Proyecto transforma palas eólicas retiradas en puentes para peatones y muestra cómo componentes gigantes de la energía renovable pueden adquirir una nueva función pública, mientras investigadores prueban alternativas estructurales para un residuo resistente, voluminoso y difícil de reciclar.
En Estados Unidos, investigadores instalaron en Atlanta un puente para peatones hecho con una pala de turbina eólica retirada, en una iniciativa que busca ampliar el reaprovechamiento de componentes retirados de parques eólicos.
La estructura fue montada en Beaverbrook Park, en el noroeste de la ciudad, y es presentada por Georgia Tech como el primer puente de este tipo en el país, con uso directo de una lámina que antes operaba en la generación de energía.
La iniciativa forma parte de las investigaciones de la red internacional Re-Wind, orientada a encontrar nuevas funciones para palas eólicas desmanteladas sin depender solo de la trituración, el reciclaje convencional o el envío a desecho.
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En lugar de destruir el componente, el proyecto mantiene parte de su forma original y adapta la resistencia de la pieza para una nueva aplicación en infraestructura pública, especialmente en cruces destinados a peatones y ciclistas.
El interés por el modelo crece porque las palas eólicas reúnen cualidades que ayudan en la operación de las turbinas, pero dificultan el destino final cuando estos equipos dejan de funcionar en los parques.
Hechas principalmente de compuestos de polímero reforzado con fibra de vidrio, estas estructuras están diseñadas para durar entre 20 y 25 años, con alta resistencia y materiales de separación compleja.
Puente hecho con pala eólica en Atlanta
En Atlanta, el puente instalado en Beaverbrook Park utiliza una pala de 15 metros, con un peso aproximado de 7.000 libras, lo equivalente a cerca de 3,2 toneladas.
El componente vino de un parque eólico en Colorado y llegó a Georgia con apoyo de Siemens Gamesa, de la National Science Foundation y del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
En la ejecución del proyecto, investigadores, estudiantes y exalumnos de Georgia Tech actuaron en etapas de análisis, adaptación e implementación de la estructura, con participación de Jud Ready, del Georgia Tech Research Institute.
También participó Russell Gentry, profesor de la Escuela de Arquitectura e integrante de Re-Wind, en un trabajo multidisciplinario orientado a ajustar la geometría de la lámina al terreno y a las exigencias locales.
Para los investigadores, el puente no representa reciclaje en el sentido tradicional, ya que la pala no vuelve a ser materia prima ni pasa por fragmentación para dar origen a otro producto.
Gentry describió el proceso como reutilización adaptativa, concepto aplicado cuando un material mantiene parte relevante de sus características físicas y mecánicas, pero pasa a cumplir una función diferente de la original.
Por qué las palas eólicas son difíciles de descartar
La complejidad del descarte nace del propio rendimiento exigido durante la vida útil de las turbinas, pues las palas necesitan ser largas, ligeras, resistentes y capaces de soportar esfuerzos repetidos.
Esta combinación involucra fibras, resinas y otros materiales que ofrecen alta durabilidad, pero crean obstáculos técnicos cuando la industria intenta separar, reciclar o reutilizar integralmente cada componente.
Cuando una pala llega al fin de la operación, las alternativas incluyen reutilización, aprovechamiento estructural, reciclaje, coprocesamiento, incineración, vertedero y almacenamiento, cada una con costos e impactos distintos.
Estudio publicado en 2023 en la revista Sustainability, de MDPI, señala que vertedero, incineración y almacenamiento aún aparecen entre las opciones adoptadas por menor costo, aunque reciben críticas por sus efectos ambientales.
En este escenario, las BladeBridges buscan preservar el valor mecánico de un material que ya fue fabricado para soportar cargas intensas, vientos fuertes y uso prolongado en ambiente exterior.
El concepto desarrollado por Re-Wind involucra reingeniería, rediseño y remanufactura de palas retiradas de servicio para aplicación en puentes, postes, barreras acústicas, refugios y estructuras costeras.
Proyectos de reutilización ya salieron del laboratorio
Antes de la experiencia norteamericana, Re-Wind ya había diseñado y construido dos puentes completos para peatones y ciclistas a escala real, demostrando que la propuesta no quedó limitada a los estudios académicos.
El primero fue concluido en enero de 2022 en Cork, Irlanda, mientras que el segundo estuvo listo en abril del mismo año en Draperstown, Irlanda del Norte.
Estas obras ayudaron a consolidar la viabilidad del concepto, pero el puente de Beaverbrook exigió nuevas soluciones debido al tamaño de las palas usadas en Estados Unidos.
Además, el proyecto norteamericano necesitó cumplir con las normas locales de construcción, lo que impidió la simple repetición de los modelos implantados anteriormente en Irlanda e Irlanda del Norte.
La adaptación de las palas involucra mucho más que impacto visual, porque cada pieza exige planificación, obtención del material, caracterización geométrica, ensayos, evaluación estructural, proyecto, estimación de costos y construcción.
En el caso de Atlanta, estudiantes e investigadores también participaron en el levantamiento del parque, el posicionamiento de la lámina y el desarrollo de herramientas para comprender mejor la geometría del componente.
Gabriel Ackall, estudiante de ingeniería civil citado por Georgia Tech, afirmó que el sistema estructural tuvo que ser diseñado prácticamente desde cero, debido a la limitación de los códigos existentes para este tipo de material reutilizado.
Reutilización amplía economía circular en la energía renovable
La experiencia en Atlanta expone un desafío central de la transición energética, ya que las turbinas eólicas producen electricidad de baja emisión durante la operación, pero dejan componentes grandes y resistentes al final de su vida útil.
Al transformar aspas desmanteladas en infraestructura urbana, la propuesta reduce la dependencia de rutas industriales aún limitadas para compuestos y prolonga el uso de un material de alto valor técnico.
El avance de este modelo, sin embargo, depende de la estandarización técnica, logística de transporte, disponibilidad de componentes y aprobación de autoridades locales, además de estudios específicos para cada aspa y cada terreno.
A pesar de estos límites, la instalación en Beaverbrook Park muestra que el cierre de la operación de una turbina no necesita significar el descarte inmediato de sus piezas más resistentes.
En lugar de desaparecer en vertederos o permanecer en existencias, parte de esta infraestructura comienza a volver al espacio público con otra función, aún ligada a la circulación, al uso colectivo y a la economía circular.
