Conozca la trayectoria de la primera vacuna del mundo, creada por Edward Jenner. Entienda el experimento audaz y la suerte biológica que llevó a la erradicación de la viruela.
Hace cuatro décadas, la humanidad celebraba un logro inédito: la erradicación oficial de la viruela, la única enfermedad humana eliminada de la naturaleza hasta hoy. Según la viróloga Clarissa Damaso, asesora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “Esta es, hasta hoy, la única enfermedad humana erradicada. Haber alcanzado este logro es un orgullo muy grande”.
Según información del g1, este éxito global solo fue posible gracias a la primera vacuna del mundo, desarrollada en 1796 por el médico inglés Edward Jenner.
La viruela no era solo una enfermedad común; era un enemigo letal que presentaba una tasa de mortalidad del 30%. Para efectos de comparación, Damaso resalta que “el nuevo coronavirus tiene una tasa de letalidad global del 6,5%”, lo que hace comprensible por qué la viruela “era considerada el ‘horror’ de la época!”.
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La victoria final contra este virus ocurrió en un mes de mayo, el mismo mes en que, siglos antes, la ciencia daba sus primeros pasos hacia la inmunización.
La «suerte» biológica y el razonamiento clínico de Jenner
La eficacia de la primera vacuna del mundo dependió de una combinación rara de inteligencia y azar.
Jenner, actuando 100 años antes del descubrimiento oficial de los virus, utilizó el virus de la viruela bovina para proteger a los humanos.
La viróloga Clarissa Damaso explica que él contó con una gran suerte: “El virus usado por Jenner no es el de la viruela, es uno del mismo género. Y esta familia tiene la particularidad de que virus del mismo género protegen contra la enfermedad por otros. Él no sabía eso en esa época y tuvo suerte, porque no es común. Por ejemplo, si tienes dengue no estás protegido de fiebre amarilla o zika, aunque sean todos del mismo género”.
Además de esta coincidencia biológica, el médico demostró un rigor técnico impresionante para su época:
- Tiempo de respuesta: Esperó seis semanas después de la primera dosis para exponer al paciente al virus letal;
- Producción de anticuerpos: Jenner predijo que el cuerpo necesitaría tiempo para formular una defensa;
- Validación: Realizó 21 pruebas diferentes en solo dos años para probar su tesis;
- Bautismo científico: En 1800, el proceso fue llamado «vacunación», en referencia al término latino para vaca.
Damaso refuerza que la metodología fue precisa: “(…) Él fue fantástico en el razonamiento y en la elaboración de conclusiones”. Si Jenner hubiera apresurado el proceso, el experimento habría fallado y la historia de la medicina sería otra.
El experimento que desafió la ética y el prejuicio
El origen de la primera vacuna del mundo está ligado a una prueba que hoy sería prohibida: Jenner retiró secreción de una lesión de una ordeñadora de vacas y la inoculó en James Phipps, un niño de 8 años. El médico había observado que las mujeres que lidiaban con ganado eran inmunes a la viruela humana.

“Es un razonamiento científico perfecto y un experimento que hacemos hasta hoy llamado ‘desafío’. En él debes probar que algún virus puede ser vacunal. Claro que, actualmente, no se hace esto con humanos”, aclara la especialista de la OMS.
A pesar de la eficacia, Jenner fue blanco de «Fake News» y sátiras. Periódicos de la época publicaban caricaturas de personas ganando cabezas de vaca tras la aplicación.
Ridiculizado por parte de la comunidad médica, llegó a aislarse en una choza para continuar vacunando gratuitamente a la población local, probando que el beneficio social era superior al miedo a lo desconocido.
Del aislamiento a la unión global de la OMS
Aunque la primera vacuna del mundo fue distribuida rápidamente —llegando a todo el planeta en solo 13 años después del descubrimiento—, la viruela persistió por mucho tiempo debido a campañas desorganizadas.
El escenario solo cambió cuando la OMS inició una ofensiva coordinada que, en solo diez años, barrió el virus del mapa.
Hoy, el legado de Edward Jenner es la base de toda la inmunología. No poseía nociones de virología o postulados científicos modernos, pero su percepción sagaz sobre las heridas de las vacas salvó miles de millones de vidas.
Por lo tanto, la trayectoria de la primera vacuna del mundo es un testimonio de cómo la ciencia puede transformar el «horror» en esperanza, siempre que haya coraje para observar la naturaleza y persistencia para enfrentar el escepticismo.
Con información de g1


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