En un hito histórico, Falcon 9 coloca satélites rivales en órbita y expone la compleja relación comercial entre SpaceX y Amazon en el mercado espacial
En la mañana del lunes, SpaceX alcanzó un hito histórico: el lanzamiento número 100 del año. El cohete Falcon 9, sin embargo, no llevó nuevos satélites Starlink, sino 24 satélites de un competidor directo.
El lote formaba parte del Proyecto Kuiper, de Amazon, que ahora comparte espacio orbital con la megaconstelación de Elon Musk.
La escena, impensable hace unos años, plantea la pregunta: ¿cómo es que dos rivales declarados, Musk y Jeff Bezos, llegaron a colaborar en el espacio?
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Un mercado dominado por Starlink
Starlink ha estado operando casi sin competencia desde su inicio, hace seis años. En este período, SpaceX ha puesto más de 8.000 satélites en órbita, consolidando una posición de dominio en el mercado de internet por satélite de alta velocidad.
El panorama comenzó a cambiar con la entrada de Amazon, que apuesta por el Proyecto Kuiper para competir por el mismo público.
La propuesta de la empresa de Jeff Bezos es lanzar una red global de satélites para ofrecer conexiones rápidas y estables, compitiendo directamente con Starlink.
El desafío del plazo ajustado
El mayor obstáculo para Kuiper es el tiempo. La licencia otorgada por la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. (FCC) exige que la mitad de la constelación —1.618 satélites de un total de 3.232— esté en órbita para julio de 2026.
A diferencia de SpaceX, que fabrica y lanza sus propios cohetes, Amazon depende de terceros. Para cumplir con el plazo, cerró, en 2022, contratos con ULA para usar los cohetes Atlas V y Vulcan, con Arianespace para el Ariane 6 y con Blue Origin para el New Glenn. Sin embargo, la mayoría de estos lanzadores han sufrido retrasos, creando incertidumbres en el cronograma.
Un acuerdo por necesidad
A pesar de las resistencias internas, Bezos no logró impedir que Amazon recurriera a SpaceX. El Falcon 9, con su historial de reutilización y su costo por kilo lanzado más bajo del mercado, se mostró como la opción más viable financieramente.
SpaceX ya había lanzado satélites de competidores anteriormente. Entre 2022 y 2024, puso en órbita lotes de Eutelsat OneWeb, después de que la invasión de Ucrania hiciera inviable el uso de los cohetes rusos Soyuz y Proton.
Además de la ganancia directa, estos contratos permiten que Musk reinvierta en su propia red de satélites.
El juego del espectro de radio
Pero hay una motivación estratégica detrás de los lanzamientos. El espectro de radio, recurso limitado y esencial para transmisiones inalámbricas, es cada vez más disputado.
Los gobiernos, a través de agencias como la FCC, controlan su distribución.
Según el Wall Street Journal, SpaceX habría utilizado su posición dominante para negociar ventajas en el espectro a cambio de lanzamientos.
El periódico señala que empresas como OneWeb y Kepler Communications habrían cedido parte de sus derechos de uso para garantizar espacio en los cohetes de Musk.
SpaceX niega, pero el caso de OneWeb llama la atención. Sin acceso a cohetes rusos, la empresa cerró un acuerdo con SpaceX que incluía concesiones en el espectro.
Una red difícil de escapar
Esta estrategia coloca a los competidores en una posición delicada. Como describió el analista Tim Farrar, se trata de “elegir con cuidado”. Empresas como EchoStar y Globalstar tuvieron que decidir entre aceptar las condiciones impuestas por SpaceX o pagar más por lanzamientos más lentos con otros operadores —cuando están disponibles.
AST SpaceMobile, por ejemplo, apostó por el New Glenn de Blue Origin, pero vio que el cohete se retrasaba. Además, sus satélites se volvieron más pesados de lo previsto, aumentando la dificultad para encontrar alternativas de lanzamiento.
El episodio con Apple
En 2022, Musk llegó a ofrecer a Apple exclusividad en SpaceX por US$ 5 mil millones, pero la propuesta fue rechazada. Apple firmó una asociación con Globalstar para su servicio de emergencia vía satélite.
Aun así, los retrasos en los lanzamientos de Globalstar por parte de SpaceX terminaron beneficiando a Starlink. Poco después, Apple cerró un acuerdo para ofrecer Starlink Direct-to-Cell en el iPhone 13, un modelo incompatible con la red de Globalstar.
El movimiento dio ventaja competitiva a SpaceX en el sector de comunicación móvil, mientras que Apple aún evaluaba su capacidad para seguir el ritmo de la empresa de Musk.
Una gigante que crece sin parar
Cada lanzamiento de satélites competidores, cada negociación sobre el espectro, refuerza el dominio de Starlink.
SpaceX se beneficia de los servicios prestados, alimenta su caja y, al mismo tiempo, garantiza acceso privilegiado al recurso más importante para la comunicación global del futuro.
Con ingresos proyectados para superar el presupuesto de la NASA, la empresa de Elon Musk no solo dicta el ritmo de la carrera espacial comercial, sino que también moldea las reglas por las que los rivales deben jugar.
El lanzamiento de los satélites del Proyecto Kuiper es un capítulo más de esta disputa, donde cada paso dado por Bezos y otros competidores puede, al final, fortalecer aún más el imperio de Musk en el espacio.
Con información de Xataka.

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