La Historia de Valdemar Negreiro Muestra la Construcción Artesanal de una Casa-Barco Fija en el Interior de Acre, Uniendo Ingenio, Trabajo Familiar, Recuperación Ambiental del Terreno y Rutina Ribeirinha Construida a lo Largo de Décadas Amazónicas
Desde los 10 años, a orillas del río Juruá, Valdemar Negreiro soñaba con vivir en un barco. Más de 70 años después, vive con su esposa en una casa-barco fija, construida por él, en Mâncio Lima, en el interior de Acre, donde el proyecto llama la atención por su ingenio.
Sueño Antiguo
La casa-barco fue completamente construida en madera y empezó a tomar forma a mediados de 2019, cuando el lugar aún no existía como lago estructurado, ni tenía el nombre actual.
El espacio donde hoy se encuentra el Lago Verde era un chavascal utilizado como depósito irregular de basura, con descarte de neumáticos, coches viejos y restos de animales.
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Lucimar Gomes, esposa de Valdemar, relata que la pareja retiró la basura manualmente, utilizando tripó y carretilla, con el apoyo de la familia, a lo largo del proceso.
La pareja tiene 11 hijos, 23 nietos y tres bisnietos, que acompañaron la transformación del terreno y la consolidación del sueño cultivado desde la infancia.
Construcción Artesanal
El plano de la casa fue diseñado por el propio Valdemar, quien proyectó una estructura de 25 metros de largo por 5 metros de ancho, totalmente pensada para vivienda.
La propiedad tiene 10 ventanas, dos dormitorios, un baño, cocina, sala y áreas de esparcimiento posicionadas tanto en la proa como en la popa.
Según Valdemar, durante la construcción escuchó comentarios de que estaba loco, pero después de la conclusión surgieron interesados en comprar la estructura.
En una visita de estudiantes de una universidad, la casa llegó a recibir 40 personas al mismo tiempo, atraídas por la curiosidad en relación al proyecto.
Agua Sin Motores
En la proa de la casa hay un fregadero abastecido por agua de un pozo construido sin bombas ni motores, ideado para funcionar solo por gravedad.
Valdemar cavó dos metros de profundidad, instaló un tubo y realizó el aterro, asegurando un suministro continuo de agua natural para uso doméstico.
La solución prescinde de equipos eléctricos o mecánicos, reforzando el carácter autónomo y funcional de la residencia flotante, a pesar de ser fija.

Interior Familiar
Desde la proa, el acceso lleva directamente a la sala, con sofá y televisión, configurada como un ambiente típico de casa brasileña, acogedor y familiar.
Un largo pasillo conecta todos los ambientes de la casa-barco, acompañado de ventanas a lo largo de toda la estructura, iluminando los espacios internos.
Los dormitorios, el baño y la cocina se distribuyen a lo largo de la pasarela central, decorados con objetos de la familia que refuerzan el sentimiento de hogar.
Pesca y Rutina en la Casa
Lucimar afirma que el dormitorio es su espacio preferido, pero destaca la cocina como esencial, de donde salen comidas preparadas con pescados del lago.
En ocasiones especiales, la pareja pesca en el Lago Verde usando solo botella y anzuelo, práctica que Lucimar describe como un mercado doméstico.
El lago alberga especies como curimatã, traíra, tilapia, matrinxã y pirarucu, formando parte de la rutina alimentaria de la familia.
Estructura Fija de la Casa-Barco
A pesar de la forma de barco, la casa no tiene motor ni navega, siendo una estructura fija, diseñada para estabilidad y resistencia permanente.
Valdemar afirma que la parte más difícil fue la base inferior, donde la casa está anclada, requiriendo el uso de varios camiones de barro.
La estructura cercó completamente el lago, garantizando firmeza al conjunto e impidiendo desplazamientos, incluso en épocas de variación del nivel del agua.

Vínculo con los Ríos
Al lado de la casa, permanece atracada una pequeña embarcación con capacidad para seis personas, utilizada por Valdemar en paseos ocasionales.
Con esta embarcación, navega por el río Moa, en la región de la Serra del Divisor, en la frontera entre Brasil y Perú.
Valdemar recuerda que transportaba mercancías, comida para escuelas, comunidades ribereñas y turistas, antes de reducir los viajes regulares.
Entorno Productivo
Un puente, llamado por él trapiche, conecta la casa-barco con el resto del terreno, permitiendo acceso a otras áreas de la propiedad.
En los alrededores hay cultivos de especias, cría de patos y gallinas y un taller donde Valdemar produce nuevos muebles manualmente.
La intención es ampliar la estructura de la casa, equipando los ambientes con muebles en forma de barco, manteniendo la identidad del proyecto.
Una mesa con diseño de embarcación ya ha sido construida por él, y nuevas modificaciones deben ocurrir según su imaginación lo permita, incluso con pequeñas reformas planeadas.
Con información de Náutica.


Aí sim Marinheiro…tamojunto nesta ideia NÁUTICA;Pretendo morar um dia numa embarcasa desta.
Fascinante coisa boa de se ver, show
Sensacional…! Parabéns ao senhor Lucimar pela obra e composição. 😃👏🏻👏🏻👏🏻