Decisión Histórica de 2025 Acaba con Veto Sonoro de 1973 e Impulsa Tecnología de Alta Velocidad en los Cielos Americanos
El 6 de junio de 2025, los Estados Unidos dieron un paso decisivo para transformar nuevamente el futuro de la aviación. El entonces presidente Donald J. Trump firmó un decreto presidencial que derriba una de las restricciones más duraderas de la aviación civil americana: la prohibición de vuelos supersónicos sobre el territorio continental.
Con esto, una política impuesta desde 1973 deja de valer, abriendo espacio para aeronaves civiles superen la velocidad del sonido en vuelos sobre tierra. La Administración Federal de Aviación (FAA) fue encargada de presentar, en hasta 180 días, nuevas normas que revoquen los regulaciones 14 CFR 91.817, 91.819 y 91.821.
Estos regulaciones, por décadas, limitaron la operación supersónica en áreas habitadas. Al mismo tiempo, un nuevo estándar provisional de certificación basado en ruido será publicado bajo el regulamento 14 CFR 91.818. Este estándar estará alineado con exigencias ambientales y de seguridad.
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Reglas de Ruido en Desarrollo Acelerado
Con base en el cronograma establecido, la FAA tendrá hasta 18 meses para divulgar una propuesta oficial (NPRM) de límite de ruido. La propuesta abarcará despegues, aterrizajes y cruceros supersónicos, conforme previsto en la Parte 36 del 14 CFR.
Esta propuesta tomará en consideración datos técnicos, pruebas en suelo y vuelos experimentales conducidos hasta 2025. Además, incluirá investigaciones en desarrollo tecnológico y reacciones comunitarias.
El texto definitivo debe ser concluido y aprobado dentro de 24 meses después de la firma del decreto. De esta forma, el gobierno garantiza que los próximos jets civiles puedan operar de forma silenciosa, segura y compatible con áreas urbanas densamente pobladas.
Esto ampliará la aceptación pública de la aviación supersónica moderna y permitirá la reanudación del liderazgo americano en el sector.
Investigación Coordinada entre Agencias Federales
Para acelerar esta transición, la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) fue designada para liderar una cooperación interagencial. Participan también los departamentos de Defensa, Comercio y Transporte, además de la NASA.
El objetivo principal es identificar lagunas tecnológicas y conducir investigaciones en instalaciones gubernamentales. Esta estructura de colaboración viabilizará pruebas y estudios en tiempo real sobre rendimiento, ruido, seguridad e impacto ambiental.
Además, la cooperación interagencial creará subsidios técnicos confiables para regulaciones futuras. Todos los datos obtenidos serán entregados a la FAA, que podrá tomar decisiones basadas en evidencias concretas.
Cooperación Internacional y Acuerdos Bilaterales
Con foco en la estandarización global, el Departamento de Transporte, a través de la FAA, buscará alinear normas con la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO). El diálogo diplomático será conducido en asociación con la OSTP y el Departamento de Estado.
El objetivo es establecer acuerdos de seguridad con otras naciones. Esta estrategia permitirá que aeronaves supersónicas civiles americanas sean reconocidas internacionalmente.
Además, ampliará mercados, rutas y la viabilidad económica de proyectos futuros. Al garantizar seguridad operativa y alineación regulatoria, los EE.UU. pretenden liderar la próxima generación de movilidad aérea global.

Impactos Económicos y Avance Tecnológico Inmediato
El nuevo decreto, además, impulsa significativamente las inversiones en aeronaves de pasajeros y cargueros de alta velocidad. Con esto, reglas más flexibles y, al mismo tiempo, el apoyo directo a la investigación permiten que empresas como Boom Supersonic, por ejemplo, ya se preparen para acelerar sus iniciativas.
Mientras tanto, proyectos como el X-59 QueSST de NASA también avanzan rápidamente, sobre todo con el respaldo gubernamental y, por lo tanto, con mayor confianza en la viabilidad técnica y comercial. Boom, por ejemplo, desarrolla aeronaves con tecnología de «Corte de Mach», capaces de eliminar el estruendo sónico en tierra.
Este recurso resuelve el problema que motivó la prohibición impuesta en 1973. Blake Scholl, CEO de Boom y principal articulador del cambio legal, afirmó que «el veto antiguo paralizó la innovación por décadas, pero ahora celebramos el retorno de los vuelos supersónicos silenciosos».
Además, la nueva legislación autoriza a civiles americanos que poseen aeronaves supersónicas, como cazas privados, a realizar vuelos por encima de Mach 1 sobre el territorio nacional.
Esta liberación refuerza el papel de EE.UU. como protagonista tecnológico. Al mismo tiempo, estimula sectores de ingeniería, defensa y aviación ejecutiva a invertir aún más.
