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Enquanto muitos conductores aún temen quedarse sin carga en la carretera, CATL apunta a una batería de litio-aire con una densidad teórica cercana a la gasolina y reaviva la promesa de coches eléctricos con una autonomía superior a 1.600 km.

Escrito por Geovane Souza
Publicado el 08/06/2026 a las 10:32
Actualizado el 08/06/2026 a las 10:34
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Nueva tecnología apunta a densidad energética cercana a la gasolina, pero aún depende de avances técnicos antes de llegar a los vehículos

La CATL ha puesto la batería de litio-aire en el centro de su estrategia a largo plazo y ha reavivado una de las mayores promesas de la industria de coches eléctricos. La tecnología se ve como una posible respuesta al peso de las baterías actuales, la limitación de autonomía y la demora en la recarga.

La propuesta llama la atención por un número difícil de ignorar. En límite teórico, este tipo de batería puede alcanzar 12.000 Wh/kg de densidad energética, nivel cercano al de la gasolina, generalmente estimado en alrededor de 13.000 Wh/kg. En la práctica, esto significa intentar colocar mucha más energía en un conjunto mucho más ligero.

Según información de Mecánica Online, que destacó la declaración de Wu Kai, científico jefe de CATL, durante el foro Energizando la Nación 2026. La empresa china ha comenzado a tratar el litio-aire como una de las apuestas más ambiciosas para la próxima generación de baterías.

El avance, sin embargo, aún no representa una batería lista para equipar coches eléctricos en las concesionarias. El litio-aire continúa en fase de investigación avanzada, con desafíos importantes de durabilidad, estabilidad química, seguridad y producción a escala.

Cómo funciona la batería de litio-aire que promete más energía con menos peso

La batería de litio-aire funciona de manera diferente a las baterías de ion-litio usadas hoy en los vehículos eléctricos. En las celdas actuales, materiales como níquel, cobalto, manganeso, hierro o fosfato ayudan a formar la estructura que almacena y libera energía.

Cómo funciona la batería de litio-aire que promete más energía con menos peso
Cómo funciona la batería de litio-aire que promete más energía con menos peso

En el modelo de litio-aire, la idea es reducir parte de ese peso usando litio metálico en el ánodo y oxígeno del aire como reactivo en el cátodo. Por eso, esta tecnología suele ser llamada batería “respirable”, ya que usa el oxígeno externo en parte del proceso químico.

Este cambio es importante porque el peso del conjunto de baterías es uno de los grandes límites de los coches eléctricos. Cuanta más energía necesita almacenar el vehículo, mayor tiende a ser la batería, lo que eleva peso, costo y complejidad de refrigeración.

Con una densidad energética mucho mayor, un coche podría teóricamente recorrer más distancia sin cargar una batería gigantesca. Es de ahí que surge la proyección de autonomía superior a 1.600 km por recarga, número que colocaría a los eléctricos en otro nivel de uso en carreteras, flotas comerciales y viajes largos.

El número impresiona, pero la diferencia entre teoría y realidad aún es grande

El punto más importante para que el lector entienda es que los 12.000 Wh/kg representan un límite teórico, no un rendimiento ya disponible en producto comercial. Es una meta química y física que muestra el potencial del sistema, pero no significa que una batería de ese nivel esté lista para ser fabricada en masa.

En las pruebas de laboratorio más avanzadas, prototipos recientes de litio-aire ya son citados con densidad por encima de 1.200 Wh/kg, lo que aún así supera con creces las baterías de ion-litio convencionales. Los modelos actuales usados en coches eléctricos suelen estar en un rango mucho menor, frecuentemente en el orden de algunas centenas de Wh/kg.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos registró que un diseño de batería de litio-aire en estado sólido, desarrollado con participación del Argonne National Laboratory y del Illinois Institute of Technology, puede alcanzar 1.200 Wh/kg con nuevos avances y fue probado por al menos 1.000 ciclos en célula experimental.

Incluso este resultado prometedor aún no elimina todos los cuellos de botella. Una célula de laboratorio es diferente de un paquete de baterías automotriz, que necesita resistir vibración, calor, frío, recargas rápidas, accidentes, costo industrial y años de uso diario.

Por qué la tecnología puede ser decisiva para coches eléctricos e incluso para camiones

La ansiedad de autonomía aún es una de las principales barreras para parte de los consumidores que piensan en comprar un coche eléctrico. Aunque los modelos actuales ya satisfacen bien el uso urbano, los viajes largos aún dependen de infraestructura de recarga, planificación y tiempo disponible.

Una batería con más energía por kilo podría reducir este problema de forma directa. En lugar de simplemente instalar baterías más grandes, los fabricantes podrían ofrecer más alcance con menor peso, mejor eficiencia y posible ganancia de espacio interno.

Este tipo de avance también interesa a segmentos que exigen mucha energía, como camiones eléctricos, autobuses de carretera, máquinas pesadas e incluso aplicaciones futuras en aviación regional. En estos casos, el peso de la batería pesa mucho más en la cuenta económica y operativa.

La carrera global por baterías mejores ocurre en un mercado que ya crece rápidamente. La Agencia Internacional de Energía registró que la demanda global por baterías para vehículos eléctricos llegó a 1,2 TWh en 2025, casi un 30% por encima de 2024, con China respondiendo por la mayor parte de la expansión.

El mayor desafío está en la química sensible al aire real

A pesar del nombre litio-aire, usar oxígeno del ambiente no es tan simple como parece. El aire real contiene humedad, dióxido de carbono y otras impurezas que pueden perjudicar las reacciones químicas dentro de la célula.

Este es uno de los motivos por los cuales la tecnología se estudia desde hace décadas, pero aún no se ha vuelto comercial. La batería necesita «respirar» sin degradarse rápidamente, manteniendo eficiencia, seguridad y capacidad de recarga por cientos o miles de ciclos.

Otro punto crítico está en los catalizadores y en el electrolito, que necesitan permitir reacciones reversibles con alta estabilidad. Si la batería pierde capacidad demasiado rápido, el aumento de densidad energética deja de compensar el costo y la complejidad.

Por eso, la apuesta de CATL debe ser leída como una señalización estratégica a largo plazo. La empresa está mostrando dónde cree que puede estar el próximo salto tecnológico, pero sin indicar que la sustitución de las baterías actuales ocurrirá de inmediato.

CATL apunta a litio-aire mientras fortalece sodio y almacenamiento de energía

CATL no está apostando solo en una tecnología distante. A corto plazo, la empresa sigue avanzando en baterías de ion-litio, baterías de ion-sodio y sistemas de almacenamiento de energía para redes eléctricas.

Las baterías de sodio, por ejemplo, son vistas como alternativa de menor costo para vehículos de entrada y aplicaciones estacionarias. No tienen la misma densidad de las mejores baterías de litio, pero pueden reducir la dependencia de minerales más caros y ayudar en mercados donde el precio es decisivo.

Al mismo tiempo, el almacenamiento de energía se ha convertido en un frente estratégico para la compañía. CATL espera que este segmento represente la mitad de sus ventas globales hasta 2030, mientras que hoy representa alrededor de un cuarto de la facturación.

Este movimiento tiene relación directa con la energía solar y eólica. Como estas fuentes varían a lo largo del día, las baterías grandes se vuelven esenciales para almacenar energía cuando hay exceso y entregar electricidad cuando la red la necesita.

La disputa por baterías se ha convertido en una guerra industrial entre China, Corea, Japón, Europa y EE. UU.

Disputa por baterías se ha convertido en una guerra industrial entre China, Corea, Japón, Europa y EE. UU.
La disputa por baterías se ha convertido en una guerra industrial entre China, Corea, Japón, Europa y EE. UU.

La apuesta por el litio-aire también debe ser vista dentro de una disputa industrial. Quien domine baterías más ligeras, baratas, seguras y duraderas tendrá ventaja en coches eléctricos, autobuses, camiones, sistemas de energía e incluso equipos industriales.

CATL ya ocupa una posición de liderazgo mundial. Datos de SNE Research reproducidos por CnEVPost indican que la empresa obtuvo el 40,1% del mercado global de baterías para vehículos eléctricos entre enero y abril de 2026, seguida por BYD con el 14,2%.

La fuerza china en este sector presiona a competidores de Corea del Sur, Japón, Europa y Estados Unidos. La disputa no es solo tecnológica, sino que también involucra cadena de minerales, fábricas, reciclaje, patentes y acuerdos con fabricantes de automóviles.

Para el consumidor, el resultado de esta carrera puede aparecer en coches con más autonomía, menor precio y recargas más rápidas. Para los países, la cuestión es más amplia, porque involucra soberanía industrial y dependencia de proveedores extranjeros.

La promesa es grande, pero el coche eléctrico de 1.600 km aún no tiene fecha para hacerse realidad

La batería de litio-aire de CATL debe ser tratada como una de las tecnologías más prometedoras de la electromovilidad, pero también como una apuesta aún distante del uso cotidiano. El potencial es enorme, pero la industria necesita demostrar que puede transformar el rendimiento de laboratorio en producción confiable.

Si se superan los obstáculos, la tecnología puede reducir una de las principales críticas a los coches eléctricos. Una autonomía superior a 1.600 km cambiaría la percepción de quienes aún ven el eléctrico como limitado para viajes largos.

Pero el camino hasta allí pasa por estabilidad química, protección contra impurezas del aire, control térmico, costo, seguridad y vida útil. Sin resolver estos puntos, la batería de litio-aire seguirá siendo una promesa poderosa, pero restringida a los laboratorios.

La gran cuestión ahora es saber si CATL logrará repetir en el litio-aire lo que ya ha hecho en otras áreas de baterías. La empresa tiene escala, capital, mercado e influencia global, pero la tecnología aún necesita superar una barrera que la ciencia intenta superar desde la década de 1970.

¿El avance de las baterías de litio-aire puede finalmente acabar con la preocupación de autonomía de los coches eléctricos o esta promesa aún está demasiado lejos de la realidad española? Deja tu comentario y di si comprarías un eléctrico esperando 1.600 km de autonomía o si aún confiarías más en los modelos de combustión.

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Geovane Souza

Especialista en creación de contenido para internet, SEO y marketing digital, con un enfoque en crecimiento orgánico, rendimiento editorial y estrategias de distribución. En CPG, cubre temas como empleos, economía, vacantes de teletrabajo, cursos y cualificación profesional, tecnología, entre otros, siempre con un lenguaje claro y una orientación práctica para el lector. Estudiante universitario de Sistemas de Información en el IFBA – Campus Vitória da Conquista. Si tiene alguna duda, desea corregir alguna información o sugerir un tema relacionado con los tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: gspublikar@gmail.com. Importante: no recibimos currículos.

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