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En el desierto más seco de la Tierra, científicos encuentran un «oasis» vivo a 2 metros de profundidad, donde microbios sobreviven en la oscuridad extrayendo humedad de minerales como si fuera una pista para encontrar vida en Marte.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 11/05/2026 a las 07:09
Actualizado el 11/05/2026 a las 07:11
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Científicos identificaron comunidades microbianas bajo el Atacama, en capas profundas ligadas a minerales capaces de retener humedad, revelando un ambiente subterráneo que ayuda a orientar investigaciones sobre vida en regiones extremas de la Tierra y de Marte.

Debajo de la superficie hiperárida del Desierto de Atacama, en el norte de Chile, científicos identificaron comunidades microbianas capaces de persistir en capas profundas del suelo, en áreas con poca o ninguna conexión directa con las condiciones actuales de la atmósfera.

El hallazgo, descrito en la revista científica PNAS Nexus, amplía el conocimiento sobre microorganismos en ambientes extremos y es señalado por investigadores como una referencia para estudios sobre la búsqueda de señales de vida en Marte.

La investigación analizó sedimentos de la región de Yungay, una de las áreas más secas del núcleo hiperárido del Atacama.

El equipo recolectó muestras de un perfil de suelo de hasta 4,20 metros de profundidad y encontró señales de comunidades microbianas potencialmente viables, sobre todo en capas asociadas a depósitos ricos en yeso.

El estudio no se limitó a la detección de ADN en el suelo.

Los investigadores aplicaron técnicas de extracción de ADN intracelular y secuenciación genética para diferenciar señales relacionadas con células preservadas de material genético disperso en el ambiente.

Con este procedimiento, buscaron evaluar si los microorganismos detectados podrían representar una comunidad residente en el subsuelo, y no solo vestigios antiguos transportados desde la superficie.

Los datos indican que desiertos casi estériles en la capa superficial pueden albergar nichos microbianos en profundidad.

En el Atacama, la aridez extrema, la radiación solar intensa y la baja disponibilidad de agua restringen la vida cerca de la superficie.

En determinadas condiciones minerales, sin embargo, el subsuelo puede ofrecer protección y pequeñas reservas de humedad a organismos adaptados a este tipo de ambiente.

Vida microscópica en el núcleo hiperárido del Atacama

El Desierto de Atacama es utilizado en investigaciones sobre los límites de la vida por reunir sequedad extrema, alta radiación ultravioleta, suelos salinos y baja disponibilidad de materia orgánica.

Estas características hacen de la región un ambiente de interés para estudios de microbiología, geología y astrobiología.

En el área de Yungay, los científicos observaron que las comunidades microbianas cambiaban conforme a la profundidad y la composición del suelo.

En las capas superiores, hasta aproximadamente 80 centímetros, hubo predominancia de grupos bacterianos asociados a sedimentos de playa, áreas planas que pueden haber sido influenciadas por antiguos episodios de acumulación temporal de agua.

Entre aproximadamente 80 centímetros y 2 metros, las señales de colonización microbiana disminuyeron de forma expresiva.

De acuerdo con el estudio, la alta concentración de sales solubles puede estar relacionada con la menor presencia o la menor detección de comunidades en ese tramo.

En capas más profundas, sin embargo, los investigadores volvieron a registrar señales microbianas, principalmente en depósitos de abanicos aluviales con presencia de yeso.

Esta distribución sugiere que el subsuelo del Atacama no forma un ambiente uniforme.

Incluso en una región marcada por la aridez, las variaciones en la mineralogía y en la disponibilidad de agua asociada a los minerales pueden crear microambientes con condiciones distintas para la preservación o la supervivencia de microorganismos.

El yeso puede retener humedad en ambientes extremos

El yeso, un sulfato de calcio hidratado, aparece en el estudio como uno de los elementos relevantes para la presencia de microorganismos en profundidad.

En ambientes hiperáridos, los minerales capaces de retener agua o favorecer la formación de películas microscópicas de humedad pueden funcionar como puntos de permanencia para comunidades adaptadas a la escasez hídrica.

Según los autores de la investigación publicada en PNAS Nexus, los depósitos ricos en yeso pueden ofrecer una fuente alternativa de agua en el subsuelo.

Esta humedad no corresponde a agua líquida en gran cantidad, pero puede estar asociada a la estructura mineral en niveles suficientes para organismos especializados en condiciones extremas.

Entre los grupos detectados se encuentran bacterias de linajes conocidos por tolerar el estrés ambiental.

El trabajo describe cambios relevantes en la composición de la comunidad a lo largo del perfil, con predominio de Firmicutes en capas más superficiales y reaparición de señales microbianas en profundidad, donde la composición geológica difiere del tramo más salino.

La expresión “oasis” microbiano a unos 2 metros de profundidad también aparece en estudios anteriores sobre el Atacama.

En una investigación publicada en la revista Astrobiology, científicos identificaron bacterias y arqueas en sustratos hipersalinos subterráneos, con biomarcadores alrededor de esa profundidad.

En aquel caso, sales como halita, nitrato y perclorato fueron asociadas a la capacidad de captar humedad y favorecer condiciones microscópicas para microorganismos.

Descubrimiento en Atacama ayuda a estudiar vida en Marte

El interés por el Atacama también está ligado a las investigaciones sobre Marte.

La superficie marciana está expuesta a radiación intensa, temperaturas extremas y baja disponibilidad de agua líquida.

Por este motivo, investigadores del área de astrobiología consideran el subsuelo uno de los lugares más relevantes para la búsqueda de posibles señales de vida pasada o presente en el planeta.

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El paralelo con el Atacama no indica que exista vida en Marte.

La investigación no presenta esa conclusión.

El estudio ofrece un ejemplo terrestre de cómo los microorganismos pueden persistir en ambientes secos, salinos o pobres en nutrientes, especialmente cuando los minerales preservan pequeñas cantidades de agua o registran condiciones ambientales antiguas.

La presencia de yeso también es relevante en este campo porque ya se han identificado depósitos de este mineral en Marte.

En la Tierra, el yeso puede estar asociado a la preservación de señales biológicas y a la disponibilidad limitada de agua en ambientes áridos.

El análisis de comunidades microbianas relacionadas con este mineral en el Atacama, según los investigadores, puede ayudar a definir métodos de búsqueda de biofirmas fuera de la Tierra.

Estrategias de muestreo en profundidad, análisis de minerales hidratados y estudio de sales capaces de retener humedad forman parte de las discusiones sobre futuras investigaciones planetarias.

El caso chileno refuerza, dentro de este contexto, la necesidad de observar ambientes subterráneos, y no solo la superficie expuesta.

Lo que el estudio logró demostrar

El estudio de PNAS Nexus encontró evidencia de comunidades microbianas potencialmente viables en el subsuelo hiperárido del Atacama.

Esta interpretación se basa en el análisis de ADN intracelular y en la relación entre los microorganismos detectados y las características geoquímicas de las muestras.

Los resultados, sin embargo, no demuestran de forma directa que todos esos organismos estuvieran metabólicamente activos en el momento de la recolección.

En ambientes extremos, los microorganismos pueden permanecer en estados de baja actividad o latencia por largos períodos.

La diferencia, según la metodología descrita por los autores, es que los procedimientos adoptados ayudan a reducir la posibilidad de que las señales encontradas sean solo contaminación superficial o ADN antiguo sin relación con células preservadas.

El equipo también evaluó la influencia de la composición química del suelo.

La variación de sales, la organización de las capas y la presencia de yeso ayudan a explicar por qué las señales de vida disminuyen en algunas profundidades y reaparecen en otras.

La combinación de datos genéticos y geoquímicos fortalece el análisis, aunque los propios límites del método indican la necesidad de nuevas investigaciones.

El hallazgo no caracteriza el Atacama como un ambiente abundante en vida.

Lo que los datos muestran es que, incluso en una región cuya superficie impone fuertes restricciones biológicas, el subsuelo puede contener nichos discretos, protegidos y asociados a minerales específicos.

Señales de vida bajo el desierto más seco de la Tierra

La imagen de un “oasis” subterráneo contrasta con el paisaje seco del Atacama, pero el término no se refiere a un lago oculto ni a una cavidad llena de organismos visibles.

En el contexto de los estudios citados, se trata de señales biológicas y comunidades microscópicas asociadas a capas profundas, donde minerales y sales pueden influir en la disponibilidad de agua.

Esta distinción evita interpretaciones más allá de lo que los datos permiten.

La vida detectada en el subsuelo de Atacama no prueba que Marte esté habitado, ni confirma la existencia de microorganismos activos en otro planeta.

Aun así, según investigadores del área, el resultado muestra que la búsqueda de señales de vida en ambientes extremos debe considerar rocas, sales, minerales hidratados y capas protegidas de la superficie.

El Atacama permanece como un área de referencia para investigaciones sobre los límites de la biosfera.

Muestras extraídas de sus capas profundas ayudan a probar instrumentos, métodos e hipótesis utilizados en estudios de astrobiología.

En lugar de concentrar la investigación solo en señales superficiales, los trabajos recientes amplían la atención a refugios subterráneos con recursos mínimos.

El descubrimiento también contribuye a la comprensión de los desiertos terrestres.

Regiones aparentemente vacías pueden contener comunidades invisibles, separadas de la luz solar y dependientes de interacciones químicas entre minerales, sales y trazas de agua.

Este tipo de conocimiento interesa a la ciencia planetaria, a la ecología microbiana y al estudio de la adaptación de organismos a condiciones extremas.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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