La recolección de cartón en Corea del Sur expone pobreza en la vejez, jubilación insuficiente y una cadena de reciclaje que depende de ancianos en trabajos pesados, mal pagados y poco reconocidos en las calles
En una de las economías más modernas de Asia, ancianos empujan carros gigantes de cartón por las calles y revelan una cara dura de Corea del Sur. La escena ocurre en medio de edificios, comercio fuerte y tecnología, pero muestra personas mayores intentando conseguir ingresos con material reciclable.
La información fue divulgada por Reuters, agencia internacional de noticias de Thomson Reuters. El estudio mostró que cerca del 45% de los surcoreanos con más de 65 años viven con menos del 50% de la renta mediana disponible.
El dato ayuda a explicar por qué la imagen causa tanto impacto. El tema no trata solo de basura o reciclaje. Habla de pobreza en la vejez, trabajo informal, jubilación insuficiente y una cadena que depende de personas invisibles para seguir funcionando.
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Por qué tantos ancianos recolectan cartón en Corea del Sur
La recolección de cartón aparece como una salida para ancianos que no pueden vivir solo con la renta disponible. Para estas personas, el carro en las calles no es una elección ligera. Representa una forma de intentar pagar cuentas, comprar comida y mantener alguna independencia.

Este trabajo exige esfuerzo físico todos los días. El anciano camina, junta cajas, separa material, carga peso y empuja el carro por calles concurridas. Aun así, la actividad se ha convertido en parte visible de la rutina urbana en ciudades de Corea del Sur.
El contraste es fuerte porque el país es visto como moderno y rico en tecnología. Pero la presencia de ancianos recolectores de cartón muestra que el crecimiento económico no elimina, por sí solo, la falta de protección en la vejez.
Cuánto revela este trabajo sobre la pobreza en la vejez
La pobreza en la vejez aparece cuando personas mayores de 65 años continúan realizando trabajos pesados por necesidad. El problema no es que una persona mayor quiera trabajar. El problema es no poder detenerse porque los ingresos no cubren lo básico.
Reuters, agencia internacional de noticias de Thomson Reuters, informó que Corea del Sur tuvo un desempleo de 2.7% hasta febrero, con casi la mitad de los aumentos de empleo impulsados por personas de 60 años o más.
Este punto cambia la interpretación del dato. Un desempleo bajo puede parecer señal de una economía fuerte, pero también puede ocultar ocupaciones frágiles, temporales y mal pagadas. Así, la estadística mejora, mientras muchos ancianos siguen en trabajos que no garantizan seguridad.

El economista Yoon Jee ho, de Citi, afirmó que las personas mayores de 65 años en Corea tienden a tener una tasa mayor de pobreza de ingresos en comparación con otras grandes economías, en parte por la cobertura insuficiente del sistema de pensiones y la falta de ahorro privado suficiente.
Cómo el reciclaje depende de mano de obra invisible
El cartón que sale de las calles entra en la cadena del reciclaje. Antes de convertirse en material reutilizado, alguien necesita recoger, cargar, separar y entregar. Este esfuerzo casi nunca aparece para quien solo ve la ciudad más limpia.
Por eso, la escena de los carritos es tan simbólica. El reciclaje puede parecer solo una acción ambiental, pero también implica trabajo humano pesado. En el caso de estos ancianos, el servicio se vuelve aún más sensible porque combina sostenibilidad y pobreza.
La mano de obra invisible sostiene una parte de la recuperación de materiales. El cartón tiene valor porque alguien recorre las calles y hace el trabajo inicial. Sin esta etapa, el desecho podría simplemente ocupar más espacio en las ciudades.
Cuando la sociedad solo mira el material reciclado, olvida quién carga el peso. Cuando mira al recolector, entiende que el reciclaje también depende de ingresos dignos, protección social y reconocimiento.
Qué cambia cuando el recolector es reconocido como trabajador de recuperación de recursos
Llamar al recolector trabajador de recuperación de recursos cambia la forma de ver la actividad. La persona deja de ser vista solo como alguien que revisa el desecho y pasa a ser entendida como parte de una cadena útil para la ciudad.

Este reconocimiento no resuelve por sí solo la pobreza en la vejez. Aun así, ayuda a sacar el trabajo de la invisibilidad. También muestra que recoger cartón requiere tiempo, fuerza, conocimiento de las rutas y resistencia física.
Cuando este trabajador es ignorado, la ciudad aprovecha el servicio sin percibir quién lo ejecuta. Cuando es reconocido, se facilita discutir sobre ingresos, respeto y protección para quienes mantienen activa esta etapa del reciclaje.
En Corea del Sur, este debate pesa aún más porque muchos de estos trabajadores son ancianos. El carrito cargado deja de ser solo un símbolo de reciclaje y se convierte en imagen de supervivencia en edad avanzada.
La escena desafía la imagen de un país moderno y totalmente protegido
Corea del Sur se ha hecho conocida por grandes empresas, avance tecnológico y ciudades muy urbanizadas. Aun así, los carritos de cartón muestran que una economía moderna también puede convivir con vejez pobre.
La trabajadora Kim Jung mi resumió esta inseguridad al hablar sobre jubilación: “¿Jubilación? No sé si algún día podré hacer eso; probablemente trabajaré mientras pueda”.
La frase muestra el miedo a parar. Para parte de los ancianos, descansar no aparece como una etapa natural de la vida, sino como un riesgo. Sin ingresos suficientes, continuar trabajando se convierte en una necesidad.
Es por eso que la imagen emociona e incomoda. Une calles modernas, enormes carritos de cartón y ancianos que aún necesitan buscar ingresos en tareas pesadas.
El cartón en las calles se convirtió en símbolo de una cuenta social que aún no se ha cerrado
Los carritos de cartón en Corea del Sur muestran una realidad que va más allá del reciclaje. Revelan la presión sobre los ancianos, la fragilidad de la jubilación y la dependencia de trabajos poco valorados.
El dato de alrededor del 45% de los mayores de 65 años viviendo con menos del 50% de la renta mediana disponible ayuda a entender por qué esta escena tiene tanta fuerza. No es solo una cuestión ambiental. Es una cuestión social.
Cuando el recolector es visto como trabajador de recuperación de recursos, la discusión cambia de lugar. La pregunta deja de ser solo a dónde va el cartón y pasa a ser quién carga con este peso todos los días.
Si un país rico y tecnológico aún depende de ancianos empujando cartón para sobrevivir, ¿qué revela esta escena sobre el verdadero costo del reciclaje y la vejez pobre?

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