Datos del telescopio James Webb registran un viento galáctico violento que vacía el gas de sistemas justo después del Big Bang, interrumpiendo nuevas estrellas.
Una inmensa pluma que contiene cerca de 1,5 mil millones de masas solares de gas está siendo lanzada al espacio profundo a cientos de kilómetros por segundo. Este impresionante fenómeno de movimiento de materia fue detectado por el telescopio James Webb en asociación con el radiotelescopio ALMA, ubicado en Chile, al monitorear el sistema CRISTAL-02 cerca de 1 mil millones de años después del Big Bang.
El estudio, publicado el 10 de junio de 2026 en la prestigiosa revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, ayuda a resolver uno de los grandes enigmas del Universo primitivo: la razón por la cual algunas galaxias antiguas simplemente interrumpieron la producción de nuevas estrellas de forma abrupta.
El desequilibrio en la balanza del sistema CRISTAL-02
Las observaciones de la estructura CRISTAL-02 indican que el sistema atraviesa una fase crítica de consumo de recursos necesarios para la formación estelar. Aunque todavía está incorporando galaxias menores durante su proceso de fusión, la cantidad de gas disponible disminuye a una velocidad superior a la capacidad de reposición.
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Las mediciones muestran que la galaxia puede producir aproximadamente 260 estrellas con masa similar a la del Sol cada año. Sin embargo, en ese mismo intervalo, más de 500 masas solares de gas —el principal combustible para el nacimiento de nuevos astros— son lanzadas al espacio, reduciendo rápidamente sus reservas.
Con una masa equivalente a cerca de 10 mil millones de soles y en una etapa avanzada de colisión galáctica, la CRISTAL-02 presenta un desequilibrio entre el consumo y la pérdida de materia prima.
Este desajuste revela un escenario en el que el sistema elimina el gas mucho más rápidamente de lo que puede transformarlo en nuevas estrellas, comprometiendo la continuidad de este proceso a lo largo del tiempo.
La líder del estudio, Rebecca Davies, de la Swinburne University of Technology, en Australia, detalló la proporción abrumadora de este fenómeno: “La galaxia tiene un viento poderoso que expulsa material dos veces más rápido de lo que la galaxia forma estrellas.”

La dinámica violenta de las colisiones y supernovas
Este proceso drástico no surge de forma tranquila, estando directamente conectado al ambiente caótico de las fusiones galácticas. Cuando dos estructuras celestes chocan en el espacio profundo, ocurre una explosión inicial e intensa de formación de estrellas en un corto período de tiempo.
Sin embargo, esta hiperactividad cobra un precio alto: las estrellas más masivas mueren rápidamente y explotan como supernovas. Este vaivén constante de energía acumula fuerza suficiente para empujar el gas restante fuera del sistema, haciendo que la galaxia pierda de una vez la capacidad de continuar generando cuerpos celestes.
Los riesgos futuros y la estabilidad del feedback cósmico
Los investigadores advierten que, si este flujo de eyección de combustible continúa al mismo ritmo, el sistema CRISTAL-02 puede quedarse completamente sin gas en menos de 100 millones de años — un intervalo de tiempo extremadamente corto dentro de la escala cósmica.
Además, la comunidad científica plantea la hipótesis de que parte de estos vientos destructivos también pueda tener origen en agujeros negros activos, lo que haría que el efecto de dispersión sea aún más duradero. El avance de este estudio fue celebrado por Andreas Faisst, investigador del Caltech, en una entrevista con Live Science:
“No sabemos mucho sobre cómo las primeras galaxias dejaron de formar estrellas. Este trabajo muestra directamente ese proceso en acción.” Para concluir el escenario, el equipo internacional comparó el CRISTAL-02 con otros 99 casos similares observados a lo largo de 12 mil millones de años.
El resultado llamó la atención por mostrar que este tipo de «feedback galáctico» mantiene una eficiencia relativamente estable y regular a lo largo de la historia del Universo, incluso con las galaxias cambiando completamente de estructura con el paso de las eras.
Con información de Olhar Digital
