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Japón se está armando y el mundo debería preocuparse: el país duplica gastos militares, instala misiles a 110 km de Taiwán, discute armas nucleares y podría crear uno de los mayores presupuestos bélicos del planeta.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 19/05/2026 a las 12:57
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La expansión militar japonesa se acelera en medio de la presión de China, amenazas nucleares de Corea del Norte e incertidumbres sobre los Estados Unidos. El gobierno amplía gastos en defensa, refuerza presencia cerca de Taiwán y rompe barreras históricas del pacifismo creado tras la Segunda Guerra Mundial.

Japón vive una transformación estratégica que ya es considerada la mayor expansión militar del país desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, impulsada por el avance de China en el Pacífico, las amenazas nucleares de Corea del Norte y la creciente aproximación entre Pekín, Moscú y Pyongyang.

De acuerdo con un reportaje de DW Brasil, bajo el mando de la primera ministra Sanae Takaichi, primera mujer en liderar el gobierno japonés, Tokio pasó a defender una política de seguridad más asertiva y menos dependiente de las limitaciones políticas construidas después de 1945.

Desde 2022, el presupuesto destinado a la defensa crece a un ritmo acelerado y debe alcanzar el equivalente al 2% del PIB, marca que colocará a Japón entre los mayores inversores militares del planeta en los próximos años.

Aunque el gobierno sostiene que la medida busca solo reforzar la capacidad defensiva del país, el cambio rompe décadas de cautela en una nación cuya Constitución renuncia formalmente al uso de la guerra como instrumento político.

Japón amplía presencia militar cerca de Taiwán

En el extremo oeste japonés, la isla de Yonaguni se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de esta nueva estrategia militar, principalmente por la proximidad con Taiwán y por la posición considerada estratégica en el Pacífico.

Separada por solo 110 kilómetros de la costa taiwanesa, la región debe recibir misiles de defensa aérea de medio alcance y ya alberga estructuras militares importantes, incluyendo radares y bases de las Fuerzas de Autodefensa.

Para los estrategas japoneses, el archipiélago ubicado al suroeste del país funciona como una barrera natural entre el Mar de China Oriental y el Océano Pacífico, área disputada por diferentes potencias asiáticas.

Además, la región está cerca de las islas Senkaku, controladas por Tokio, pero reivindicadas por China y Taiwán, que utilizan las denominaciones Diaoyu y Diaoyutai para referirse al territorio.

En los últimos años, la tensión ha aumentado porque Pekín amplió ejercicios militares alrededor de Taiwán, realizando maniobras interpretadas por gobiernos occidentales y asiáticos como posibles simulaciones de bloqueo naval.

Gobierno japonés endurece discurso contra Pekín

Al comentar el escenario que involucra a Taiwán, Takaichi afirmó que una eventual acción militar china podría amenazar directamente la supervivencia de Japón, elevando el tono en relación a la tradicional cautela diplomática japonesa.

Con esto, el gobierno comenzó a admitir la posibilidad de una respuesta militar si una crisis que involucre a Taiwán afecta la seguridad territorial japonesa o compromete áreas estratégicas del archipiélago.

Pekín reaccionó rápidamente a las declaraciones de la primera ministra japonesa y volvió a presionar sectores económicos de Japón, además de emitir alertas dirigidos a turistas chinos interesados en viajar al país.

Al mismo tiempo, las autoridades chinas reforzaron críticas públicas a la postura japonesa, interpretada como un alineamiento más explícito a la estrategia de Estados Unidos para contener el avance chino en Asia.

Expertos en política exterior japonesa evalúan que Tokio abandonó gradualmente la postura excesivamente cautelosa sobre Taiwán y comenzó a señalar disposición para actuar de manera más firme en una eventual crisis regional.

Pasado militar japonés aún genera resistencia

La ampliación del poderío militar japonés continúa provocando incomodidad en parte de Asia porque el país carga un historial marcado por invasiones, ocupaciones y violencia durante la primera mitad del siglo XX.

Antes de 1945, el Imperio Japonés ocupó regiones de China, colonizó la Península Coreana y avanzó sobre territorios del Sudeste Asiático durante su política expansionista militar.

Más tarde, ya durante la Segunda Guerra Mundial, Japón se alió a la Alemania nazi y lanzó el ataque contra Pearl Harbor, en 1941, llevando a Estados Unidos a entrar directamente en el conflicto.

La guerra terminó solo después de los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945, episodios que dejaron marcas profundas en la memoria colectiva japonesa y redefinieron la política exterior del país.

Después de la rendición, Japón fue desmilitarizado bajo liderazgo de Estados Unidos y adoptó el Artículo 9 de la Constitución, cláusula que renuncia formalmente a la guerra, aunque permite acciones de autodefensa.

Constitución pacifista enfrenta presión creciente

Durante décadas, el pacifismo se convirtió en parte central de la identidad japonesa, sustentando una política exterior basada en diplomacia, comercio internacional y fuerte alineamiento estratégico con Washington.

En ese período, el país mantuvo Fuerzas de Autodefensa sin servicio militar obligatorio y evitó asumir un protagonismo militar más agresivo en Asia, incluso ante crisis regionales.

Ahora, sin embargo, esa fórmula enfrenta presiones cada vez mayores debido a la disputa entre Estados Unidos y China, además de las amenazas nucleares provenientes de Corea del Norte.

Como Japón alberga importantes bases militares americanas, cualquier conflicto que involucre a Taiwán o el Pacífico Occidental tendría potencial para afectar directamente territorio japonés.

Además de garantizar protección estratégica, la presencia militar americana también aumenta la vulnerabilidad del archipiélago, ya que instalaciones de EE.UU. podrían convertirse en objetivos prioritarios en un enfrentamiento regional.

China, Corea del Norte y Rusia presionan a Tokio

Mientras China amplía operaciones navales en el Pacífico Occidental, los militares japoneses han comenzado a defender una estrategia de defensa capaz de responder simultáneamente a amenazas en diferentes direcciones.

En los últimos años, portaaviones chinos han intensificado ejercicios cerca de áreas disputadas, reforzando la percepción japonesa de que Pekín busca expandir su capacidad de proyección militar en la región.

Al norte, Corea del Norte sigue realizando pruebas de misiles balísticos con capacidad nuclear, escenario que desde hace décadas alimenta preocupación permanente dentro del gobierno japonés.

También pesa en este cálculo estratégico la aproximación entre Rusia, China y Corea del Norte, especialmente tras el profundizamiento de la guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas globales.

Parte de la sociedad japonesa ha comenzado a aceptar medidas que antes serían ampliamente rechazadas, aunque todavía existe resistencia interna al avance del rearme y a la ampliación del papel militar del país.

Japón acelera gastos militares e industria bélica

Dentro de este nuevo plan estratégico, Tokio prevé ampliar inversiones en defensa aérea, drones, satélites, sistemas cibernéticos y misiles de largo alcance producidos localmente.

Paralelamente, el gobierno flexibilizó reglas relacionadas con la exportación de armamentos, sobre todo para países aliados y socios considerados estratégicos dentro de la actual disputa geopolítica.

Con la expansión de las inversiones, empresas ligadas a la industria militar y sectores de tecnología han comenzado a ganar espacio creciente en la economía japonesa, incluso en áreas de uso civil y militar.

En mayo de 2026, autoridades japonesas comenzaron a defender una mayor participación del sistema financiero en el financiamiento de la industria de defensa, movimiento visto como parte del fortalecimiento estructural del sector.

Takaichi también apoya cambios en el Artículo 9 de la Constitución, antiguo objetivo de grupos conservadores ligados al legado político del ex primer ministro Shinzo Abe.

A pesar de ello, una modificación constitucional depende de una amplia aprobación parlamentaria y de un referéndum nacional, lo que aún representa un obstáculo relevante para el actual gobierno.

Relación con Trump influye en la estrategia de Japón

Incluso buscando ampliar su autonomía militar, Japón continúa dependiendo fuertemente de la alianza estratégica con Estados Unidos para sostener su política de seguridad regional.

Bajo Donald Trump, Washington volvió a presionar a los aliados para elevar inversiones militares y reducir la dependencia directa de la estructura americana de defensa.

Siguiendo una estrategia similar a la adoptada anteriormente por Shinzo Abe, Takaichi intenta mantener proximidad política con Trump y evitar desgastes públicos entre los dos gobiernos.

Además del aspecto militar, Japón también refuerza lazos económicos con los Estados Unidos como forma de consolidar una asociación considerada esencial ante la creciente disputa con China.

Aun así, sectores de la política japonesa demuestran preocupación por la imprevisibilidad de la política exterior estadounidense y por la posibilidad de cambios bruscos en la actuación de Washington en el Indo-Pacífico.

Por esta razón, Tokio amplió la cooperación militar y diplomática con Corea del Sur, Filipinas, Australia, Reino Unido e Italia, fortaleciendo ejercicios conjuntos y acuerdos industriales en el área de defensa.

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Las alianzas regionales ganan peso en la estrategia japonesa

El acercamiento de Japón con Corea del Sur y Filipinas ha ganado relevancia estratégica en los últimos años, aunque el pasado imperial japonés aún provoca desconfianza en parte de la región.

Durante la Segunda Guerra Mundial, tropas japonesas ocuparon territorios asiáticos y dejaron marcas profundas en países que sufrieron violencia, colonización y represión militar.

A pesar de este historial, Seúl, Manila y Tokio han comenzado a ampliar la cooperación en seguridad con apoyo directo de los Estados Unidos, principalmente debido al avance militar chino.

En la práctica, Japón no ha abandonado oficialmente el pacifismo construido después de 1945, pero ha comenzado a redefinir sus límites ante un escenario internacional cada vez más inestable.

Hoy, el principal cambio observado por los especialistas está en la disposición japonesa de convertir fuerza económica en capacidad militar, movimiento que altera el equilibrio estratégico de una de las regiones más sensibles del planeta.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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