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Ingenious Solution Brings Affordable Electricity to Over 1 Million Brazilians, Starting with 400 Families in Southern Brazil

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Escrito por Alisson Ficher Publicado el 28/06/2026 a las 20:15 Actualizado el 28/06/2026 a las 20:16
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Solución creada en el interior gaúcho muestra cómo una adaptación técnica simple redujo costos de electrificación rural, cambió la rutina de pequeños productores y se convirtió en referencia para ampliar el acceso a la energía en áreas alejadas, donde la red convencional era demasiado cara.

El ingeniero agrónomo gaúcho Fábio Rosa ayudó a transformar una solución simple de electrificación rural en alternativa de bajo costo para comunidades alejadas, a partir de un proyecto iniciado en Palmares do Sul, en Rio Grande do Sul, en los años 1980.

Según un reportaje del Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada, el Ipea, el modelo implantado por él ya había llevado energía a más de 1 millón de brasileños, número que convirtió la experiencia en una referencia nacional en acceso barato a la luz.

La experiencia comenzó cuando 400 familias rurales del municipio fueron conectadas a la red eléctrica por cerca de US$ 400 por casa, mientras que el estándar convencional llegaba a US$ 7 mil por residencia, según los datos publicados por el Ipea.

Esta diferencia de costo dio proyección al sistema como tecnología social de gran impacto, sobre todo en regiones donde la instalación tradicional quedaba distante de la realidad económica de familias de bajos ingresos y pequeños productores rurales.

Electrificación rural en Palmares do Sul

A principios de la década de 1980, Fábio Rosa trabajaba en la Secretaría de Agricultura de Palmares do Sul, municipio recién fundado en el litoral gaúcho y marcado por la presencia de pequeños productores ligados principalmente al cultivo de arroz.

De acuerdo con el Ipea, la falta de electricidad creaba un obstáculo directo para la irrigación, porque bombear agua del subsuelo dependía de alternativas caras o inaccesibles para buena parte de las propiedades rurales.

En ese período, cerca del 70% de la población local, estimada en 9 mil personas en el reportaje, vivía sin acceso a la energía eléctrica, lo que limitaba la producción agrícola y reducía las condiciones básicas de permanencia en el campo.

Sin luz, las familias tenían dificultad para accionar bombas, conservar alimentos, usar equipos domésticos y organizar la rutina productiva, en un escenario que también presionaba a los habitantes a dejar áreas rurales en busca de estructura en las ciudades.

La solución adoptada por Rosa no surgió como improvisación sin base técnica, aunque se hizo conocida por la simplicidad en comparación con los modelos convencionales usados en la expansión de la red eléctrica.

Desarrollado por el profesor Ennio Amaral, de la Escuela Técnica Federal de Pelotas, el sistema monofásico utilizaba una estructura más reducida que las redes trifásicas tradicionales y se ajustaba al consumo modesto de las propiedades atendidas.

En lugar de tres cables, un único cable llevaba corriente de alta tensión del transformador hasta la residencia, permitiendo reducir costos sin aplicar, en áreas de baja demanda, el mismo estándar caro usado en redes mayores.

Red monofásica redujo el costo de la energía

El ahorro provenía de la combinación entre red monofásica, materiales más baratos, menos postes, transformadores más pequeños y participación de mano de obra local, factores que disminuían el valor de la conexión en áreas rurales dispersas.

El Ipea informa que Amaral también sustituyó cables de cobre por cables de hierro, conductores más accesibles, lo que ayudó a abaratar la expansión de la electrificación en comunidades alejadas de los centros urbanos.

Por eso, la expresión “con solo un cable” resume la lógica técnica de la solución, pero no significa ausencia de ingeniería, control o planificación en la implementación del sistema de electrificación rural.

En la práctica, se trataba de una adaptación pensada para comunidades de bajo consumo, donde el modelo tradicional exigía inversiones demasiado altas para familias pobres y para programas locales con presupuesto limitado.

La principal resistencia no estaba solo en el costo, sino también en las reglas del sector eléctrico, ya que el sistema funcionaba, pero no seguía la norma estatal vigente en la época.

Para viabilizar la expansión, Rosa comenzó a defender la aceptación del nuevo estándar por la Compañía Estatal de Energía Eléctrica, la CEEE, hasta que la alternativa fue incorporada por la empresa en 1988.

Con la adopción oficial durante el gobierno de Pedro Simon en Rio Grande do Sul, la iniciativa dejó de ser una experiencia localizada y pasó a inspirar otras acciones de electrificación rural.

El reportaje del Ipea afirma que el estándar fue posteriormente copiado en iniciativas de alcance nacional, incluyendo el programa Luz para Todos, creado para ampliar el acceso a la energía eléctrica en el país.

La energía eléctrica cambió ingresos y producción en el campo

En las propiedades atendidas en Palmares do Sul, la llegada de la luz tuvo un efecto directo en la rutina doméstica y en la producción agrícola, especialmente para familias que dependían de riego para mantener los cultivos de arroz.

Con electricidad más barata, pozos artesianos poco profundos y bombas monofásicas pasaron a ofrecer una alternativa de menor costo a la compra de agua, que pesaba de forma significativa en el presupuesto de los pequeños agricultores.

El Ipea registra que estos agricultores gastaban casi una cuarta parte de los costos de producción comprando agua, proporción tres veces superior a la media mundial citada en el reportaje y considerada un obstáculo para la viabilidad económica de las propiedades.

En este contexto, la electrificación no significaba solo iluminación dentro de casa, sino también una forma de reducir gastos, ampliar la productividad y mejorar las condiciones de permanencia de las familias en el campo.

Los resultados económicos reforzaron la dimensión social del proyecto, pues los ingresos de los agricultores atendidos pasaron de un rango de US$ 50 a US$ 80 por mes a US$ 200 a US$ 300 mensuales.

Según el Ipea, este cambio ocurrió tras la implementación del modelo y de medidas asociadas de irrigación y mejora productiva, que permitieron aprovechar mejor la tierra y reducir costos de operación.

La nueva estructura también ayudó a contener parte del éxodo rural, ya que la energía eléctrica hizo la vida en el campo más viable para los residentes que antes veían pocas alternativas fuera de las ciudades.

Ashoka, organización que reconoció a Fábio Rosa como fellow en 1989, informa que el proyecto piloto realizado entre 1984 y 1988 benefició a 400 familias en Palmares do Sul.

Un estudio citado por la entidad señaló que uno de cada tres beneficiados había regresado de la ciudad para retomar la vida rural, atraído por las nuevas condiciones de trabajo e infraestructura.

Proyecto se convirtió en referencia nacional

Ashoka describe a Fábio Rosa como responsable de llevar energía eléctrica y desarrollo comunitario a áreas rurales pobres, con un enfoque basado en bajo costo, impacto práctico y adaptación a la realidad local.

En la evaluación de la entidad, la primera experiencia del “Project Light” elevó el estándar de vida de familias de bajos ingresos al llevar electricidad barata a casas y propiedades rurales antes excluidas de la red.

Además de las ganancias agrícolas, la electricidad permitió ampliar el uso de equipos domésticos y productivos, creando efectos que iban más allá de la instalación de postes, transformadores y cables en las comunidades atendidas.

Ashoka registra que, en hasta dos años después del proyecto, la mitad de los participantes había adquirido bombas de agua, mientras que el 83% contaba con refrigerador y el 80% con televisión.

El caso de Palmares do Sul muestra cómo una solución de infraestructura puede ser decisiva cuando respeta la realidad económica y territorial de las familias que necesitan el servicio.

En áreas rurales distantes, el costo de postes, cables, transformadores e instalación por residencia suele crecer conforme las casas están más dispersas, lo que hace que la red convencional sea difícil de financiar.

Al reducir el valor de la conexión y adecuar el sistema al consumo de las familias, el modelo implementado por Fábio Rosa creó una alternativa concreta para comunidades que estaban al margen de la electrificación.

Más que ampliar la complejidad de la tecnología, la innovación estuvo en simplificar la ingeniería para resolver un problema básico de acceso a la energía, con impacto directo sobre ingresos, producción y permanencia en el campo.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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