Corea del Sur ordenó a Gabi, un robot humanoide, como monje budista. La ceremonia inédita busca acercar el budismo a las nuevas generaciones. Entiende.
Un robot humanoide fue oficialmente ordenado monje budista en Corea del Sur esta semana, en una ceremonia inédita realizada por la Orden Jogye, principal secta budista del país, en un templo ubicado en el centro de Seúl. Bautizado como Gabi —nombre que, en coreano, significa “misericordia de Buda”—, el humanoide participó del ritual junto a monjes humanos, vestido con manto ceremonial gris y marrón, guantes color piel, zapatos negros y un rosario. La iniciativa forma parte de una estrategia de la orden religiosa para acercar el budismo a las nuevas generaciones, en medio de la caída de popularidad de la religión en el país.
¿Cómo fue la ceremonia de ordenación del robot?
Según información de Olhar Digital, durante el ritual, Gabi respondió a las preguntas tradicionales hechas a los candidatos a la ordenación. Cuestionado sobre compromisos como “¿Te dedicarás al santo Buda?” y “¿Te dedicarás a las enseñanzas sagradas?”, el robot respondió “sí” a todas.
Con poco más de 1,20 metros de altura, el humanoide también recibió, según el periódico The New York Times, cinco preceptos específicos para un “monje robot”:
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- Respetar la vida;
- No dañar a otros robots u objetos;
- Obedecer a los humanos;
- Evitar el comportamiento engañoso;
- Ahorrar energía.
Detrás de escena, sin embargo, la autonomía de Gabi durante la ceremonia fue limitada. Los movimientos del robot fueron controlados remotamente, y las palabras reproducidas habían sido grabadas previamente, según admitió Hong Min-suk, gerente de la Orden Jogye.
¿Por qué la orden budista ordenó un robot monje?
La motivación de la Orden Jogye va más allá del simbolismo tecnológico. Al igual que el cristianismo en Corea del Sur, el budismo ha estado perdiendo espacio en las últimas décadas, especialmente entre los jóvenes, que frecuentemente consideran las tradiciones religiosas distantes de la realidad contemporánea.
En un comunicado oficial, la organización afirmó que la ordenación representa un intento de unir tecnología y espiritualidad: “La ordenación de un robot significa que la tecnología debe ser utilizada de acuerdo con los valores de compasión, sabiduría y responsabilidad.”
Según la orden, el gesto “simboliza nuevas posibilidades para la coexistencia entre humanos y tecnología”. Aún en enero de este año, el Venerable Jinwoo, presidente de la Orden Jogye, ya había anunciado la intención de incorporar inteligencia artificial a las prácticas religiosas de la institución.
Además, aún en este mes de mayo, Gabi deberá participar en el Festival de las Linternas de Loto, una de las celebraciones budistas más importantes del calendario surcoreano.
El robot monje y el futuro del asesoramiento religioso
Para Hong Min-suk, la expectativa va más allá de la ceremonia de ordenación. El gerente cree que la presencia de Gabi puede ayudar a transformar la imagen pública del budismo y, en el futuro, ampliar el papel de la inteligencia artificial en las prácticas religiosas.
“Estamos caminando hacia un mundo en el que, cuando los fieles hagan preguntas, los robots serán capaces de proporcionar respuestas más adecuadas a cada individuo”, afirmó Hong.
Vale destacar, sin embargo, que Gabi aún está lejos de los sistemas avanzados de IA. A diferencia de muchos humanoides desarrollados recientemente, el monje robot no posee capacidad de aprendizaje autónomo. Aun así, representantes del templo creen que la tecnología podrá, en el futuro, desempeñar funciones de asesoramiento religioso e incluso psicológico junto a los fieles.
Especialistas divergen: ¿innovación espiritual o marketing religioso?
La ordenación de Gabi generó reacciones distintas entre especialistas.
Noah Namgoong calificó la iniciativa como “algo bastante extraño”, más relacionado con cuestiones socioeconómicas que espirituales.
Por su parte, Sujung Kim, antropóloga especializada en budismo del Este Asiático, evaluó el proyecto como “una estrategia de marketing y visibilidad muy singular” para la religión.
Mientras parte del público recibió la novedad de forma positiva, voces del ámbito académico y religioso cuestionan si la ordenación de un robot representa una evolución genuina de la espiritualidad o solo una estrategia de visibilidad de una institución en busca de relevancia entre las nuevas generaciones.
Con información de Olhar Digital


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