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Al comentar la decisión de Estados Unidos de tratar al PCC y al Comando Vermelho como terroristas, China respondió defendiendo la no interferencia entre países, en una medida de Trump que divide al mundo, con Brasil en contra y naciones como Ecuador y Honduras a favor.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 31/05/2026 a las 08:01
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La frase corta y diplomática de Pekín resume su mensaje a Washington: cada país cuida de sus asuntos. Pero, detrás de ella, hay una disputa mayor, con el gobierno de Lula rechazando la etiqueta por temer una brecha para acción externa en suelo brasileño, y defensores argumentando que la medida fortalece el combate al crimen transnacional.

Al comentar la decisión de los Estados Unidos de tratar al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, China respondió defendiendo el principio de no interferencia entre países. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que Pekín siempre defiende la no interferencia en los asuntos internos de otras naciones, en una medida del gobierno de Donald Trump que viene dividiendo al mundo, con Brasil en contra y países como Ecuador y Honduras a favor.

La manifestación de China ocurrió el 29 de mayo de 2026, un día después de que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunciara la inclusión de las dos facciones brasileñas en las listas de organizaciones terroristas de los Estados Unidos. La declaración china, contenida y diplomática, es una respuesta típica de Pekín a temas que involucran la soberanía de otros países, y sirve de termómetro para la repercusión internacional de una decisión que afecta directamente a Brasil.

Lo que China dijo, y lo que eso significa

La reacción china fue corta, pero cargada de simbolismo diplomático. «China siempre defiende la no interferencia en los asuntos internos de otros países», declaró Mao Ning en rueda de prensa, al ser cuestionada sobre la decisión de Trump. La frase no menciona a Brasil ni a los Estados Unidos nominalmente, pero el mensaje es claro en el contexto de la pregunta.

Este principio de no interferencia es uno de los pilares históricos de la política exterior china, frecuentemente invocado por Pekín cuando el asunto involucra la soberanía de terceros países. Para analistas de relaciones internacionales, la declaración puede ser leída como un guiño a Brasilia, con quien China mantiene una fuerte relación comercial, sin, no obstante, generar fricción directa con Washington, en un equilibrio diplomático cuidadoso típico del estilo chino.

La decisión de Trump en detalles

Para entender la repercusión, es necesario conocer la medida estadounidense. El gobierno de Trump decidió clasificar al PCC, el Primeiro Comando da Capital, y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, en una medida con dos capas legales anunciada por el secretario de Estado Marco Rubio el 28 de mayo de 2026. La decisión coloca a las facciones brasileñas en una lista que incluye grupos como Al-Qaeda, Estado Islámico, Hamas, Hezbollah y el Cartel de Sinaloa.

En la primera etapa, los grupos son clasificados como Terroristas Globales Especialmente Designados, lo que permite sanciones rápidas del Departamento del Tesoro estadounidense contra sus líderes y quienes se asocien con ellos. A partir del 5 de junio, pasan a ser consideradas Organizaciones Terroristas Extranjeras, una designación más severa. Según el gobierno estadounidense, el FBI habría identificado células del PCC y del CV en 12 estados de los Estados Unidos, lo que Washington utiliza como justificación para la medida.

La reacción del gobierno brasileño

Del lado brasileño, la respuesta fue de firme rechazo. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que Brasil combatirá el crimen organizado internamente y no aceptará interferencias extranjeras, defendiendo la soberanía nacional con la frase «no aceptamos ser tratados como niños, como si fuéramos una republiqueta», durante un evento en Sergipe.

El gobierno brasileño, por medio del secretario nacional de seguridad pública Mario Sarrubo, ya había rechazado la solicitud estadounidense de clasificar a las facciones como terroristas, según informó la agencia Reuters. El argumento central es que Brasil posee legislación propia para encuadrar organizaciones criminales y que, en la definición de la ley brasileña, el PCC y el CV no se encajan como grupos terroristas. Lula también criticó la articulación de parlamentarios brasileños, incluyendo al senador Flávio Bolsonaro, junto al gobierno estadounidense a favor de la medida.

Por qué Brasil teme la medida

El temor brasileño tiene un motivo de fondo que merece ser explicado con claridad. El principal temor del gobierno de Lula, según las fuentes, es que la designación de las facciones como terroristas abra una brecha para algún tipo de intervención de los Estados Unidos en territorio brasileño, bajo la justificación de combate al terrorismo, hiriendo la soberanía nacional.

Este temor no es abstracto: en otros países de América Latina, como Ecuador, la retórica antiterror de Washington ya ha sido asociada a acciones más incisivas. Cabe destacar, sin embargo, que se trata de una preocupación y de una evaluación política del gobierno brasileño y de parte de los analistas, y no de una acción concreta ya anunciada por los Estados Unidos. La interpretación sobre las reales intenciones detrás de la medida divide a especialistas y actores políticos.

Un mundo dividido sobre el tema

La decisión estadounidense no genera consenso entre los países de la región. Mientras Brasil y México se oponen a la clasificación de las facciones locales como terroristas, naciones como Ecuador y Honduras apoyan el enfoque de los Estados Unidos, en una división que refleja diferentes visiones sobre cómo enfrentar el crimen organizado y sobre el papel de Washington en este combate.

El Ecuador, por ejemplo, ya ha tenido facciones locales designadas como organizaciones terroristas extranjeras por los Estados Unidos, en una cooperación que el gobierno ecuatoriano ve con buenos ojos. Esta división muestra cómo el tema va más allá de Brasil y se inserta en un debate más amplio sobre seguridad, soberanía y la influencia americana en América Latina, en un momento de reorganización de las relaciones en el continente.

Los dos lados del debate

Internamente, en Brasil, la medida también divide opiniones, y es justo presentar los dos lados. Por un lado, defensores como el fiscal Lincoln Gakiya, del Gaeco de São Paulo, argumentan que la designación americana puede ayudar a combatir el crimen organizado transnacional, dificultando las finanzas y la logística internacional de facciones que ya operan más allá de las fronteras brasileñas.

Por otro lado, críticos evalúan que la medida puede servir de pretexto para ampliar políticas migratorias más duras de los Estados Unidos y, según algunos análisis más contundentes, incluso para influir en el escenario político brasileño en año de elecciones. Cabe destacar que estas interpretaciones sobre las intenciones detrás de la decisión son evaluaciones de analistas y posiciones políticas, no hechos confirmados, y deben ser leídas como parte de un debate en curso.

Lo que está en juego para Brasil

Más allá de la diplomacia, la cuestión tiene desdoblamientos concretos. La relación de Brasil con sus dos mayores socios comerciales, los Estados Unidos y la propia China, es pieza clave de la economía nacional, y episodios como este colocan al país en el centro de una disputa de influencia entre las dos mayores potencias del mundo, con posibles reflejos en comercio, inversiones y cooperación.

Al defender la no interferencia, China se posiciona de forma alineada al discurso de soberanía del gobierno brasileño, mientras que los Estados Unidos adoptan una postura más intervencionista en el combate al crimen organizado regional. Para Brasil, equilibrar estas relaciones, defendiendo su autonomía sin romper puentes comerciales estratégicos, es un desafío diplomático delicado que tiende a intensificarse en los próximos meses.

La respuesta de China, defendiendo la no interferencia, es un capítulo más de un tema que mezcla seguridad pública, soberanía y geopolítica. La decisión de Trump de tratar al PCC y Comando Vermelho como terroristas divide países y analistas, entre los que ven una herramienta de combate al crimen transnacional y los que ven riesgos a la soberanía brasileña. En medio de esta disputa está Brasil, que rechaza la etiqueta, pero reconoce la violencia de las facciones, y que necesita navegar con cuidado entre las presiones y los intereses de las grandes potencias. Es un debate que apenas comienza.

¿Y tú, qué opinas de la decisión de los Estados Unidos de clasificar al PCC y Comando Vermelho como organizaciones terroristas? ¿Estás de acuerdo con la postura de Brasil de rechazar la medida en nombre de la soberanía, o crees que ayudaría en la lucha contra el crimen organizado? Deja tu comentario, respetando las opiniones divergentes, y comparte el artículo con quienes siguen la geopolítica y seguridad.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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