Control del hierro puede reducir el estrés celular
El tiburón de Groenlandia, vertebrado más longevo del mundo, tuvo el 96,7% de su genoma secuenciado en un estudio publicado el 19 de mayo en PNAS, revelando pistas genéticas sobre longevidad, resistencia al cáncer y reparación del ADN.
Genoma del tiburón de Groenlandia revela pistas sobre vida extrema
La investigación fue conducida por Shigeharu Kinoshita, químico pesquero de la Universidad de Tokio, y colegas. El trabajo analizó casi toda la secuencia genética de una especie poco conocida, que vive en el Atlántico Norte y en los océanos Árticos.
Estos tiburones generalmente alcanzan entre 4 y 5 metros de longitud y pueden habitar profundidades de hasta 2,65 kilómetros. La vida en aguas frías y profundas dificulta la observación, haciendo que cada nueva información genética sea relevante.
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Las estimaciones indican que el tiburón de Groenlandia puede vivir cerca de 400 años y solo alcanzar la madurez alrededor de los 150 años. Este ciclo despierta interés porque combina crecimiento lento, larga supervivencia y aparente resistencia a enfermedades de la edad.
Estabilidad del ADN aparece como pieza central
Entre los hallazgos, los investigadores identificaron alteraciones en proteínas llamadas histonas de enlace, que ayudan a enrollar y compactar el ADN. Estos cambios involucran sustituciones únicas de aminoácidos y pueden estabilizar la cromatina, estructura formada por ADN y proteínas en los cromosomas.
Kinoshita explicó a Live Science que esta estabilidad puede ayudar a reducir la acumulación de daños en el ADN a lo largo de una vida excepcionalmente larga. En organismos que viven por siglos, limitar este desgaste celular es una posible ventaja biológica.
El estudio también encontró expansión de familias de genes ligadas a las respuestas inmunes y a la reparación del ADN. Para Kinoshita, este resultado sostiene la idea de que la reparación eficiente y la regulación inmunológica son componentes de la longevidad y la resistencia al cáncer.
Control del hierro puede reducir el estrés celular
Otro punto destacado fue la expansión de genes de ferritina, involucrados en el almacenamiento y en la regulación del hierro. Esta característica sugiere una mayor capacidad para controlar este metabolismo y limitar el estrés oxidativo, proceso capaz de dañar el ADN y favorecer el cáncer.
La ampliación de estos genes también puede indicar restricción de la ferroptosis, una forma de muerte celular programada dependiente de hierro. El conjunto refuerza la hipótesis de que la longevidad extrema depende de varios sistemas biológicos actuando de forma coordinada.
Kinoshita afirmó que los análisis apuntan a una mayor estabilidad genómica y resistencia al estrés. Para él, la larga vida del tiburón no proviene de un único gen, sino de cambios integrados en el genoma, hierro, inmunidad y estrés.
Descubrimiento aún requiere pruebas funcionales
Dorota Skowronska-Krawczyk, fisióloga y biofísica de la Universidad de California en Irvine, no participó en el estudio, pero evaluó que inmunidad, reparación del ADN, estabilidad de la cromatina y resistencia al cáncer pueden ayudar a explicar la longevidad de la especie.
Ella destacó, sin embargo, que estudios funcionales serán necesarios para probar directamente esta relación. La investigadora ya había mostrado cómo genes de reparación del ADN en la retina pueden ayudar a preservar la visión del tiburón de Groenlandia.
Aaron MacNeil, biólogo de la Universidad Dalhousie, en Nueva Escocia, tampoco participó en la investigación y considera que los resultados sostienen la idea de una especie muy longeva. Aun así, él ve con cautela la estimación de 400 años.
Esta estimación proviene de trazas de radiocarbono dejadas por pruebas nucleares de la Guerra Fría en las lentes oculares de los tiburones. Como crecen en capas, la posición del isótopo fija una referencia temporal.
MacNeil observa que la mezcla lenta de las capas oceánicas profundas y frías puede haber retrasado la llegada de este radiocarbono al ambiente de los tiburones, elevando la estimación. Aun así, él afirma que estos animales tienen al menos 200 años.

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