Estudio de la gestora Atlantico revela un escenario positivo con capital, talentos y regulación favorable, proyectando una valorización récord para empresas de tecnología en la próxima década.
El ecosistema de innovación en la América Latina vive un momento de recuperación y gran optimismo para 2025. Tras un período de inestabilidad, factores como capital financiero, talentos y un ambiente regulatorio favorable vuelven a impulsar el crecimiento. La proyección es de un avance significativo, con enorme potencial de generación de valor.
El retorno del capital a la América Latina
Después de años volátiles, la América Latina volvió a atraer más capital. El escenario para 2025 es muy positivo, apunta el estudio “Latin America Digital Transformation 2025”. Un ejemplo claro es Brasil, que hoy posee cerca de US$ 3 mil millones en dry powder – recursos ya captados por fondos, pero que aún aguardan inversión. Este es casi un nivel récord.
Aunque algunos emprendedores sientan que el ritmo de inversión ha disminuido, la razón no es la falta de dinero. La asignación de capital se ha vuelto más lenta y selectiva. El punto principal es que el capital existe y está en un nivel saludable para que el sistema crezca. El desempeño de la región también se destaca: 20% de los fondos de venture capital de la América Latina con retorno ya generado están en el top 5 global. Para el futuro, la proyección es generar algo entre US$ 300 mil millones y US$ 1,5 billones solo con empresas de tecnología en los próximos 10 años.
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Capital humano: el factor tiempo y el punto de inflexión
Muchos inversores preguntan qué falta para que la región alcance su pleno potencial. La respuesta es tiempo. El capital financiero va y viene, pero el desarrollo del capital humano es un ciclo más largo. Un ingeniero de software, por ejemplo, necesita 10 a 15 años para ganar experiencia, alcanzar la senioridad y, tal vez, abrir su propia empresa.
La buena noticia es que la América Latina está en un “punto de inflexión”. El ciclo de formación de talentos de tecnología comienza a presentar resultados. Esto crea un ciclo virtuoso: el capital humano atrae el capital financiero, que a su vez atrae más capital humano, fomentando todo el ecosistema.
Adopción de inteligencia artificial y el salto de productividad
La adopción de Inteligencia Artificial (IA) crece en la América Latina, pero de forma desigual. La tecnología está muy presente en la programación, pero menos utilizada en sectores como ventas y recursos humanos. Sin embargo, el impacto de la IA en la productividad es inmenso, incluso con una adopción parcial, generando un ganancia mucho mayor en economías emergentes como Brasil.
El estudio revela que 30% de las startups de la región se definen como nativas en IA (AI-native). Otras 41% son mejoradas por la tecnología (AI-enhanced), mientras que el 22% son asistidas por IA.
Regulación como acelerador: el papel destacado de Brasil
El ambiente regulatorio es otro factor que acelera la innovación, con Brasil siendo un protagonista. Proyectos como Pix, Open Finance y el Drex (la moneda digital del Banco Central) han hecho la diferencia.
Brasil se posiciona como el primer país del mundo en desarrollar una CBDC (Moneda Digital del Banco Central) que funciona como una infraestructura para transformar el sistema financiero. Aunque el Drex aún enfrenta desafíos, el país está a la vanguardia de esta carrera. Mientras tanto, las empresas innovan y impulsan la tokenización de la economía.

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