James Webb detecta posible gas relacionado con la vida en un planeta oceánico a 124 años luz, pero los científicos discrepan sobre la interpretación de los datos.
Según la Universidad de Cambridge, un equipo de astrónomos liderado por el profesor Nikku Madhusudhan detectó, en abril de 2025, utilizando el Telescopio Espacial James Webb, firmas químicas del dimetilsulfóxido en la atmósfera del exoplaneta K2-18 b. El dimetilsulfóxido es un compuesto que, en la Tierra, está fuertemente asociado con la actividad biológica marina, principalmente con el fitoplancton. La detección alcanzó un nivel de tres sigma de significancia estadística, indicando alrededor de un 0,3% de probabilidad de que la señal sea resultado de ruido.
Semanas después, un equipo de la Universidad de Chicago analizó los mismos datos y concluyó que la señal podría explicarse por ruido instrumental, abriendo un debate científico directo sobre la interpretación de los resultados.
El exoplaneta K2-18 b es un mundo sub-Neptuno ubicado en la zona habitable a 124 años luz de la Tierra
El planeta K2-18 b fue descubierto en 2015 por el telescopio Kepler durante su misión extendida K2, que monitoreaba variaciones de brillo estelar causadas por tránsitos planetarios.
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Ubicado a 124 años luz de la Tierra, en la constelación de Leo, el planeta presenta características inusuales: tiene aproximadamente 2,6 veces el radio de la Tierra y aproximadamente 8,6 veces su masa.
Esta combinación lo coloca en la categoría de los llamados sub-Neptunos, una clase de planetas común en la galaxia, pero inexistente en el Sistema Solar, lo que limita comparaciones directas con mundos conocidos.
Características físicas indican presencia de agua a gran escala y atmósfera rica en hidrógeno
La densidad de K2-18 b sugiere que no está compuesto solo por roca. Modelos indican la presencia significativa de materiales menos densos, con una fuerte posibilidad de grandes cantidades de agua.
El planeta orbita dentro de la zona habitable de su estrella, recibiendo una cantidad de energía comparable a la de la Tierra, lo que permite la existencia potencial de agua líquida.
Esta combinación llevó a la formulación del concepto de mundo Hiceano, caracterizado por un océano global cubierto por una atmósfera rica en hidrógeno.
Observaciones de 2023 confirmaron metano y dióxido de carbono en la atmósfera del planeta
En septiembre de 2023, observaciones iniciales del James Webb detectaron metano y dióxido de carbono en la atmósfera de K2-18 b con alto nivel de confianza.

La ausencia de amoníaco, esperada en planetas gaseosos sin océano, reforzó la hipótesis de que el planeta posee características compatibles con un ambiente oceánico.
Una señal preliminar de dimetilsulfuro también fue identificada, pero con baja significancia estadística en ese momento.
Nueva análisis con instrumento MIRI en 2025 fortaleció hipótesis de presencia de compuestos sulfurados
En abril de 2025, el equipo utilizó el instrumento MIRI, operando en una longitud de onda diferente, permitiendo un análisis independiente de los datos anteriores.
Los resultados indicaron características espectrales compatibles con dimetilsulfuro y disulfuro de dimetilo, con concentraciones estimadas superiores a 10 partes por millón.
Este nivel es significativamente mayor que el observado en la atmósfera terrestre, donde el compuesto aparece en concentraciones mucho menores.
Dimetilsulfuro está asociado a la actividad biológica marina y genera interés en la búsqueda por biosignales
En la Tierra, el dimetilsulfuro está ligado a procesos biológicos marinos y contribuye al olor característico del ambiente oceánico.
Su posible detección en otro planeta plantea la hipótesis de actividad biológica, aunque no constituye evidencia concluyente de vida. La interpretación depende de la exclusión de mecanismos no biológicos capaces de producir el mismo compuesto.
La reacción de la comunidad científica fue inmediata, con expertos destacando la necesidad de cautela. La NASA indicó que una única posible biosenal no es suficiente para confirmar la existencia de vida, siendo necesarias múltiples evidencias independientes.
Investigadores también señalaron inconsistencias en los modelos atmosféricos, como la ausencia de etano, que se esperaría en determinadas condiciones químicas.
Reanálisis de los datos en agosto de 2025 apunta a la posibilidad de ruido instrumental
El equipo liderado por Rafael Luque, de la Universidad de Chicago, realizó una reevaluación completa de los datos. Los resultados indicaron que gran parte de los análisis no encontró evidencia estadísticamente significativa de la presencia de dimetilsulfuro.
Según esta interpretación, la señal puede ser resultado de variaciones instrumentales o artefactos de calibración.
La detección actual está en el nivel de tres sigma, considerado insuficiente para conclusiones definitivas en ciencia. El estándar más robusto, de cinco sigma, reduce drásticamente la probabilidad de error estadístico y se utiliza en descubrimientos de alto impacto.
Casos anteriores, como la supuesta detección de fosfina en Venus, demostraron que resultados preliminares pueden no sostenerse tras reanálisis.
Estudios adicionales indican presencia de agua, pero no confirman señales de actividad biológica
Investigaciones colaborativas que involucran a la NASA y otras instituciones confirmaron que K2-18 b posee alta concentración de agua.
No obstante, la evidencia relacionada con el dimetilsulfuro permanece inconclusa. Nuevas observaciones con el James Webb están en curso y pueden elevar el nivel de confianza de la detección.
K2-18 b marca un avance en la capacidad de estudiar atmósferas de exoplanetas en la zona habitable
Independientemente de la confirmación de biosignos, K2-18 b representa un avance significativo en astrobiología.
Es uno de los primeros exoplanetas en la zona habitable con atmósfera analizada en detalle suficiente para detectar compuestos complejos. El uso del James Webb en este contexto demuestra el avance tecnológico en la búsqueda de señales de vida fuera de la Tierra.
Ahora queremos saber: ¿crees que estamos cerca de confirmar la primera evidencia de vida fuera de la Tierra?
El caso de K2-18 b muestra que la ciencia ya puede detectar señales químicas complejas en planetas distantes, pero aún enfrenta desafíos en la interpretación de estos datos.
Desde tu perspectiva, ¿estamos ante un posible descubrimiento histórico o aún en una etapa inicial de interpretación científica?

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