Investigadores prueban con éxito el uso de robots humanoides en cirugías teleoperadas, prometiendo llevar asistencia médica especializada a lugares remotos.
En un hito histórico para la medicina contemporánea, investigadores de la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) realizaron, en julio de 2026, cirugías inéditas utilizando robots humanoides controlados remotamente. El procedimiento, que involucró la eliminación de tumores con la ayuda del sistema «Surgie», demostró cómo máquinas de 1,5 metros de altura y 27 kg pueden ser operadas a distancia para ejecutar tareas de alta precisión en entornos hospitalarios.
Esta innovación, que permite tanto la colaboración entre humanos y máquinas como la actuación de pares de robots en dúo, busca solucionar la escasez crítica de especialistas en regiones remotas y escenarios de emergencia, transformando la dinámica de los centros quirúrgicos alrededor del mundo.
Una nueva era en el centro quirúrgico
La medicina moderna acaba de dar un paso audaz con la introducción de humanoides en el entorno quirúrgico. A diferencia de los pesados sistemas mecánicos que dominan los hospitales desde hace años, el proyecto que utiliza las unidades llamadas «Surgie» ya ha realizado intervenciones quirúrgicas exitosas.
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Operando tanto en colaboración con médicos humanos como en dúos automatizados, estas máquinas demuestran que la agilidad y la forma humanoide pueden redefinir el acceso a la salud global. Mientras que los sistemas tradicionales requieren estructuras robustas de hasta 800 kg y salas adaptadas, el modelo Surgie innova por su ligereza y versatilidad.
Con solo 1,5 metros de altura y pesando 27 kg, el equipo es capaz de moverse por el entorno y realizar tareas físicas variadas, funcionando como un verdadero asistente.
La facilidad de integración de estas máquinas al flujo de trabajo ya existente en los hospitales fue uno de los puntos que más sorprendió al equipo médico, que solo necesitó agregar adaptadores para que los robots pudieran manejar los instrumentos quirúrgicos con precisión.
Ventajas operacionales de los asistentes humanoides
Más allá de la mesa de operaciones, la versatilidad es uno de los pilares de este proyecto. Por poseer una estructura humanoide, estos asistentes pueden, en el futuro, ayudar en tareas secundarias, como la organización de la sala, la búsqueda de suministros médicos e incluso la limpieza post-procedimiento.
La idea es que, en lugar de exigir que el hospital cambie para recibir la tecnología, la máquina pueda adaptarse naturalmente al equipo y al entorno donde se inserte, funcionando como un miembro integrante de la unidad médica.
Los beneficios estratégicos de esta innovación incluyen:
- Alcance ampliado: Atención de pacientes en áreas con falta de personal calificado;
- Movilidad estratégica: Facilidad de transporte para escenarios de emergencia o desastres;
- Eficiencia operativa: Integración rápida al flujo de trabajo actual del equipo quirúrgico;
- Versatilidad de funciones: Ayuda en diversas demandas físicas además de la propia cirugía.
Aunque aún depende de avances técnicos, la teleoperación con robots humanoides ya ha alcanzado un nivel de precisión similar al de los sistemas robóticos quirúrgicos tradicionales. Esto indica que, en el futuro, este tipo de tecnología podría ser incorporado a la rutina médica.
Sin embargo, las pruebas también revelaron limitaciones importantes. Durante las cirugías experimentales, fue necesario recalibrar los robots varias veces, lo que prolongó la duración de los procedimientos.

Para Shanglei Liu, de la UC San Diego, esta dificultad debería reducirse a medida que la tecnología evolucione. El investigador destaca que la primera cirugía robótica laparoscópica llevó cerca de seis horas para completarse, mientras que, actualmente, el mismo procedimiento suele realizarse en solo 30 minutos.
Desafíos técnicos y la búsqueda de la autonomía
A pesar del optimismo, los investigadores admiten que el camino hacia el uso rutinario de estas máquinas aún requiere mejoras.
Durante las pruebas, el equipo enfrentó obstáculos técnicos como la latencia —ese retraso entre el comando del cirujano y la respuesta de la máquina— y la necesidad constante de recalibración de los dispositivos.
Tales factores contribuyeron a que los tiempos quirúrgicos iniciales fueran mayores que en métodos convencionales, una brecha que la ciencia médica, históricamente, ha aprendido a reducir a través de la experiencia y el refinamiento tecnológico.
La mirada de los especialistas ya está fijada en el próximo horizonte: la autonomía total. El objetivo final, según el grupo, no es solo realizar operaciones teleoperadas, sino crear un ecosistema en el cual robots y humanos trabajen lado a lado de forma integrada.
Si hoy los dispositivos actúan bajo comando directo, la meta es desarrollar asistentes capaces de realizar etapas de procedimientos con inteligencia propia.
Con información de la Revista Galileu
