No esperes un cono humeante: miles de millones de años de erosión borraron la forma original, y hoy solo el bosque cubre el lugar. Lo que quedó son las rocas, que guardan conductos de lava y minerales capaces de contar cómo era el planeta cuando los continentes aún se estaban formando. Un verdadero archivo geológico vivo.
Escondido bajo la selva amazónica, en el sur de Pará, un volcán extinto de cerca de 1,9 mil millones de años es considerado por investigadores brasileños uno de los más antiguos ya identificados con estructura preservada. Llamado Volcán Amazonas, coloca a la Amazonía en el centro de estudios internacionales sobre la formación de la corteza terrestre y los primeros continentes del planeta, en un pasado tan remoto que es difícil de imaginar.
El descubrimiento, hecho por científicos brasileños a principios de los años 2000, volvió a ganar repercusión en mayo de 2026 y ha sido profundizado por instituciones como la Universidad Federal de Ceará, la Unicamp y la USP. Vale una aclaración inicial: aunque parte de la divulgación trata al Volcán Amazonas como «el más antiguo del mundo», lo más preciso es decir que está entre los más antiguos ya identificados con su estructura aún preservada, ya que existen registros de rocas volcánicas aún más antiguas en otras partes del planeta, pero sin formaciones tan bien conservadas.
Un gigante de casi 2 mil millones de años

Con aproximadamente 22 kilómetros de diámetro, el antiguo volcán llegó a tener un cono de cerca de 400 metros de altura, y su actividad volcánica habría durado impresionantes 300 millones de años, durante el período geológico conocido como Paleoproterozoico, cuando la Tierra aún estaba formando sus primeros bloques continentales estables.
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Localizado en la región de Uatumã, el complejo despertó el interés científico a principios de los años 2000, alrededor de 2002. Desde entonces, análisis detallados de rocas, minerales y estructuras subterráneas reforzaron la hipótesis de que surgió en un período extremadamente remoto, mucho antes de la aparición de diversas cadenas montañosas que conocemos hoy, lo que ayuda a explicar el fascinación de los geólogos por la formación.
Por qué nadie ve el volcán
Quien imagina encontrar una montaña humeante en la Amazonía se sorprenderá. El Volcán Amazonas ya no tiene cono ni cráter visibles, porque miles de millones de años de erosión, cambios climáticos y transformaciones del paisaje desgastaron completamente su forma original, dejando hoy solo la selva cubriendo lo que un día fue una estructura volcánica imponente.
A pesar de eso, lo que quedó guardado en las profundidades es un tesoro para la ciencia. Incluso después de tanto tiempo, el volcán aún preserva rocas del antiguo sistema magmático, con conductos de lava, depósitos minerales y estructuras profundas que permanecieron intactos lo suficiente para permitir análisis detallados. Es precisamente esta preservación lo que hace que el caso brasileño sea tan especial para los estudiosos de la Tierra primitiva.
Lo que la ciencia brasileña descubrió
La investigación que ayudó a desvelar el volcán tiene firma nacional. Un estudio de investigadores de la Universidad Federal de Ceará, la UFC, y de la Unicamp, publicado en 2021 en la revista científica Journal of South American Earth Sciences, determinó que las rocas volcánicas de la región tienen cerca de 1,8 mil millones de años y están asociadas a antiguas calderas volcánicas, estructuras circulares rebajadas por donde la lava y los gases eran expulsados.
Según el profesor y geólogo de la UFC Felipe Holanda dos Santos, estas calderas se asemejan a las que existen en el famoso Parque Nacional de Yellowstone, en los Estados Unidos. El trabajo, fruto de la investigación de maestría de André Massanobu Ueno Kunifoshita en la Unicamp, encontró aún evidencias de cristalización profunda en las rocas, indicando que el magma circuló por fisuras de la corteza en un tiempo en que el planeta aún consolidaba sus primeros continentes estables.
Un archivo de la Tierra primitiva
Más que una curiosidad, el volcán funciona como una cápsula del tiempo geológica. Los minerales preservados en las rocas ayudan a los científicos a investigar la composición química de la Tierra primitiva, proporcionando pistas valiosas sobre cómo era la atmósfera antigua, el comportamiento térmico del planeta y el proceso de consolidación de los continentes hace casi 2 mil millones de años.
Investigaciones conducidas por otras instituciones, como la USP, refuerzan este cuadro. El geólogo Caetano Juliani señala que el vulcanismo en la región fue resultado de la intensa movimentación de placas tectónicas, con la corteza oceánica deslizándose bajo la continental, y que la Amazonía habría pasado por varias grandes fases de actividad volcánica, alrededor de 2 mil millones, 1,88 mil millones y 1,78 mil millones de años atrás. Modelos con sensoriamento remoto sugieren aún que el sistema volcánico puede ser mucho mayor de lo ya identificado, con buena parte enterrada bajo capas de sedimentos.
La conexión con la riqueza mineral de la Amazonía
Este pasado volcánico tiene relación directa con uno de los mayores patrimonios de Brasil. Según los investigadores, la intensa actividad magmática que marcó la región hace miles de millones de años fue fundamental para la formación de los depósitos minerales que hoy hacen de la Amazonía una de las áreas más ricas del país en recursos del subsuelo, en un vínculo directo entre la geología antigua y la economía actual.
Parte de las bases rocosas que sostienen la selva amazónica tendría origen en este antiguo sistema magmático, considerado fundamental para entender la evolución geológica de toda la región. Comprender cómo y cuándo estos volcanes actuaron ayuda no solo a reconstruir la historia del planeta, sino también a orientar la búsqueda de minerales, en un tema que conecta la ciencia básica con el potencial económico del Norte de Brasil.
Un Brasil que ya tuvo volcanes
El descubrimiento también deshace una impresión común sobre el país. Aunque hoy no existe ningún volcán activo en territorio brasileño, el Norte del país ya fue, en un pasado distante, una región marcada por intensa actividad volcánica, como destaca el profesor Felipe Holanda, lo que cambia bastante la imagen que solemos tener de nuestra geografía.
Es curioso pensar que, donde hoy hay selva tropical, ríos y biodiversidad, un día hubo lava, humo y erupciones de grandes proporciones. El Volcán Amazonas, ahora silencioso y extinto, es la prueba de que Brasil también tuvo su capítulo en la historia volcánica de la Tierra, aunque en un tiempo tan remoto que escapa completamente a la escala de la vida humana. Y no hay, es importante subrayar, cualquier riesgo de nuevas erupciones, ya que la estructura está extinta hace miles de millones de años.
El Volcán Amazonas, escondido bajo la selva en el sur de Pará, es uno de esos tesoros que muestran cómo Brasil guarda capítulos sorprendentes de la historia del planeta. Un volcán extinto de casi 2 mil millones de años, con estructura rara preservada, que ayuda a la ciencia a entender cómo se formaron los continentes y por qué la Amazonía es tan rica en minerales. Más que un récord de edad, es una invitación a mirar el suelo brasileño con otros ojos, reconociendo el valor de la investigación nacional en desvelar secretos guardados hace miles de millones de años.
Y tú, ¿sabías que Brasil alberga un volcán extinto de casi 2 mil millones de años escondido en la Amazonía? ¿Te sorprendió descubrir que el Norte del país ya fue una tierra de lava y erupciones? Deja tu comentario, cuenta qué te impresionó más en este descubrimiento y comparte el artículo con quien ama la ciencia, la geología y los misterios de nuestro planeta.

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