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INMET prevé lluvia hasta 100 mm por encima del promedio en el norte de Amapá y noreste de Pará entre mayo y julio de 2026, mientras que el exceso de humedad enciende alerta para la cosecha, calidad de los granos y enfermedades en el maíz de segunda cosecha en el sureste de Pará y Tocantins.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 20/05/2026 a las 12:08
Actualizado el 20/05/2026 a las 12:10
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INMET prevé lluvia hasta 100 mm por encima del promedio en el norte de Amapá y noreste de Pará, con riesgo de enfermedades fúngicas, cosecha difícil y sequía en el Norte a partir de julio.

Según el INMET, el Boletín Agroclimatológico Mensual, publicado el 11 de mayo de 2026, proyecta que el norte de Amapá y el noreste de Pará pueden registrar acumulados de lluvia hasta 100 milímetros por encima de la normal climatológica entre mayo y julio. En la misma región, la humedad del suelo debe permanecer por encima del 70% durante mayo y junio.

Esta condición favorece el desarrollo inicial de los cultivos, pero también crea un ambiente de riesgo para enfermedades fúngicas, retraso en la cosecha y dificultad de tráfico en caminos rurales. El problema se agrava en áreas donde el suelo permanece saturado por varios días seguidos.

En el sureste de Pará y en Tocantins, donde el maíz de segunda cosecha está en fase reproductiva y de maduración, la combinación de lluvia persistente y alta humedad puede afectar la calidad de los granos y aumentar la incidencia de enfermedades. A partir de julio, sin embargo, el escenario cambia: sur de Amazonas, Acre, Rondônia, sur de Pará y Tocantins pueden tener humedad del suelo por debajo del 30%.

Lluvia por encima del promedio en Amapá y Pará puede superar los 100 mm

El norte de Amapá ya suele registrar volúmenes elevados de lluvia en mayo, al final del período más lluvioso del año. En condiciones normales, la región puede recibir entre 250 mm y 350 mm en el mes.

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Cuando el INMET proyecta hasta 100 mm por encima del promedio, el acumulado mensual puede superar los 400 mm en algunas áreas. Este volumen es suficiente para comprometer caminos vecinales, operaciones de cosecha y transporte de granos.

El exceso de lluvia no causa el mismo impacto en todos los puntos. Para comunidades ribereñas, ríos más llenos pueden facilitar la navegación; para cultivos de secano, el suelo encharcado puede retrasar la cosecha y reducir la calidad.

Humedad del suelo por encima del 70% favorece cultivos, pero aumenta el riesgo agrícola

La humedad del suelo por encima del 70% puede ayudar a cultivos en fase de crecimiento, especialmente cuando no hay falta de agua. El problema aparece cuando este exceso se combina con lluvia frecuente, calor y baja ventana de secado.

INMET prevé lluvia hasta 100 mm por encima del promedio en el norte de Amapá y noreste de Pará entre mayo y julio de 2026, mientras el exceso de humedad enciende alerta para cosecha, calidad de los granos y enfermedades en el maíz segunda cosecha en el sureste de Pará y Tocantins
Foto: Reproducción/Meteored

En estas condiciones, las máquinas pesadas tienen dificultad para entrar en las áreas de producción. Cosechadoras y camiones graneleros pueden hundirse en cultivos con suelo saturado, compactar el terreno y causar daños estructurales al suelo.

El productor que tiene maíz, arroz u otro cultivo listo para cosechar enfrenta pérdida progresiva de calidad. Granos maduros expuestos a lluvia continua pueden absorber humedad, germinar antes de la cosecha o desarrollar hongos.

Enfermedades fúngicas amenazan maíz, frijol y soya en Pará y Tocantins

El riesgo fitosanitario es uno de los puntos más importantes del boletín. Alta humedad, temperatura elevada y hojas mojadas por muchas horas crean un ambiente favorable para la proliferación de hongos en los cultivos.

Enfermedades como roya-polvorienta del maíz, moho-blanco del frijol y mancha de phytophthora de la soya se desarrollan con más fuerza cuando la humedad relativa permanece elevada por períodos prolongados.

En el maíz de segunda cosecha en llenado de granos, una infección fúngica intensa puede reducir productividad y comprometer calidad comercial. El riesgo aumenta porque la lluvia frecuente dificulta la aplicación eficiente de fungicidas.

Suelo encharcado reduce ventana para aplicación de fungicidas

Incluso cuando el productor identifica síntomas de enfermedad, la intervención no siempre es simple. Con suelo saturado, la entrada de pulverizadores puede causar compactación, crear senderos y dañar plantas.

Además, chubascos pueden lavar los productos aplicados antes del tiempo necesario para acción adecuada. Esto reduce la eficiencia del manejo y aumenta el costo operacional.

El desafío es elegir la ventana correcta entre una lluvia y otra. En el escenario previsto por el INMET, el control fitosanitario depende de monitoreo diario y respuesta rápida, no solo de calendario agrícola tradicional.

Sequía en el Norte puede avanzar en julio tras exceso de lluvia

El punto más complejo de la previsión es la transición rápida entre exceso de humedad y caída acentuada de las reservas de agua en el suelo. Según el boletín, sur de Amazonas, Acre, Rondônia, sur de Pará y Tocantins pueden registrar humedad inferior al 30% en julio.

Este cambio en pocas semanas dificulta la planificación agrícola. El productor necesita lidiar primero con suelo encharcado, retraso de cosecha y riesgo de hongos; luego, con déficit hídrico, mayor evapotranspiración y pérdida de vigor de las pasturas.

La transición es especialmente crítica para cultivos aún en campo. Cuando la sequía llega durante la floración o llenado de granos, el impacto sobre la productividad puede ser mucho mayor.

El maíz de segunda cosecha puede perder productividad con estrés hídrico

En Tocantins y en partes del sureste de Pará, el maíz de segunda cosecha aún puede estar en fases sensibles entre mayo y julio. La falta de agua durante la floración y el llenado de granos es una de las condiciones más perjudiciales para el cultivo.

Estudios de Embrapa citados en el texto base indican que el estrés hídrico en estas fases puede reducir hasta un 50% la productividad. Esto convierte la previsión de caída de la humedad del suelo en julio en un punto de atención para los productores que plantaron más tarde.

El riesgo es mayor cuando la planificación se hizo basándose solo en el promedio histórico. En un año con mayor probabilidad de El Niño, la ventana agrícola puede desplazarse y dejar cultivos en fase crítica al inicio de la sequía.

El Niño puede ampliar extremos de lluvia y sequía en el Norte

El boletín cita una probabilidad de 88% de El Niño en el trimestre mayo-junio-julio, según el International Research Institute for Climate and Society. Este factor aumenta la preocupación porque puede amplificar extremos regionales.

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En la práctica, El Niño puede favorecer más lluvia donde la atmósfera ya está húmeda y reforzar la sequía en áreas que entran en el período de reducción hídrica. Por eso, el Norte puede enfrentar exceso de lluvia en una franja y pérdida rápida de humedad en otra.

El resultado es un escenario de gestión difícil. No se trata solo de llover mucho o llover poco, sino de alternar rápidamente entre exceso hídrico, enfermedad fúngica, suelo saturado y sequía agrícola.

INMET recomienda adelantar cosecha y monitorear previsión diariamente

El boletín señala prioridades operacionales claras para los productores. La primera es adelantar la cosecha donde el maíz y el arroz ya han alcanzado maduración fisiológica, evitando esperar una condición ideal de suelo seco si el grano ya está listo.

Cada día adicional de lluvia aumenta el riesgo de germinación en la espiga, deterioro y hongos. La segunda prioridad es seguir las previsiones a corto plazo para aprovechar ventanas entre frentes de lluvia.

La tercera es documentar eventuales pérdidas. Imágenes, mapas, informes técnicos y comunicación rápida al seguro rural o al Proagro pueden ser decisivos para validar daños en caso de siniestro.

El productor debe notificar al seguro rural en hasta 72 horas después del daño

El texto base destaca la importancia de notificar un siniestro al seguro agrícola dentro de las primeras 72 horas después de cualquier evento de daño documentado. Este plazo puede ser contractual y, si se pierde, compromete la cobertura.

La recomendación es especialmente válida para cultivos afectados por exceso de lluvia, pérdida de calidad, imposibilidad de cosecha, inundación, viento, enfermedad o sequía subsiguiente. Cuanto mejor sea la documentación, mayor será la posibilidad de demostrar el impacto.

El registro debe incluir fotos, fechas, ubicación, mapas de parcelas e informes técnicos cuando sea posible. En un período de extremos climáticos, la gestión documental se convierte en parte de la gestión agrícola.

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Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

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