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Investigadores crearon turbulencia en laboratorio, invirtieron el flujo de energía dentro del fluido y abrieron una nueva pista para entender corrientes oceánicas, clima y contaminación en el mar.

Escrito por Geovane Souza
Publicado el 08/06/2026 a las 10:30
Actualizado el 08/06/2026 a las 10:31
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Descubrimiento desafía una regla clásica de la física al mostrar que el camino de la energía en flujos turbulentos puede ser alterado en laboratorio

La turbulencia, vista durante mucho tiempo como uno de los fenómenos más difíciles de predecir en la física, ha ganado un nuevo capítulo. Investigadores demostraron que la dirección del flujo de energía en un sistema turbulento puede ser manipulada, contrariando una regla utilizada durante más de 80 años para explicar cómo remolinos, corrientes y movimientos caóticos distribuyen energía.

El descubrimiento no significa que aviones, mares y tormentas podrán ser controlados de inmediato. El avance está en otro punto, más profundo. Muestra que la turbulencia no es solo caos, sino un proceso físico que puede responder a la geometría de las fuerzas aplicadas sobre el fluido.

El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, en colaboración con científicos de la Universidad de Turín, en Italia, y publicado en la revista Science Advances. La base del trabajo está en el intento de entender si la energía turbulenta necesita seguir siempre el camino previsto por la teoría clásica o si puede ser redirigida en ciertas condiciones.

Lo que el descubrimiento cambia en la teoría de la turbulencia

La turbulencia aparece cuando fluidos como agua, aire o gases dejan de moverse de forma suave y pasan a formar remolinos, vórtices y movimientos aparentemente desordenados. Está en las olas del mar, en las corrientes oceánicas, en el aire alrededor de las alas de los aviones, en la sangre en ciertos dispositivos médicos y hasta en sistemas industriales.

Desde los estudios de Andrey Kolmogorov, en 1941, la física trabaja con una idea central. En flujos tridimensionales, como mares y atmósfera, la energía tiende a pasar de estructuras mayores a estructuras menores hasta ser disipada. En flujos bidimensionales, como capas muy finas de fluido, este comportamiento suele ser el opuesto, con la energía migrando de escalas menores a mayores.

El nuevo estudio desafía esta rigidez. En lugar de aceptar que la dirección de la energía está definida solo por la dimensión del sistema, los investigadores mostraron que también puede depender del alineamiento entre fuerzas, deformaciones y tensiones internas del fluido.

En la práctica, esto significa que la turbulencia puede ser menos “inmutable” de lo que se pensaba. El fenómeno sigue siendo complejo, pero pasa a ser visto como algo que puede ser orientado, al menos en ambientes controlados.

Cómo los investigadores lograron invertir el camino de la energía

Cómo los investigadores lograron invertir el camino de la energía
Cómo los investigadores lograron invertir el camino de la energía

Para probar la idea, el equipo utilizó un sistema de flujo en capa delgada, impulsado por fuerzas electromagnéticas. El experimento involucró una capa poco profunda de líquido, campos magnéticos, varillas para perturbar el movimiento y partículas trazadoras para visualizar cómo se desplazaba el fluido.

Este tipo de montaje permitió crear una especie de turbulencia en dos dimensiones. El punto decisivo fue ajustar la geometría entre las fuerzas aplicadas y la respuesta del fluido, usando un enfoque matemático basado en tensores, objetos usados para describir dirección, tensión y deformación en sistemas físicos.

Cuando este alineamiento cambiaba, la transferencia de energía también cambiaba. En lugar de seguir solo el patrón esperado para la turbulencia bidimensional, el sistema comenzó a presentar flujo de energía hacia escalas menores, algo contrario a la expectativa clásica para este tipo de ambiente.

Los resultados aparecieron tanto en los experimentos físicos como en simulaciones numéricas. Esta combinación hace el hallazgo más fuerte, porque reduce la posibilidad de que el efecto sea solo un error de medición o una particularidad del equipo usado en el laboratorio.

Por qué esto puede importar para océanos y contaminación costera

Una de las aplicaciones más citadas por los investigadores involucra corrientes oceánicas y barreras de transporte en el mar. Estas barreras funcionan como regiones que dificultan la dispersión de sustancias, sedimentos, nutrientes o contaminantes.

Al entender mejor cómo se mueve la energía dentro de flujos turbulentos, los científicos pueden desarrollar modelos más precisos para prever cómo se dispersan los contaminantes en áreas costeras. Esto puede ser relevante para aguas residuales, derrames, residuos industriales y otras sustancias que llegan al mar.

La investigación sugiere que pequeñas perturbaciones físicas, cuando están bien posicionadas, podrían influir en estructuras de transporte mucho mayores. El propio grupo cita la posibilidad de que barreras de hasta diez metros perturben estructuras costeras con escala de kilómetros, aunque esto depende de nuevos estudios antes de cualquier uso práctico.

Este punto es importante porque no se trata de “domar el océano”, sino de comprender qué fuerzas pueden alterar la organización de la energía en sistemas naturales. La diferencia es grande, pues el mar real involucra viento, salinidad, temperatura, profundidad, relieve submarino y muchos otros factores.

Medicina y microfluídica también entran en el radar

El avance también puede tener impacto en tecnologías médicas y de laboratorio que trabajan con microfluídica. En estos sistemas, los líquidos se mueven por canales extremadamente pequeños, a menudo con menos de un milímetro.

En esta escala, la mezcla de fluidos suele ser difícil. La viscosidad domina el movimiento, y la turbulencia prácticamente desaparece. Esto puede limitar pruebas de laboratorio, análisis químicos, dispositivos biomédicos y sistemas que necesitan mezclar pequeñas cantidades de sustancias con rapidez y precisión.

El nuevo enfoque apunta a una posibilidad interesante. Al alinear fuerza y desplazamiento de manera específica, sería posible generar una forma débil de turbulencia a baja escala, suficiente para mejorar la mezcla sin depender de movimientos intensos.

Esto podría ayudar en el desarrollo de chips de laboratorio, pruebas médicas portátiles y dispositivos usados para manipular medicamentos, reactivos y fluidos biológicos. Aún es una perspectiva en fase de investigación, pero muestra cómo un descubrimiento de física básica puede cruzar fronteras y alcanzar áreas aplicadas.

Qué tiene que ver esto con el clima y la previsión del tiempo

La turbulencia es una pieza central en los modelos climáticos y atmosféricos. Corrientes oceánicas y circulación del aire ayudan a distribuir calor, humedad y energía por el planeta, influyendo en lluvias, temperaturas, formación de sistemas meteorológicos y comportamiento de masas de aire.

O que isso tem a ver com clima e previsão do tempo
Qué tiene que ver esto con el clima y la previsión del tiempo

Cuando los modelos no representan bien la turbulencia, las previsiones pueden perder precisión, principalmente en escalas menores. Por eso, cualquier avance que mejore la comprensión del flujo de energía en fluidos puede tener reflejos en la climatología y la meteorología.

Los autores tratan esta posibilidad con cautela. No afirman que el estudio ya mejora previsiones climáticas de forma inmediata, pero indican que el nuevo modelo puede ayudar a los científicos a representar mejor ciertos procesos ligados a vientos, corrientes y transferencia de energía en el océano y la atmósfera.

La relevancia está en el hecho de que el clima depende de interacciones entre escalas muy diferentes. Pequeñas perturbaciones pueden influir en estructuras mayores, y estructuras mayores pueden alimentar movimientos menores. Entender este intercambio es uno de los grandes desafíos de la ciencia climática.

El descubrimiento es prometedor, pero aún no resuelve el problema de la turbulencia

A pesar del impacto científico, el descubrimiento no cierra el misterio de la turbulencia. Este sigue siendo uno de los problemas más complejos de la física, precisamente porque involucra movimientos no lineales, múltiples escalas y fuerte sensibilidad a las condiciones iniciales.

El estudio muestra que la dirección del flujo de energía puede ser manipulada en un ambiente controlado y en una configuración específica. Esto es muy relevante, pero aún está lejos de aplicaciones directas en aviones, tormentas, océanos enteros o sistemas industriales de gran tamaño.

La principal contribución está en cambiar la pregunta. En lugar de solo intentar prever hacia dónde va la energía turbulenta, los científicos ahora tienen una herramienta conceptual para investigar cómo la geometría de las fuerzas puede alterar ese camino.

Este cambio puede abrir una nueva fase de investigaciones en dinámica de fluidos. A partir de ella, otros grupos podrán probar si el mismo principio vale en sistemas tridimensionales más complejos, en ambientes naturales y en equipos de ingeniería.

Un avance que transforma caos en herramienta científica

La turbulencia suele asociarse al desorden, pero la nueva investigación refuerza una idea cada vez más importante en la ciencia moderna. Incluso fenómenos caóticos pueden contener patrones, reglas internas y puntos de control.

Al mostrar que la energía turbulenta puede ser redirigida mediante la geometría de las fuerzas, el estudio amplía el entendimiento sobre turbulencia en fluidos, corrientes oceánicas, microfluídica y modelos climáticos. El avance aún es inicial, pero afecta una de las bases de la física de fluidos.

Si los próximos estudios confirman el alcance del método, el descubrimiento podría ayudar a crear tecnologías para mezclar fluidos en microescala, mejorar predicciones sobre dispersión de contaminantes y refinar modelos usados para estudiar el clima.

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Geovane Souza

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