Proyecto de estudiantes del IFRN transforma escombros de obras en material reutilizable y muestra cómo la ciencia aplicada puede lidiar con residuos urbanos, desecho irregular y desafíos ambientales en ciudades del interior.
Estudiantes del Instituto Federal de Rio Grande do Norte desarrollaron una miniusina para triturar escombros de obras y reutilizar residuos de la construcción civil en la producción de bloques, argamasa y otros artefactos de cemento.
El proyecto fue creado en el campus de São Paulo do Potengi, en el interior potiguar, a partir de la observación de restos de construcción desechados en calles y terrenos baldíos del municipio.
La iniciativa, llamada “SPP Sustentable: reciclando en el Potengi”, fue elaborada por alumnos del curso técnico integrado en Edificaciones del IFRN.
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El trabajo ganó proyección nacional al ser elegido, por votación popular, campeón del Solve For Tomorrow Brasil 2023, programa de Samsung enfocado en proyectos de ciencia y tecnología desarrollados por estudiantes de la red pública.
Desde entonces, la iniciativa comenzó a circular como ejemplo de ciencia aplicada a la educación ambiental y al reaprovechamiento de residuos de la construcción civil.
La propuesta presentada por los estudiantes no se restringe a la fabricación de una pieza de cemento.
El grupo organizó un modelo de procesamiento a pequeña escala, con recolección, separación, trituración, transformación de los escombros en agregado reciclado y uso de este material en nuevos productos de la construcción civil.
De acuerdo con el IFRN, el objetivo del proyecto es crear una unidad compacta para reciclaje de residuos de la construcción civil en el campus de São Paulo do Potengi, con enfoque en la gestión correcta de estos materiales y en la identificación de posibilidades de reutilización en la propia cadena de la construcción.
Cómo la miniusina del IFRN transforma escombros en material reciclado
El proceso comienza por la selección de los residuos.
El equipo definió que el prototipo trabajaría con materiales clasificados como Clase A, clasificación prevista en la Resolución Conama nº 307/2002 para residuos reutilizables o reciclables como agregados.
Este grupo incluye, por ejemplo, fragmentos de concreto, argamasa, bloques, ladrillos y componentes cerámicos provenientes de obras, reformas, reparaciones y demoliciones.
Tras la selección, los materiales pasan a la trituración.
En esta etapa, los escombros se rompen hasta alcanzar una granulometría que permita su uso como agregado reciclado.
El resultado puede servir como insumo en nuevas pruebas y productos, siempre que se respeten las normas técnicas aplicables a cada finalidad.
En el prototipo desarrollado en el IFRN, los estudiantes mezclaron el agregado reciclado con cemento y agua para producir bloques y artefactos cementicios.

La propuesta descrita por el equipo no involucra la quema del material, lo que diferencia este proceso de la fabricación de piezas cerámicas tradicionales.
La transformación del residuo en agregado reciclado también cambia la forma de lidiar con los escombros generados por pequeñas obras.
En lugar de seguir directamente para el descarte, el material pasa por un proceso de beneficio y puede retornar al ciclo productivo en aplicaciones compatibles con su calidad y desempeño técnico.
Residuos de la construcción civil se convirtieron en tema de investigación en el IFRN
La idea surgió durante la asignatura de Materiales de Construcción, impartida por el profesor mediador Neuber Araújo.
Según el docente, la discusión en clase partió de problemas observados por los propios estudiantes en el municipio, especialmente el descarte irregular de residuos en espacios urbanos.
“Conversamos sobre materiales reciclados, porque esa es mi área de investigación desde el posgrado. Entonces, siempre pregunto a los estudiantes qué problemas existen en su ciudad, qué tipo de residuo ven en lugares inadecuados y cómo podemos intentar resolverlo”, afirmó el profesor, en material divulgado por el programa.
A partir de esta discusión, la clase comenzó a evaluar qué residuos podrían ser reutilizados y qué tipo de estructura sería necesaria para procesarlos.
El IFRN proporcionó laboratorio, equipos para triturar los materiales e insumos básicos, como cemento, utilizados en la fase de desarrollo del prototipo.
El proyecto fue estructurado como un flujo de producción.
El equipo no trabajó solo en la creación de un bloque, sino en la definición de etapas para recibir, separar, procesar y probar el residuo antes de su reutilización.
Pruebas técnicas reforzaron el proyecto de los estudiantes
Antes de llegar al Solve For Tomorrow, los estudiantes presentaron la iniciativa en competiciones y eventos internos.
En una de las etapas en el campus, el grupo quedó en segundo lugar y recibió críticas sobre puntos técnicos del proyecto.
El profesor orientó al equipo a revisar la propuesta e incorporar las observaciones recibidas.
Según Neuber Araújo, los alumnos comenzaron a incluir ensayos y procedimientos orientados a la evaluación de los materiales.

La medida fue adoptada para acercar el prototipo a las exigencias técnicas de la construcción civil y mejorar la consistencia de la solución presentada.
“Escogimos técnicas que entendemos son importantes, como incluir algunos ensayos tecnológicos que permitieran ampliar la prueba del material y, de hecho, seguir normas técnicas”, dijo el educador.
La revisión de la propuesta formó parte del desarrollo del proyecto hasta su presentación nacional.
En el relato divulgado sobre la iniciativa, el profesor afirmó que evaluaciones externas contribuyeron al crecimiento del equipo y al ajuste del trabajo antes de la fase final.
La educación ambiental llevó el proyecto más allá del laboratorio
Además de las pruebas técnicas, los estudiantes realizaron actividades de divulgación para la comunidad.
El grupo organizó talleres, minicursos, publicaciones en redes sociales y un podcast con información sobre el desecho y reaprovechamiento de residuos de la construcción civil.
Estas acciones buscaron presentar el tema a residentes y otros interesados, con orientaciones sobre la correcta disposición de los escombros y las posibilidades de reciclaje.
La comunicación con la comunidad fue tratada por el equipo como parte del propio proyecto, y no solo como etapa posterior a la creación del prototipo.
La miniusina compacta fue concebida como alternativa para procesar residuos a pequeña escala.
Según el diseño presentado, la solución puede reducir la dependencia exclusiva de recolección externa cuando haya estructura adecuada, separación correcta de los materiales y seguimiento técnico.
El desecho irregular de escombros puede generar impactos urbanos y ambientales, como acumulación de residuos en áreas abiertas, obstrucción de espacios públicos y aumento de costos de limpieza.
En el texto original del proyecto, los estudiantes también asocian el problema a la proliferación de insectos transmisores de enfermedades en lugares donde la basura permanece acumulada.
Miniusina de reciclaje despertó interés institucional
Con la repercusión del trabajo, la Prefeitura de São Paulo do Potengi, por medio de la Secretaría Municipal de Medio Ambiente, buscó conocer la propuesta, conforme el relato original.
No se encontró, sin embargo, confirmación pública segura de que la miniusina haya sido implementada por el municipio en una etapa posterior.
El material original también informa que investigadores del área ambiental y una empresa de la construcción civil demostraron interés en los productos y en la tecnología desarrollada.
Como no hay confirmación pública detallada sobre la continuidad de estas asociaciones, esa información queda restringida al relato inicial del proyecto.
En el IFRN, la continuidad de la iniciativa depende de la transición a nuevos estudiantes.
Como los participantes avanzan en el curso técnico, el equipo pasó a organizar formas de mantener el desarrollo de la miniusina y de los estudios sobre los materiales reciclados.
Neuber Araújo afirmó que los alumnos involucrados pasaron a participar en eventos científicos del área.
Según él, dos artículos relacionados con el proyecto fueron aprobados en el Congreso Brasileño del Concreto, con el objetivo de divulgar los resultados en el campo técnico de la construcción civil.
Proyecto acerca formación técnica y aprovechamiento de residuos
El proyecto acercó contenidos del curso de Edificaciones a un problema identificado por los propios estudiantes en el municipio.
La experiencia involucró conceptos de materiales de construcción, reciclaje de residuos, ensayos tecnológicos y comunicación científica.
En la práctica, la miniusina funciona como un ejercicio de aplicación técnica a escala reducida.
Los alumnos partieron de un residuo común en obras, definieron criterios de separación, procesaron el material y probaron formas de aprovechamiento en productos cementicios.
La iniciativa también se inserta en una discusión más amplia sobre la disposición de los residuos de la construcción civil.
Por la legislación ambiental brasileña, este tipo de material debe seguir procedimientos de gestión, con separación, aprovechamiento, reciclaje o disposición adecuada conforme a su clasificación.
En São Paulo do Potengi, el proyecto mostró cómo una demanda local puede ser transformada en tema de investigación aplicada dentro de una institución pública de enseñanza.
A partir de los escombros descartados en áreas urbanas, los estudiantes desarrollaron un prototipo que combina formación técnica, investigación en laboratorio y educación ambiental.
La propuesta aún depende de continuidad, validaciones y eventual estructuración para uso fuera del ambiente académico.
Aun así, el trabajo ya registra una ruta posible para tratar residuos de pequeñas obras como material reutilizable, siempre que la aplicación sea orientada por criterios técnicos y ambientales.

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