Hacer que el gas natural sea más accesible puede fortalecer la industria, reducir costos e impulsar el crecimiento económico de forma sostenible en Brasil.
El gas natural más accesible se ha convertido en una de las principales demandas del sector industrial brasileño. Esto se debe a que el recurso no solo es una fuente de energía, sino también un elemento estratégico para el crecimiento económico y para la transición hacia una matriz energética menos contaminante.
Al mirar la historia reciente, se nota que Brasil ha avanzado mucho en su capacidad de producción de petróleo y gas. Sin embargo, a pesar de los números expresivos de extracción, los costos elevados del insumo aún representan un gran obstáculo para la industria.
Este escenario muestra que el potencial del gas natural aún no ha sido totalmente explorado, principalmente por la falta de infraestructura y por el precio alto, que afectan directamente la competitividad nacional.
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Además, el país enfrenta desafíos relacionados con la gestión eficiente de las reservas. Muchas veces, las decisiones sobre reinyección o evacuación del gas dependen de factores económicos a corto plazo, lo que impide que la industria se beneficie plenamente del recurso disponible.
Historial del gas natural en Brasil
El uso del gas natural en Brasil tiene su origen en los años 1940, cuando surgieron los primeros aprovechamientos en campos terrestres. Sin embargo, fue a partir de los descubrimientos en la Cuenca de Campos, en los años 1970, que el recurso comenzó a ganar más relevancia.
Aún así, durante décadas, el gas natural no recibió la misma atención que el petróleo. Se trataba como subproducto de la explotación, muchas veces quemado o reinjetado en los pozos por falta de infraestructura adecuada.
Solo a partir de los años 2000, con la ampliación de las inversiones en gasoductos y con el descubrimiento del pre-sal, el país comenzó a ver el gas natural como un insumo estratégico.
A partir de este momento, el gobierno y la iniciativa privada comenzaron a discutir de manera más intensa formas de transformar el recurso en factor de competitividad y en motor de reindustrialización.
Además, surgieron nuevos modelos de contrato y de comercialización, permitiendo que empresas privadas participaran del mercado y contribuyeran al crecimiento sostenible de la oferta de gas natural.
El precio elevado como obstáculo económico
A pesar de la abundancia de reservas, el costo del gas en Brasil sigue siendo muy superior al de otros países. Mientras que en el mercado internacional el precio ronda los US$ 7 por millón de BTU, la industria brasileña desembolsó en 2024 aproximadamente US$ 16 por el mismo volumen.
Esta diferencia acentuada limita la capacidad de diversos sectores industriales. Empresas de fertilizantes, petroquímica, vidrio y cerámica enfrentan costos elevados que reducen márgenes de ganancia y debilitan la competitividad de Brasil en el escenario global.
Para los especialistas, la explicación radica tanto en la falta de infraestructura de evacuación y procesamiento como en la forma de fijación de precios adoptada a lo largo de los años. Así, el resultado es un mercado rígido, donde el consumidor paga caro por un insumo abundante en el propio territorio.
Por lo tanto, reducir el precio del gas natural no representa solo una ventaja económica inmediata, sino también una estrategia a largo plazo para garantizar la sostenibilidad del sector industrial brasileño.
La necesidad de infraestructura adecuada
Brasil produce más de 150 millones de metros cúbicos de gas por día, según la Agencia Nacional del Petróleo, pero solo alrededor de la mitad de este volumen llega al mercado.
Gran parte se reinjeta en los pozos para mantener la presión de los reservorios o por falta de gasoductos y unidades de procesamiento.
Si hubiera infraestructura adecuada, una parte significativa de este volumen podría atender a la industria y al sector eléctrico, reduciendo la necesidad de importaciones y equilibrando los precios.
Esta limitación estructural refuerza la urgencia de inversiones en gasoductos y en unidades de procesamiento de gas natural. Además, muestra que el desafío no es solo producir, sino también distribuir el insumo de manera eficiente.
Invertir en infraestructura no solo aumenta la oferta, sino que también permite reducir pérdidas en el transporte y mejorar la seguridad energética, garantizando que Brasil esté preparado para demandas futuras.
El papel del pre-sal en la oferta de gas natural
El pre-sal, responsable de más del 70% de la producción nacional de petróleo y gas, representa una oportunidad única para Brasil ampliar la oferta. Esta región posee reservas inmensas y puede garantizar abastecimiento por décadas.
No obstante, para transformar este potencial en realidad económica, es preciso superar barreras regulatorias y ampliar la capacidad de transporte.
De esta forma, el gas natural extraído en el pre-sal podría llegar de forma más competitiva al mercado y atender la creciente demanda industrial.
Además, la explotación inteligente del pre-sal ofrece oportunidades para asociaciones público-privadas, modernización tecnológica y generación de empleos altamente cualificados, fortaleciendo toda la cadena energética nacional.
Caminos para reducir el precio del gas
Estudios de la Empresa de Investigación Energética indican que el precio del gas podría bajar a la mitad si Brasil adopta nuevas formas de remuneración para inversiones en infraestructura.
Además, la revisión de las tarifas de transporte y la amortización de activos ya instalados podrían reducir los costos transferidos a los consumidores.
Con estos cambios, el insumo se volvería más competitivo y podría estimular un aumento significativo del consumo industrial.
Políticas públicas y programas estratégicos
El gobierno lanzó, en 2023, el programa “Gas para Emplear”. La iniciativa buscó flexibilizar el acceso a la infraestructura, abrir espacio para nuevos proveedores y autorizar la comercialización del gas de la Unión por la PPSA.
Estas medidas aumentaron la competencia en el sector y permitieron avances importantes. En São Paulo, por ejemplo, el mercado libre de gas ya representa el 30% del consumo.
Además, Brasil ha comenzado a importar gas de Argentina, proveniente de Vaca Muerta, lo que ha fortalecido la integración energética regional y ayudado a presionar los precios a la baja.
El fortalecimiento de las relaciones regionales también crea oportunidades para la innovación tecnológica y el intercambio de buenas prácticas, aumentando la eficiencia del sector en su conjunto.
El gas natural y la reindustrialización de Brasil
Un gas natural más accesible puede transformar la industria nacional. El sector industrial representa cerca del 60% del consumo de gas en Brasil. Por lo tanto, cualquier reducción en el precio representa una ganancia directa de competitividad.
Con costos menores, sectores como el de fertilizantes podrían expandirse y reducir la dependencia externa, fortaleciendo la seguridad alimentaria del país.
De igual forma, industrias de base, como vidrio, cerámica y siderurgia, podrían retomar inversiones y generar más empleos.
Además, el gas natural puede funcionar como puente para la transición energética, ya que emite menos gases de efecto invernadero que el carbón y el petróleo.
Perspectivas para el futuro
Para que Brasil logre aprovechar plenamente ese potencial, será preciso invertir en infraestructura, mejorar el ambiente regulatorio y ampliar la competencia en el sector.
Con estas medidas, el gas natural puede dejar de ser un cuello de botella y convertirse en un motor de crecimiento económico sostenible.
Más que una cuestión económica, se trata de una decisión estratégica. El país tiene el recurso, tiene la demanda y tiene el mercado. Por lo tanto, solo falta hacer que el gas natural sea realmente accesible y competitivo.


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