La tecnología Li-Fi gana espacio con el estándar global 802.11bb y promete transformar la conectividad en entornos específicos, utilizando luz para transmitir datos con alta eficiencia, menor interferencia y mayor control físico de la señal, aunque no sustituya totalmente al Wi-Fi a corto plazo.
Desde la ratificación del estándar IEEE 802.11bb, concluida en junio de 2023, la tecnología Li‑Fi ha pasado a ocupar una posición más concreta en el debate sobre el futuro de la conectividad inalámbrica, al proponer la transmisión de datos por luz en lugar de ondas de radio.
Aunque el avance sea relevante, no hay base técnica para afirmar que el Wi‑Fi está cerca del fin, ya que el escenario actual indica la consolidación de una solución complementaria, orientada principalmente a entornos internos que exigen control físico de la señal.
En este contexto, cobran relevancia aplicaciones en lugares con alta densidad de dispositivos conectados, baja tolerancia a interferencias electromagnéticas y necesidad de mayor previsibilidad en la transmisión de datos, como hospitales, industrias y entornos corporativos estratégicos.
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Cómo funciona el Li-Fi en la práctica
Para viabilizar esta comunicación, el Li‑Fi utiliza luminarias o puntos de acceso ópticos capaces de modular la intensidad de la luz a velocidades extremadamente altas, creando variaciones imperceptibles al ojo humano que cargan información digital codificada.
Mientras tanto, sensores fotoeléctricos posicionados en los dispositivos receptores captan estas variaciones luminosas y las convierten nuevamente en datos, permitiendo que la iluminación funcione como medio de transmisión sin alterar la experiencia visual del entorno.
Dentro de este modelo, el estándar 802.11bb fue diseñado para integrar la comunicación por luz al ecosistema ya consolidado del Wi‑Fi, facilitando la adopción por parte de los fabricantes al reutilizar conceptos, protocolos y estructuras ya conocidas en el mercado.
El espectro de luz amplía la capacidad de conexión
Uno de los principales diferenciales del Li‑Fi está en el uso del espectro óptico visible, que opera en frecuencias muy superiores a las utilizadas en las redes inalámbricas tradicionales, generalmente situadas entre aproximadamente 400 y 800 terahercios.
Con este rango significativamente más amplio, la tecnología surge como una alternativa para reducir la congestión de las bandas de radio, especialmente en entornos donde múltiples dispositivos compiten por ancho de banda al mismo tiempo.
A pesar de esto, no hay garantía de que cualquier implementación entregue velocidades “100 veces mayores” que el Wi‑Fi, ya que el rendimiento depende directamente de la infraestructura instalada, de la distancia entre emisor y receptor y de la calidad de los componentes utilizados.
«`htmlDe acuerdo con especificaciones técnicas del IEEE, el estándar 802.11bb prevé tasas que varían entre 10 megabits por segundo y 9,6 gigabits por segundo, lo que indica alto potencial, pero también refuerza la variabilidad práctica de las conexiones.
Mercado actual y estado de la tecnología
Este contraste entre potencial teórico y rendimiento real ayuda a explicar el estado actual del Li‑Fi, que ya ha salido del campo experimental, pero aún no ha alcanzado una escala masiva en el mercado de consumo.
Actualmente, empresas como Signify y pureLiFi desarrollan soluciones comerciales orientadas principalmente a entornos corporativos e industriales, donde el costo y la complejidad de implementación se compensan con necesidades específicas de rendimiento y seguridad.
Por otro lado, la ausencia de integración nativa en smartphones, portátiles y otros dispositivos populares limita la adopción doméstica, manteniendo el Wi‑Fi como la principal tecnología de acceso a internet en el día a día.
Ventajas del Li-Fi sobre el Wi-Fi
Entre los beneficios más consistentes señalados por expertos está la baja susceptibilidad a interferencias de radiofrecuencia, ya que el sistema opera fuera del espectro utilizado por Wi‑Fi, Bluetooth y otros estándares inalámbricos convencionales.
Además, la estructura basada en iluminación permite crear áreas de cobertura más segmentadas, en las que cada punto de luz actúa como un canal independiente de transmisión, favoreciendo entornos con un gran número de usuarios simultáneos.
En este modelo, la división de banda tiende a ser más eficiente, ya que los dispositivos se conectan a puntos más cercanos, reduciendo disputas por señal y mejorando la estabilidad de la conexión en espacios densamente ocupados.
Otro aspecto frecuentemente destacado involucra la latencia, que puede ser reducida en implementaciones bien diseñadas, especialmente en escenarios que exigen respuestas rápidas y comunicación continua entre sistemas y dispositivos.
La seguridad del Li-Fi es mayor, pero no absoluta
Desde el punto de vista de la seguridad, el Li‑Fi presenta una característica relevante al restringir la propagación de la señal al espacio iluminado, ya que la luz, en condiciones normales, no atraviesa paredes como ocurre con las ondas de radio.
Con esto, se reduce la posibilidad de interceptación externa de la señal, especialmente por agentes posicionados fuera del entorno donde la red está instalada, lo que aumenta el control físico sobre el acceso.
Aun así, los expertos advierten que esta ventaja no elimina vulnerabilidades, ya que fallas de configuración, problemas de cifrado o accesos no autorizados dentro del propio entorno siguen siendo riesgos reales.
Dónde se puede aplicar el Li-Fi
En la práctica, los usos más prometedores se concentran en entornos donde el Wi‑Fi encuentra limitaciones técnicas u operativas, abriendo espacio para soluciones basadas en luz como alternativa o complemento.
«`Los hospitales, por ejemplo, aparecen como candidatos naturales, ya que la reducción de interferencia electromagnética puede ser relevante en áreas que albergan equipos sensibles.
Además, fábricas, centros logísticos y salas de control con alta exigencia de seguridad también destacan como escenarios favorables, especialmente cuando hay necesidad de comunicación estable y predecible.
Otro campo de interés involucra la aviación, donde proyectos específicos buscan explorar el Li‑Fi para proporcionar conectividad interna sin comprometer sistemas críticos de comunicación.
Ya en el ambiente residencial y urbano, la adopción tiende a ocurrir de forma más gradual, una vez que depende de la integración entre iluminación, dispositivos compatibles e infraestructura de red adecuada.
El impacto del estándar 802.11bb
Más que introducir una nueva tecnología, el estándar 802.11bb establece una base común para la interoperabilidad, permitiendo que diferentes fabricantes desarrollen soluciones compatibles dentro de un mismo ecosistema.
Antes de esta estandarización, la falta de referencia global dificultaba la expansión del Li‑Fi, limitando el avance a proyectos aislados y sin integración amplia con el mercado.
Con la definición técnica consolidada, se abre camino para una mayor escala industrial, aunque la popularización aún dependa de factores como la reducción de costos y la integración nativa en dispositivos de uso cotidiano.
Hasta el momento, la mayoría de las soluciones disponibles involucran equipos dedicados o ambientes controlados, lo que refuerza el carácter aún especializado de la tecnología.
De esta forma, el escenario más consistente apunta a la coexistencia entre Li‑Fi y Wi‑Fi, con cada tecnología ocupando espacios donde sus características ofrecen mayor ventaja operativa.
Mientras tanto, el Wi‑Fi permanece dominante en el uso general, sostenido por su amplia cobertura, madurez tecnológica y presencia consolidada en prácticamente todos los dispositivos conectados.

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