Decisión del gobierno catarinense interrumpe proyecto millonario para la reanudación de la fiscalización electrónica en carreteras estatales y mantiene las carreteras sin radares después de más de una década. Suspensión del contrato impacta plan que preveía instalación de equipos en tramos considerados críticos y cercanos a áreas urbanas.
La decisión del Gobierno de Santa Catarina de suspender el contrato para la reanudación de los radares interrumpió un proyecto estimado en R$ 116 millones, que preveía la instalación de fiscalización electrónica en 230 puntos distribuidos por 36 carreteras estatales catarinenses.
Pocos días después de la divulgación oficial del regreso de los equipos, el gobernador Jorginho Mello (PL) determinó la cancelación integral de la iniciativa, manteniendo el estado sin control electrónico de velocidad en las carreteras estatales después de 14 años.
En un comunicado, la administración estatal informó que la suspensión cierra el proceso administrativo ligado al contrato firmado anteriormente para la implementación del nuevo sistema de monitoreo vial en diferentes regiones de Santa Catarina.
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Además, el gobierno reforzó el entendimiento de no permitir la instalación de radares en las carreteras estatales catarinenses, ampliando la orientación también para futuras propuestas similares relacionadas con la fiscalización electrónica.
Contrato de radares preveía fiscalización en 36 carreteras estatales
Estructurado por la Secretaría de Infraestructura y Movilidad de Santa Catarina, el proyecto preveía la instalación de lomadas electrónicas y radares fijos en tramos clasificados como críticos por los equipos técnicos responsables de los estudios de tráfico en las carreteras estatales.
Parte de los equipos sustituiría estructuras antiguas instaladas en áreas urbanizadas, sobre todo en regiones cercanas a escuelas y segmentos que concentran mayor número de accidentes registrados por los órganos de monitoreo vial.
Con validez prevista de tres años, el contrato había sido firmado con el Consorcio Vias Catarinenses, seleccionado tras un proceso licitatorio que llevó cerca de siete meses hasta la definición oficial de la empresa responsable.
Según el acuerdo, correspondería al consorcio ejecutar tanto la implementación como el mantenimiento de los equipos de fiscalización electrónica previstos para diferentes puntos estratégicos de las carreteras estatales incluidas en el programa.
La suspensión ocurrió tras la repercusión de la reanudación de los radares generar debates entre conductores, sectores ligados al transporte por carretera y representantes políticos.
Desde el anuncio del contrato, el retorno de la fiscalización electrónica venía siendo discutido debido al largo período sin equipos estatales de control de velocidad en Santa Catarina.
Santa Catarina sigue sin radares estatales después de 14 años
Santa Catarina retiró los radares de las carreteras estatales hace cerca de 14 años y, desde entonces, el monitoreo del tráfico pasó a depender principalmente de operaciones presenciales realizadas por la Policía Militar de Carreteras en tramos considerados más peligrosos.
A lo largo de este período, acciones puntuales de fiscalización sustituyeron el control electrónico permanente en las carreteras estatales, aunque especialistas en seguridad vial continúan defendiendo el uso de estos sistemas para reducir accidentes provocados por el exceso de velocidad.
Aunque el gobierno anunció la cancelación integral del contrato, la administración estatal no detalló si habrá sustitución por otro modelo de fiscalización o refuerzo operacional en las carreteras.
El comunicado oficial se limitó a informar que la decisión partió directamente del gobernador Jorginho Mello y que el entendimiento actual de la gestión es contrario a la instalación de este tipo de equipamiento en las carreteras estatales.
Proyecto preveía lomos de burro electrónicos y monitoreo automático
La reanudación de los radares había sido presentada como un cambio importante en la política de monitoreo de las carreteras catarinenses.
Documentos relacionados con la licitación indicaban que los equipos serían distribuidos en tramos estratégicos definidos tras análisis técnicos relacionados con el flujo de vehículos y el historial de accidentes en las vías estatales.
Entre los puntos previstos estaban áreas urbanizadas atravesadas por carreteras estatales, lugares cercanos a escuelas y segmentos considerados críticos por organismos de infraestructura y movilidad.
La propuesta también preveía actualización tecnológica de los sistemas de fiscalización, incluyendo equipos capaces de registrar exceso de velocidad de forma automática.
La decisión del gobierno catarinense ocurre en medio de discusiones nacionales involucrando fiscalización electrónica y cambios en normas relacionadas con el tráfico.
En los últimos meses, propuestas debatidas en diferentes esferas políticas comenzaron a cuestionar modelos de radares considerados “sorpresa” y reglas sobre posicionamiento de los equipos en las vías brasileñas.
Debate sobre seguridad vial continúa en Santa Catarina
A pesar de ello, especialistas ligados a la seguridad en el tráfico suelen señalar que el control electrónico de velocidad contribuye a la reducción de accidentes graves, especialmente en tramos urbanos y carreteras con gran circulación de vehículos.
Estudios nacionales e internacionales frecuentemente relacionan la disminución de muertes a la presencia de fiscalización constante en áreas de mayor riesgo.
En el caso catarinense, la suspensión del contrato impide, al menos en este momento, la reanudación de un sistema estatal de radares que se venía planeando desde etapas preliminares realizadas por la Secretaría de Infraestructura y Movilidad.
El proceso licitatorio ya había sido concluido y el consorcio ganador esperaba el avance de las próximas fases operacionales previstas en el cronograma del contrato.
Mientras tanto, los conductores que circulan por las carreteras estatales siguen sin previsión para cualquier nuevo modelo de fiscalización electrónica.
La gestión estatal tampoco informó si habrá revisión futura de la decisión o si el veto al retorno de los radares se mantendrá durante todo el actual gobierno.
En los bastidores políticos, el tema continúa movilizando opiniones divergentes.
Parte de los defensores de la suspensión argumenta que los radares generan un carácter excesivamente recaudatorio, mientras que sectores ligados a la seguridad vial afirman que el control electrónico funciona como instrumento preventivo para reducir imprudencias y preservar vidas en las carreteras.
La discusión ganó aún más repercusión porque Santa Catarina permanece como uno de los estados brasileños sin fiscalización electrónica fija en carreteras estatales desde hace más de una década.
El anuncio del regreso de los equipos había reavivado el debate sobre el equilibrio entre seguridad en el tránsito, fiscalización e impacto financiero para conductores.
Con la cancelación oficializada, el gobierno catarinense mantiene la política adoptada en los últimos años de no instalar radares en las carreteras administradas por el estado.
Hasta el momento, tampoco hay indicación de nuevos estudios o proyectos sustitutos para ampliar el monitoreo electrónico de las vías estatales.

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