperados necesitan ser resintetizados y refabricados para convertirse en nuevos componentes.
En el DEER, la promesa es reducir este camino. Como los electrodos se preservan, el proceso prescinde de parte de las etapas de ruptura, separación, síntesis y fabricación de nuevos electrodos. Esta es la diferencia que puede hacer el reciclaje más rápido y menos costoso.
Dependencia de minerales críticos pesa en la investigación
Vibha Kalra destacó que, cuando las baterías de ion-litio surgieron, poco se pensaba en la limitación de los minerales disponibles en la corteza terrestre. Hoy, la expansión de coches eléctricos y almacenamiento de energía ha hecho esta limitación mucho más visible.
La cuestión no es solo ambiental. La cadena de suministro de minerales críticos implica vulnerabilidades geopolíticas, especialmente para países que dependen de importación. Por eso, recuperar baterías usadas puede reducir la presión sobre minería, refinamiento y comercio internacional de insumos estratégicos.
La tecnología aún necesita avanzar para baterías industriales
A pesar de los resultados, el estudio no significa que la tecnología ya esté disponible comercialmente. El propio equipo señala que el próximo paso es demostrar el método DEER en baterías industriales y enfrentar otras formas de degradación, como la pérdida de litio.
Kalra explicó que las baterías usadas tratadas actualmente tienen un estado de salud entre 70% y 80%, típico de aplicaciones en vehículos eléctricos. Esto indica que hay margen para ampliar los resultados si otros mecanismos de desgaste también son controlados.
El estudio involucró a Cornell y Argonne
Además de Kiwon Kim y Vibha Kalra, el artículo tiene coautoría de Chenlu Yang, Shuwen Yue y Sabine M. Gallagher. Yue ayudó a comprender la dinámica de solvatación durante la disolución de la interfaz, mientras que Gallagher está vinculada al Laboratorio Nacional de Argonne.
El apoyo adicional vino de la Beca Pao-Wang y del Centro Atkinson para la Sostenibilidad de Cornell. La investigación combina química, ingeniería, análisis económico y evaluación ambiental para proponer una ruta más corta para el reciclaje de baterías usadas.
Lixo de ion-litio puede convertirse en parte de la solución
El avance presentado por Cornell muestra que las baterías usadas no necesitan ser vistas solo como residuo peligroso. Cuando se tratan con tecnología adecuada, pueden convertirse en fuente de electrodos recuperados, materiales críticos reutilizados y menor presión sobre la cadena global de minería.
Aún falta probar la viabilidad a escala industrial, pero el estudio abre una posibilidad relevante: transformar el descarte tecnológico en parte de la propia solución energética.
¿Crees que métodos como este pueden reducir la dependencia de minerales críticos o la industria aún seguirá atada a la minería tradicional? Deja tu opinión en los comentarios.

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