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Ingeniero brasileño convierte auto viejo en vehículo eléctrico con baterías de laptop y motor de montacargas, alcanza casi 90 km/h en la ciudad

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Escrito por Alisson Ficher Publicado el 08/07/2026 a las 22:30 Actualizado el 08/07/2026 a las 22:31
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Proyecto en Salvador llama la atención al reutilizar baterías de laptop, motor de montacargas y piezas descartadas para transformar un Gurgel Supermini antiguo en eléctrico, manteniendo cambio manual, uso urbano y desempeño curioso en un compacto brasileño fuera del estándar convencional.

Un Gurgel Supermini antiguo ganó una segunda vida en las calles de Salvador al ser convertido en coche eléctrico con baterías reutilizadas de laptop, motor de montacargas y componentes que serían descartados, en una adaptación fuera del estándar convencional.

Al frente del proyecto, el funcionario público Alfredo Correia adaptó dos ejemplares del compacto brasileño y puso uno de ellos a rodar en uso urbano, preservando la propuesta simple del coche mientras sustituía el conjunto original por una solución eléctrica artesanal.

El contraste entre el vehículo elegido y la tecnología aplicada es el punto que hace la transformación especialmente curiosa, ya que el Supermini nació como un coche pequeño, ligero y urbano, asociado a la fase final de la trayectoria de Gurgel en Brasil.

En la conversión hecha en Salvador, la carrocería compacta y el bajo peso ayudaron a hacer viable una adaptación inusual, construida con piezas reutilizadas y distante del estándar industrial encontrado en los coches eléctricos modernos.

Gurgel Supermini eléctrico usó baterías de laptop y motor de montacargas

Según reportaje de UOL, Correia utilizó baterías de laptop, motor de montacargas y otros componentes que serían descartados para convertir dos Gurgel Supermini 1994, siendo uno plateado y otro blanco.

Parte del material eléctrico vino de asociaciones y del reaprovechamiento de basura electrónica, incluyendo baterías que dejarían de ser usadas en computadoras portátiles, pero aún podían ser reorganizadas en un nuevo conjunto para alimentar el vehículo.

En lugar de partir de un coche de alto valor o de un clásico de lujo, la adaptación tuvo como base un compacto nacional de uso urbano, con dimensiones reducidas, mecánica simple y apariencia de vehículo antiguo.

Ese perfil hizo la conversión aún más curiosa, pues acercó dos universos que raramente aparecen juntos: un coche brasileño producido en pequeña escala y una solución eléctrica montada a partir de equipos descartados.

Entre las piezas centrales del cambio, el motor de montacargas asumió un papel decisivo en el funcionamiento del conjunto eléctrico, sustituyendo la lógica de un motor automotriz nuevo por una solución industrial reutilizada.

Al aprovechar un equipo usado en otra aplicación, Correia adaptó la lógica del proyecto para lo que había disponible, reforzando el carácter artesanal de la conversión y la necesidad de combinar componentes de orígenes diferentes.

Baterías reutilizadas de laptop se convirtieron en paquete para mover el coche

Otro punto destacado vino de las baterías reutilizadas de laptop, que fueron reunidas en cientos de celdas para crear un paquete capaz de mover el coche en uso urbano.

Esta solución exige organización eléctrica y control cuidadoso para funcionar, pero, en el caso relatado, la propuesta era justamente aprovechar material desechado y demostrar que parte de los residuos electrónicos podría tener otra aplicación en un vehículo pequeño.

En las calles de Salvador, ciudad conocida por vías inclinadas y tramos urbanos que exigen fuerza a baja velocidad, el Gurgel convertido logró circular manteniendo características inusuales para un eléctrico artesanal.

Además del motor reutilizado y las baterías de laptop, el compacto preservó la caja de cambios manual y la tracción trasera, dos elementos que aumentan la extrañeza para quienes asocian los coches eléctricos a transmisiones automáticas y sistemas diseñados de fábrica.

En el uso relatado, el Supermini convertido alcanzaba una autonomía de hasta 100 km y podía llegar cerca de 90 km/h cuando estaba embalado, cifras informadas en el reportaje de UOL.

Estos datos ganan relevancia porque no se trataba de un modelo desarrollado por una automotriz, sino de una adaptación hecha con equipos reutilizados, en un coche antiguo y de propuesta esencialmente urbana.

Dentro de este contexto, la velocidad y la autonomía citadas colocan el proyecto en un uso cotidiano limitado, especialmente para desplazamientos cortos, sin transformar el Supermini en un equivalente directo de los eléctricos modernos.

Caja de cambios manual y tracción trasera mantuvieron parte de la experiencia original

La permanencia de la caja de cambios manual ayuda a explicar parte del interés en torno al coche, porque el Gurgel adaptado preservó una característica normalmente ausente en vehículos eléctricos desarrollados de fábrica.

En los eléctricos modernos, el motor entrega torque de forma directa y prescinde de cambios convencionales; ya en el Supermini convertido, la conducción mezcla el silencio de la propulsión eléctrica con una operación aún ligada al universo de los coches antiguos.

También hay un peso simbólico en la elección del modelo, ya que Gurgel fue una marca nacional asociada a soluciones propias, coches pequeños, carrocerías de fibra y proyectos orientados a necesidades locales.

Ver un ejemplar de la fabricante transformado en eléctrico con piezas de descarte crea una capa extra de curiosidad, porque la conversión parece prolongar, por otro camino, la tradición de improvisación técnica y experimentación ligada a la marca.

Diferente de conversiones eléctricas comerciales, que suelen involucrar kits importados, baterías nuevas y talleres especializados, el proyecto de Correia ganó atención justamente por el reaprovechamiento y la adaptación de piezas ya existentes.

Este enfoque no reduce la complejidad técnica, pero cambia la narrativa de la transformación: el coche no llama la atención por lujo o rendimiento extremo, sino por hacer que un compacto antiguo funcione con una solución eléctrica construida fuera del estándar.

Residuos electrónicos ayudaron a dar nueva función al compacto brasileño

La idea de usar baterías de laptop surgió después de que el funcionario público conociera experiencias similares en internet, según relatado en el reportaje, y comenzara a buscar formas de aplicar el concepto en sus propios coches.

A partir de ahí, proveedores locales ligados al reciclaje de materiales tecnológicos y empresas de mantenimiento de computadoras ayudaron en el acceso a las celdas usadas, creando una red de reaprovechamiento en torno a la conversión.

Incluso con un rendimiento modesto cuando se compara con los eléctricos actuales, el Supermini adaptado ofrece un tipo de curiosidad que conversa directamente con el lector brasileño interesado en coches antiguos, tecnología accesible y soluciones improbables.

La combinación reúne un coche nacional poco común, una conversión hecha en Salvador, baterías de notebook, motor de montacargas y uso real en calles con pendientes, transformando la historia en algo más que un simple cambio de motor.

Por fuera, el Gurgel mantiene la apariencia de un compacto antiguo, con proporciones pequeñas y diseño de otra época; por dentro, el funcionamiento depende de celdas reaprovechadas, motor eléctrico y soluciones hechas para encajar piezas incompatibles en el origen.

Esta diferencia entre apariencia y funcionamiento es justamente el punto que más despierta curiosidad, pues el coche sigue con identidad visual antigua, pero pasa a moverse con energía eléctrica proveniente de componentes descartados.

La conversión también muestra cómo los coches antiguos pueden ganar nuevos usos cuando hay conocimiento técnico, acceso a piezas y disposición para experimentar, sin que eso transforme el vehículo en un eléctrico moderno de fábrica.

En el caso del Supermini, la adaptación mostró que un urbano brasileño podría continuar funcionando con otro tipo de propulsión, usando materiales que normalmente serían descartados y manteniendo parte de la experiencia mecánica original.

El fascinante de la historia está en el hecho de que el coche no parece futurista, ya que sigue siendo un Gurgel Supermini con identidad nacional, pero pasó a circular con energía eléctrica proveniente de baterías reaprovechadas.

La imagen de un compacto brasileño subiendo pendientes en Salvador sin depender del motor original ayuda a explicar por qué este tipo de proyecto captura la atención de quienes gustan de coches, tecnología y soluciones improbables.

¿Un coche eléctrico hecho con baterías de laptop y motor de montacargas parece un experimento de garaje o una alternativa real para dar nueva vida a modelos antiguos?

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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