Para asegurar los precios de la energía en año electoral, el gobierno quiere reducir los cortes en las plantas solares y eólicas. La medida puede aliviar el bolsillo de los consumidores y beneficiar al Nordeste.
Con el riesgo de que la factura de luz pese en el bolsillo de los brasileños en 2025, el gobierno decidió actuar. ¿La estrategia? Usar más energía limpia. La propuesta es simple e inteligente: reducir los cortes impuestos a las plantas eólicas y solares, principalmente en el Norte y Nordeste, para aumentar la oferta y asegurar las tarifas.
La medida surge en medio del año electoral y tiene todo para agradar a los consumidores y al sector de renovables. En enero, cerca del 10% de la energía generada por estas fuentes fue simplemente cortada por cuestiones técnicas. Ahora, la idea es aprovechar este potencial en lugar de desperdiciarlo.
¿Por qué cortar energía renovable?
Sí, eso sucede. A pesar de que el sol brilla y los vientos soplan fuerte, las plantas solares y eólicas no siempre pueden entregar toda la energía que producen. Esto se debe a que el sistema eléctrico brasileño tiene limitaciones técnicas, como cuellos de botella en la red de transmisión o desequilibrios en la oferta y la demanda.
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Solo en 2024, más de 8 mil MW de capacidad renovable quedaron ociosos por falta de flujo — energía suficiente para abastecer a millones de casas. El gobierno quiere cambiar este escenario, ajustando las reglas para permitir que más energía llegue al consumidor final.
Energía más limpia y más barata
Con la flexibilización de las restricciones, la generación de energía solar y eólica debería aumentar, lo que reduce la necesidad de activar plantas térmicas — caras y contaminantes. Y esto impacta directamente en la tarifa.
Hoy, los subsidios del sector eléctrico ya superan los R$ 40 mil millones, valor que se refleja en la cuenta de los consumidores. La idea es que, con más energía renovable fluyendo por el sistema, el costo de operación disminuya y ayude a contener el ajuste de la factura de luz.
El Nordeste en el centro de la transformación
Las regiones Norte y Nordeste son las mayores productoras de energía solar y eólica del país. Ceará, Rio Grande do Norte, Bahia y Piauí ya lideran la generación renovable, con parques que operan todo el día — o casi eso.
Con la medida, estas regiones ganan aún más protagonismo en la matriz energética brasileña. Y el consumidor también gana: más producción, más oferta y, con suerte, menos tarifa.
El sector apoya, pero exige infraestructura
Empresas del sector de renovables celebraron la iniciativa, pero recuerdan que aún falta infraestructura. Para que la energía llegue donde se necesita, el país necesita invertir en nuevas líneas de transmisión, especialmente en las áreas donde la generación crece más rápido que la capacidad de flujo.
