La propuesta busca ampliar el uso del implante cerebral en 2026, con fabricación en masa y un método de implantación más automatizado
Elon Musk quiere llevar los chips cerebrales de Neuralink a un nuevo nivel a partir de 2026, con producción a gran escala y un procedimiento quirúrgico automatizado para implantar el dispositivo.
El cambio podría acelerar la disponibilidad del implante para pacientes con limitaciones severas de movilidad, ya que implica tanto la fabricación en masa como la automatización del proceso de implantación.
Qué sucedió y por qué llamó la atención
Neuralink es una de las empresas vinculadas a Elon Musk, junto a Tesla, SpaceX, X Corp y xAI, entre otras, sumando más de 5 compañías en su portafolio.
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Ahora, la propuesta es iniciar una fase de producción en masa de los chips cerebrales en 2026 y avanzar hacia un modelo de cirugía automatizada.
El tema llama la atención porque se trata de implantes en el cerebro con interfaz directa entre mente y computadora, algo que durante mucho tiempo pareció distante del uso real.
Cómo Neuralink llegó hasta aquí
El intento de implantar el chip en humanos enfrentó barreras regulatorias durante años, con la FDA impidiendo el avance hacia pruebas humanas en diferentes momentos.
Durante este periodo, se realizaron pruebas en animales, incluyendo demostraciones en las que monos lograron jugar Pong usando la mente.
La autorización para el uso humano llegó y, en 2024, se vio al primer ser humano con chip de Neuralink, aunque surgieron problemas después de este hito.
Cómo funciona la interfaz cerebro-máquina en la práctica

La idea central es conectar el cerebro a una interfaz que permita comunicación y control de dispositivos usando señales neuronales.
En la práctica, esto abre camino para tareas como operar una computadora y, con entrenamiento, incluso jugar videojuegos, manteniendo actividades que muchas personas creían perder tras la parálisis.
El enfoque es un uso bien específico, dirigido a quienes tienen movilidad limitada, y no un producto de consumo masivo.
Qué cambia en la práctica para pacientes con parálisis grave
Neuralink actúa en un nicho, pero la demanda habría crecido lo suficiente como para motivar la transición hacia producción a gran escala.
Además de la fabricación, el plan incluye un procedimiento automatizado para la implantación del chip, lo que indica un intento de estandarizar y acelerar la etapa quirúrgica.
La promesa práctica de este modelo es reducir los cuellos de botella en la implantación, ya que el proceso deja de depender únicamente de un flujo tradicional de cirugía.
Cuáles son las reglas, plazos y condiciones citadas
El hito central mencionado es 2026, año previsto para el inicio de la fabricación a gran escala y la adopción del método automatizado de implantación.
También hay un dato de adopción actual: existen 12 pacientes en el mundo usando los chips cerebrales de Neuralink, todos con parálisis grave.
En casos de fallos del chip en uno de los pacientes, se informó que hubo corrección por actualizaciones de software, lo que mantiene el tema de fiabilidad en evidencia.
Qué puede suceder a partir de ahora
La escala propuesta tiende a poner más presión sobre la seguridad, estabilidad y seguimiento a largo plazo, ya que los resultados futuros aún no son conocidos.
El plan toma más contexto después de que la empresa levantó 650 millones de dólares en una ronda de financiación en junio de 2025, reforzando la capacidad de financiar la expansión.
Si la producción en masa y la implantación automatizada avanzan como se planea, Neuralink puede ampliar el alcance del implante dentro del público que ya es atendido hoy.
El punto central es que Elon Musk apunta a 2026 para dar escala a Neuralink, uniendo fabricación en masa y cirugía automatizada en la implantación del chip.
Con 12 pacientes ya implantados y un financiamiento de 650 millones de dólares en junio de 2025, la empresa entra en una fase en la que el impacto puede crecer, pero aún con dudas naturales sobre los resultados a largo plazo.


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