Startup desarrolla batería submarina que utiliza la presión del océano y la gravedad para almacenar energía renovable sin represas, montañas o baterías de litio.
Guardar la electricidad producida por el viento y el sol sigue siendo uno de los mayores desafíos de la transición energética. Mientras que las baterías de litio se vuelven caras cuando necesitan almacenar grandes cantidades de energía por muchas horas, una startup ítalo-americana decidió mirar hacia otro lugar: el fondo del océano. La empresa desarrolló un sistema que utiliza la presión de las aguas profundas y la fuerza de la gravedad para almacenar electricidad de forma similar a las hidroeléctricas reversibles, pero sin represas, montañas o grandes reservorios en tierra.
Según Business Wire, Sizable Energy acaba de captar US$ 8 millones para acelerar el desarrollo de la tecnología e instalar sus primeros sistemas en mar abierto. El proyecto apuesta por módulos submarinos capaces de transformar la profundidad del océano en una gigantesca batería natural para almacenar energía renovable.
El mayor desafío de la energía renovable no es producir electricidad
En los últimos años, la generación de energía solar y eólica ha crecido rápidamente en todo el mundo. El problema es que estas fuentes dependen de las condiciones de la naturaleza. Cuando hay mucho viento o fuerte incidencia de sol, la producción puede superar la demanda de la red eléctrica. Ya en períodos sin viento o durante la noche, ocurre exactamente lo contrario.
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Según Business Wire, ampliar la capacidad de almacenamiento de energía se considera uno de los principales desafíos para la expansión de las fuentes renovables. Actualmente, la mayor parte del almacenamiento a gran escala depende de hidroeléctricas reversibles, que requieren grandes áreas, obras complejas y condiciones geográficas muy específicas. Fue precisamente para sortear estas limitaciones que surgió la propuesta de Sizable Energy.
La empresa transformó el fondo del mar en una especie de hidroeléctrica invisible
El principio utilizado por la startup no es totalmente nuevo. Hace más de un siglo, las hidroeléctricas reversibles almacenan energía bombeando agua a reservorios elevados cuando hay exceso de electricidad y liberando esa agua posteriormente para mover turbinas. La diferencia es que Sizable llevó este concepto al océano. Según la empresa, el sistema utiliza un reservorio flotante conectado a otro instalado en aguas profundas.
Entre ellos circula una salmuera especialmente preparada, más densa que el agua de mar. Cuando hay exceso de electricidad en la red, las bombas utilizan esa energía para desplazar la salmuera a través del sistema. Cuando la demanda aumenta, el líquido regresa impulsado por la diferencia de presión y por la gravedad, moviendo turbinas que generan electricidad nuevamente. En la práctica, el océano sustituye a las montañas utilizadas por las hidroeléctricas convencionales.
La profundidad del mar es el principal componente de la batería
Según Sizable Energy, la eficiencia del sistema depende precisamente de la enorme columna de agua existente sobre los reservorios submarinos. Cuanto mayor es la profundidad, mayor es la presión ejercida sobre el sistema y mayor también la cantidad de energía que puede ser almacenada.
Como el equipo puede ser instalado en cualquier región con aguas profundas, la empresa cree que será posible estandarizar la fabricación de los módulos y producir sistemas prácticamente idénticos para diferentes países, algo mucho más difícil en las hidroeléctricas tradicionales, que necesitan ser adaptadas a las características de cada montaña o valle. Otro diferencial es el bajo impacto visual. Gran parte de la estructura permanece sumergida, dejando prácticamente invisible solo el reservorio flotante en la superficie.
La tecnología ya comenzó a salir del laboratorio
Según Business Wire, Sizable Energy ya concluyó pruebas de la tecnología en MARIN, uno de los principales centros de investigación en ingeniería marítima del mundo, ubicado en los Países Bajos. Tras la validación en un entorno controlado, la empresa inició la implementación de una prueba en mar abierto en la costa de Reggio Calabria, en el sur de Italia.
Esta fase busca demostrar que el sistema puede operar continuamente bajo condiciones reales de olas, corrientes marítimas y variaciones climáticas antes de la construcción de una unidad de demostración a mayor escala. La empresa afirma que esta evolución gradual reduce riesgos técnicos y permite perfeccionar tanto la instalación como la operación de los equipos antes de la comercialización.
La propuesta no pretende sustituir todas las baterías
La propia Sizable Energy reconoce que su tecnología no debe sustituir completamente otras formas de almacenamiento de energía. Según la empresa, las baterías químicas continúan siendo más adecuadas para respuestas rápidas y almacenamiento de corta duración, mientras que los sistemas submarinos pueden asumir el papel de guardar grandes volúmenes de electricidad durante muchas horas o incluso días.
Esta característica hace que la solución sea especialmente interesante para parques eólicos offshore, capaces de producir grandes cantidades de energía lejos del continente. En lugar de desperdiciar el excedente cuando la demanda esté baja, la electricidad podrá almacenarse temporalmente en el propio océano y devolverse a la red cuando sea necesario.
Una idea simple que puede cambiar el almacenamiento de energía
La propuesta de Sizable Energy muestra cómo un principio físico conocido hace más de un siglo puede tener una aplicación completamente diferente. Según Business Wire, la empresa pretende transformar la profundidad de los océanos en una infraestructura permanente para el almacenamiento de energía renovable, reduciendo la necesidad de grandes presas y ampliando las opciones disponibles para sistemas eléctricos cada vez más dependientes de fuentes limpias.
Aún será necesario comprobar la viabilidad económica y operativa de la tecnología a escala comercial, pero el avance de las pruebas demuestra que la idea ya ha superado la fase puramente conceptual. Si los resultados se confirman, el fondo del mar podría asumir una función inédita en la matriz energética mundial: servir como una gigantesca batería invisible, capaz de almacenar electricidad producida por el viento y el sol sin recurrir a metales raros, grandes reservorios o enormes obras en tierra.
