La industria textil brasileña está amenazada por la competencia china y exige medidas para enfrentar importaciones y evitar pérdidas en el sector.
La industria textil brasileña está amenazada por la competencia china, según líderes del sector que afirman que Brasil vive un punto de inflexión.
Representantes de la Asociación Brasileña de la Industria Textil (Abit) defienden que el gobierno tome medidas inmediatas para contener la avalancha de productos importados de Asia, al mismo tiempo en que impulse productividad e innovación en el país.
La alerta fue hecha por Ricardo Steinbruch, presidente de la Abit, y por Fernando Pimentel, director-superintendente y presidente emérito de la institución, en un momento decisivo: la expectativa de firma del acuerdo de libre comercio entre Mercosur y Unión Europea aún este año.
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Enquanto obras escolares ainda dependem de meses de alvenaria tradicional, en Catar dos impresoras 3D de 50 metros van a levantar escuelas enteras en concreto con máquinas del tamaño de un sitio de construcción.
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Mientras que muchos puentes peatonales solo sirven para cruzar avenidas, en Teherán un puente de 270 metros se transforma en una plaza suspendida con tres niveles, conecta dos parques y aún pasa por encima de una carretera concurrida.
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Enquanto muitos shoppings comuns parecem caixas de concreto, en Kazajistán una tienda transparente de 150 metros alberga una playa artificial, un parque urbano y un centro comercial entero bajo una cubierta tensada.
Los ejecutivos afirman que el sector se vuelve más vulnerable a medida que flujos globales de comercio se reorganizan rápidamente.
Por eso, destacan que Brasil necesita actuar “cómo y por qué” ahora para protegerse de la competencia desleal y para garantizar condiciones mínimas de competitividad en el nuevo escenario internacional.
La presión asiática crece y afecta toda la cadena textil
Steinbruch y Pimentel refuerzan que la industria textil brasileña está amenazada por la competencia china debido a la intensificación de las importaciones de excedentes productivos internacionales.
Según ellos, este aumento repentino de productos asiáticos viene provocando distorsiones que ya afectan diversos eslabones de la cadena, desde las fibras hasta el comercio minorista.
Ellos recuerdan que el escenario global está marcado por volatilidad. Conforme escribieron:
“El comercio internacional vive un período de fuerte turbulencia.
Alteraciones repentinas de tarifas, interrupciones de suministro y barreras no arancelarias se han convertido en la nueva normalidad de un mundo en disputa por mercados e influencia económica.”
La industria textil demanda acción en dos frentes
Para enfrentar el desafío, los líderes defienden una actuación simultánea del gobierno. Ellos explican que la industria textil brasileña está amenazada por la competencia china y, por eso, necesita de una agenda “ofensiva” y otra “defensiva”.
En su visión:
“La primera es la agenda ofensiva: ampliación de competitividad, inserción en nuevos mercados, innovación y productividad.
La segunda, de igual relevancia, es la agenda defensiva: uso asertivo y legítimo de los instrumentos de defensa comercial, como procesos antidumping, salvaguardas y cuotas, para combatir la competencia desleal y restablecer condiciones equitativas de competencia.”
Con esto, el sector pide al gobierno un uso integral de las herramientas de defensa previstas en normas internacionales, medidas que están aplicadas por diversos países desarrollados.
Riesgo de efecto dominó en la cadena productiva
Uno de los puntos más urgentes destacados por los especialistas es el riesgo de desorganización completa de la cadena textil. Por ser un sector largo e integrado, cualquier medida aislada puede generar un efecto colateral no deseado.
Ellos afirman que:
“Si un estadio de la producción tiene aplicación de una medida, las importaciones migran al eslabón siguiente, de mayor valor agregado.
En el límite, esto puede resultar en un escenario dramático, con el cierre de industrias a lo largo de toda la cadena.”
Visión sistémica y defensa comercial integrada
Para evitar este colapso, los autores defienden una estrategia articulada entre gobierno y sector privado.
Ellos refuerzan que la industria textil brasileña está amenazada por la competencia china, pero que posee ventajas que pueden ser preservadas si hay una política industrial consistente.
Según el texto:
“La defensa comercial responsable no es proteccionismo, sino seguridad económica, justicia competitiva y soberanía productiva.”
En este sentido, Brasil tiene oportunidades de fortalecer una de las cadenas textiles del mundo, desde el campo hasta el producto final, siempre que las reglas sean equilibradas.

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