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Trump firmó el 1 de mayo un decreto que amplía las sanciones contra Cuba y autoriza una sanción sin precedentes a bancos y empresas extranjeras que hagan negocios con la isla; China calificó las medidas de «ilegales» y pidió el fin inmediato del embargo, en un comunicado oficial emitido este martes.

Publicado el 05/05/2026 a las 23:10
Actualizado el 05/05/2026 a las 23:11
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El presidente Donald Trump firmó el 1 de mayo de 2026 un decreto que amplía las sanciones de Estados Unidos contra Cuba y autoriza, por primera vez, la sanción a bancos e instituciones financieras extranjeras que realicen transacciones con entidades cubanas sancionadas. El decreto, firmado bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), afecta a los sectores de energía, finanzas, minería y defensa. China calificó las medidas de «ilegales» en un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores emitido este martes (5) y exigió el fin inmediato del embargo.

Trump firmó un decreto que amplía las sanciones contra Cuba en un momento en que la isla caribeña ya enfrenta un colapso energético provocado por la presión estadounidense de los últimos meses. Desde enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos aplicó más de 240 nuevas sanciones contra Cuba e interceptó al menos siete buques cisterna con petróleo destinado a la isla, según reportajes de Cuba Headlines y de CBS Miami. El resultado es una caída del 80% al 90% en las importaciones energéticas cubanas, agravando una crisis que ya imponía apagones diarios de 12 a 20 horas en diversas regiones del país.

La reacción de China fue la más dura desde que la administración Trump intensificó la estrategia de máxima presión. El Ministerio de Relaciones Exteriores, en Pekín, declaró que las sanciones «violan gravemente» las normas básicas de las relaciones internacionales y que Estados Unidos debe «poner fin inmediatamente al embargo y las sanciones contra Cuba y cualquier forma de presión coercitiva». China es el segundo mayor socio comercial de Cuba, detrás de Venezuela, y el comunicado señala que Pekín no pretende retroceder en su relación estratégica con La Habana a pesar de las amenazas estadounidenses.

Qué determina el decreto del 1 de mayo

El decreto, titulado «Imposición de Sanciones a Responsables de la Represión en Cuba y por Amenazas a la Seguridad Nacional y Política Exterior de Estados Unidos«, fue firmado bajo la IEEPA e introduce mecanismos que van más allá de las restricciones tradicionales. Por primera vez, la orden ejecutiva autoriza sanciones secundarias contra bancos e instituciones financieras extranjeras que realicen transacciones con entidades cubanas sancionadas, lo que significa que cualquier banco del mundo que opere con el gobierno cubano se arriesga a perder acceso al sistema financiero estadounidense.

Los sectores específicamente afectados incluyen energía, servicios financieros, minería y defensa. Oficiales del régimen cubano y sus familiares adultos fueron prohibidos de entrar en Estados Unidos, y todos los activos del gobierno de Cuba bajo jurisdicción estadounidense fueron congelados. Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., declaró que Cuba «necesita promulgar reformas económicas y políticas significativas», señalando que las sanciones están condicionadas a cambios que La Habana históricamente se niega a hacer.

Los siete buques cisterna interceptados y el colapso energético

La dimensión más concreta de la presión estadounidense no está en el decreto, sino en lo que sucedió en los meses anteriores. Desde enero de 2026, el gobierno de Trump interceptó al menos siete buques cisterna con petróleo destinado a Cuba, bloqueando la principal vía de abastecimiento energético de la isla. Cuba importa cerca del 70% de su energía, principalmente en forma de petróleo crudo y derivados provenientes históricamente de Venezuela, y en menor escala de Rusia, México y Argelia.

La caída del 80% al 90% en las importaciones energéticas transformó la crisis existente en catástrofe. Los cubanos enfrentan apagones diarios que pueden durar de 12 a 20 horas en diversas regiones, paralizando la economía, cerrando comercios y hospitales, y obligando a millones de personas a vivir sin electricidad, refrigeración y agua bombeada por períodos prolongados. El bloqueo de buques cisterna es el instrumento más efectivo de la política estadounidense, porque ataca directamente la capacidad de funcionamiento básico del país.

La amenaza del portaaviones y el discurso de Trump

Trump dice que puede «tener el honor de tomar Cuba. «Puedo hacer lo que quiera con ella.»

video: G1

El 2 de mayo, un día después de firmar el decreto, Trump vinculó la situación de Cuba al fin de las operaciones militares en Irán y sugirió públicamente que el portaaviones USS Abraham Lincoln podría ser estacionado a 100 yardas (unos 91 metros) de la costa cubana. En un discurso público el día anterior, Trump había declarado, en un tono que CBS Miami describió como risueño, que después de lidiar con Irán «quizás el portaaviones más grande del mundo vaya allí, se detenga cerca de la costa, y ellos digan ‘muchas gracias, nos rendimos'».

La declaración fue hecha como una broma, pero tiene un peso diplomático que ninguna autoridad ignora. Daniel Gómez, analista político citado por CBS Miami, interpretó el decreto y las amenazas como «una advertencia a países como Rusia y China para que se mantengan alejados» de Cuba, una lectura que sugiere que la presión sobre La Habana es, en la práctica, un mensaje para las grandes potencias que mantienen relaciones con el gobierno cubano.

La reacción de Cuba y la rara aparición de Raúl Castro

Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, calificó las nuevas medidas como «ilegales y abusivas», manteniendo la posición histórica de La Habana de rechazar cualquier legitimidad al embargo estadounidense. El mismo día de la firma del decreto, Raúl Castro, expresidente cubano de 94 años, hizo una rara aparición pública en el desfile del Día del Trabajador en La Habana, un gesto interpretado por analistas como una demostración de unidad y resistencia en un momento de máxima presión.

La crisis en Cuba no es solo política: es humanitaria. Con apagones de hasta 20 horas al día, los hospitales operan con generadores precarios, la cadena de frío para alimentos y medicamentos colapsa y la población busca soluciones individuales que van desde paneles solares improvisados hasta estufas de leña. El embargo estadounidense, que ya dura más de seis décadas, nunca ha producido el cambio de régimen que Washington dice buscar, pero la escalada de Trump alcanza niveles de asfixia energética sin precedentes en la historia reciente.

Qué significan las sanciones secundarias para el mundo

Las sanciones secundarias son el elemento más nuevo y potencialmente más impactante del decreto. Cualquier banco, empresa o institución financiera extranjera que mantenga transacciones con entidades cubanas sancionadas puede ser cortada del sistema financiero estadounidense, una sanción que ningún actor económico relevante acepta voluntariamente. En la práctica, el mecanismo obliga a las empresas de todo el mundo a elegir entre hacer negocios con Cuba o mantener el acceso al dólar.

Para las empresas brasileñas con operaciones o relaciones comerciales con Cuba, el riesgo es directo. Petrobras históricamente ya ha vendido combustible a la isla, y cualquier contrato futuro que involucre sectores sancionados puede exponer a la estatal a represalias estadounidenses. El embargo deja de ser una cuestión bilateral EE. UU.Cuba y se convierte en un instrumento de presión global que afecta a cualquier país que decida mantener relaciones económicas con La Habana.

Qué esperar de los próximos días y el papel de China

China es un socio estratégico de Cuba desde la década de 1960 y la reacción de Pekín al decreto indica que la relación no será abandonada por la presión estadounidense. Sin embargo, la extensión práctica del apoyo chino a Cuba es limitada: Pekín no tiene una flota naval capaz de garantizar la llegada de buques cisterna contra la interceptación estadounidense en el Caribe, y las sanciones secundarias amenazan a los bancos chinos que operen con entidades cubanas.

El escenario más probable es de escalada retórica sin confrontación directa. China seguirá denunciando el embargo como ilegal en foros internacionales, pero difícilmente desafiará abiertamente la capacidad estadounidense de bloquear barcos en el Caribe. Para Cuba, esto significa que el alivio energético depende más de la negociación directa con Washington que del apoyo externo, una ecuación que Trump utiliza deliberadamente para forzar concesiones que La Habana hasta ahora se niega a hacer.

¿Crees que las sanciones de Trump contra Cuba son una presión legítima por la democracia o un castigo colectivo contra la población cubana? Cuéntanos en los comentarios qué piensas sobre que China defienda públicamente a Cuba y si crees que el embargo estadounidense debería terminar.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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