La lucha contra el feminicidio sigue siendo uno de los mayores desafíos de la seguridad pública y de la protección de los derechos de las mujeres en Brasil. Aunque las leyes, medidas protectoras y políticas públicas han avanzado en los últimos años, muchas víctimas aún enfrentan situaciones de violencia que evolucionan hacia crímenes fatales. Ante este escenario, investigadores e instituciones han comenzado a invertir en nuevas estrategias capaces de identificar situaciones de riesgo antes de que se conviertan en tragedias.
En Santa Catarina, una iniciativa inédita busca precisamente anticipar estas señales. El proyecto pretende desarrollar una herramienta científica capaz de identificar factores asociados al riesgo de feminicidio, permitiendo que autoridades y profesionales de la red de protección actúen de forma preventiva. Según reportaje publicado por ND Mais el 16 de junio de 2026, la investigación es conducida por la profesora Dabney Evans, de la Emory University, en colaboración con el Tribunal de Justicia de Santa Catarina (TJSC) y la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC).
Qué es feminicidio
El feminicidio corresponde al asesinato de una mujer motivado por razones relacionadas con el género. En muchos casos, el crimen representa la etapa más extrema de un ciclo continuo de violencia doméstica, psicológica, física, sexual o patrimonial.
La Ley nº 13.104, sancionada en 2015, incluyó el feminicidio en el Código Penal brasileño como circunstancia calificadora del homicidio y lo clasificó como crimen atroz. Además, la legislación reconoce que este tipo de violencia se deriva de desigualdad, discriminación y relaciones abusivas construidas a lo largo del tiempo.
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Según el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), comprender los factores que anteceden estos crímenes es fundamental para fortalecer políticas públicas de prevención y ampliar la protección de las mujeres.
Cómo surgió la nueva herramienta desarrollada en Santa Catarina
El proyecto comenzó en diciembre de 2025 y reúne a investigadores brasileños y extranjeros con experiencia en violencia de género.
Según ND Mais, la profesora Dabney Evans desarrolla investigaciones sobre violencia doméstica en Brasil desde hace aproximadamente diez años. A partir de este conocimiento, surgió una pregunta central para el estudio: ¿cómo identificar diferencias entre un agresor que practica violencia y otro que puede evolucionar hacia el feminicidio?
La propuesta pretende responder a esta cuestión utilizando evidencias científicas y datos obtenidos durante la investigación.
Además, el proyecto busca retirar de la víctima la responsabilidad exclusiva de percibir el riesgo y transferir al Estado parte de ese papel preventivo.
Cómo debería funcionar la herramienta
Los investigadores pretenden construir una escala de riesgo basada en factores comportamentales, históricos y sociales identificados a lo largo del estudio.
Para ello, el proyecto utiliza una metodología dividida en diferentes etapas.
Inicialmente, especialistas analizan aproximadamente 300 factores de riesgo encontrados en la literatura científica internacional. A continuación, profesionales que actúan directamente en el enfrentamiento de la violencia contra la mujer evalúan estos indicadores. Posteriormente, la investigación también considera información obtenida de agresores y condenados por feminicidio.
Según ND Mais, este proceso permitirá reducir gradualmente los factores analizados hasta llegar a los indicadores considerados más relevantes para identificar situaciones de mayor riesgo.
El objetivo es prevenir muertes antes de que ocurran
A diferencia de otras herramientas utilizadas actualmente, el nuevo instrumento no pretende solo analizar casos ya consumados.
El principal objetivo consiste en identificar señales de alerta mientras aún existe posibilidad de intervención.
De esta forma, profesionales de la seguridad pública, del Poder Judicial y de la red de protección podrán adoptar medidas preventivas con mayor rapidez.
Entre estas medidas están el refuerzo de las medidas protectoras, el acompañamiento más cercano de las víctimas y el monitoreo de casos considerados críticos.
Según los investigadores, cuanto antes ocurra esta identificación, mayores serán las posibilidades de evitar nuevas muertes.

La ciencia ya conoce diversos factores de riesgo
Investigaciones nacionales e internacionales demuestran que el feminicidio rara vez ocurre de forma repentina.
En la mayoría de los casos, existen comportamientos anteriores que indican un aumento del riesgo.
Entre ellos están episodios recurrentes de violencia doméstica, amenazas constantes, persecución, control excesivo de la rutina de la víctima, aislamiento social, incumplimiento de medidas protectoras y antecedentes penales.
Sin embargo, los especialistas aún buscan comprender qué factores diferencian a los agresores que continúan practicando violencia de aquellos que llegan al asesinato.
Esa es precisamente una de las principales contribuciones esperadas por la investigación desarrollada en Santa Catarina.
La importancia de la actuación preventiva
Los especialistas afirman que las políticas públicas de prevención suelen presentar resultados más eficaces que las acciones exclusivamente reactivas.
Cuando las autoridades logran identificar situaciones críticas anticipadamente, aumentan las posibilidades de interrumpir el ciclo de violencia.
Además, las decisiones judiciales pueden ocurrir con mayor rapidez cuando los organismos responsables poseen información técnica que demuestre el nivel de riesgo involucrado.
En este contexto, herramientas basadas en evidencias científicas pueden fortalecer el trabajo ya realizado por delegaciones especializadas, Ministerio Público, Judicatura, asistencia social y servicios de salud.
Tecnología y análisis de datos fortalecen la protección a las mujeres
El uso de tecnología en la seguridad pública crece continuamente.
En Santa Catarina, por ejemplo, la propia Secretaría de Estado de Seguridad Pública (SSP-SC) ya anunció el desarrollo de un modelo predictivo basado en inteligencia artificial para apoyar el enfrentamiento de la violencia contra mujeres. El sistema deberá utilizar datos históricos de ocurrencias, medidas protectoras, reincidencia y otros indicadores para auxiliar la toma de decisiones de las autoridades.
Aunque la herramienta presentada por el TJSC sigue una metodología diferente y tiene carácter científico, ambas iniciativas demuestran cómo el análisis de datos y la investigación pueden contribuir a políticas públicas más eficientes.
Los números refuerzan la necesidad de prevención
El feminicidio sigue siendo un grave problema social en Brasil.
Según datos citados en la investigación, el Foro Brasileño de Seguridad Pública registró un promedio de cuatro mujeres víctimas de feminicidio por día en 2025. Además, estudios apuntan que miles de mujeres sufren violencia física, psicológica o sexual cada año.
Estos números muestran que ampliar la capacidad de prevención sigue siendo una prioridad para instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil.
El Estado asume un papel más activo en la identificación de los riesgos
Uno de los aspectos más innovadores de la investigación consiste en cambiar la lógica tradicional de la prevención.
Durante muchos años, gran parte de la responsabilidad recaía sobre la propia víctima, que necesitaba reconocer las señales de peligro y buscar ayuda.
Ahora, la propuesta pretende ampliar la participación del Estado en este proceso.
Según Michelle Hugill, servidora del TJSC e integrante de la investigación, la herramienta podrá apoyar a los profesionales responsables de la atención a las mujeres, permitiendo respuestas más rápidas ante situaciones críticas.
El futuro de la prevención del feminicidio
La investigación aún está en desarrollo y deberá avanzar a lo largo de los próximos meses.
Hasta la conclusión de los estudios, los especialistas continuarán analizando factores de riesgo, validando información científica y perfeccionando la metodología utilizada.
Si los resultados confirman la eficacia de la herramienta, el proyecto podrá servir como referencia para otros estados brasileños e incluso para iniciativas internacionales dirigidas al enfrentamiento de la violencia contra la mujer.
Más que crear un nuevo instrumento tecnológico, la propuesta busca fortalecer la prevención, ampliar la actuación integrada de las instituciones públicas y salvar vidas. Al combinar ciencia, investigación y cooperación entre universidades y órganos del sistema de Justicia, la iniciativa demuestra cómo el conocimiento puede contribuir a construir políticas públicas más eficientes y ofrecer mayor protección a las mujeres en situación de vulnerabilidad.
