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La amenaza rusa hace que Europa vuelva a estar bajo tierra: los países transforman metros, garajes, túneles y sótanos en búnkeres, mientras que Suiza tiene más plazas en refugios que habitantes, Finlandia prepara espacios en 72 horas y Alemania admite que no hay protección para todos.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 30/05/2026 a las 19:46
Actualizado el 30/05/2026 a las 19:47
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La guerra en Ucrania reavivó el debate sobre refugios civiles en Europa, llevando a países a transformar espacios subterráneos comunes en estructuras de protección contra ataques, fallas de infraestructura y emergencias urbanas.

La guerra en Ucrania volvió a colocar los refugios civiles entre las prioridades de seguridad de países europeos.

Estructuras subterráneas que perdieron función militar tras la Guerra Fría pasaron a ser reevaluadas por gobiernos y organismos de defensa civil como parte de la respuesta a drones, misiles convencionales, bombardeos localizados y ataques contra servicios esenciales.

El cambio no representa solo la reactivación de los búnkeres construidos en el siglo XX.

En diferentes países, la estrategia pasó a incluir estaciones de metro, garajes subterráneos, túneles, sótanos, piscinas, gimnasios y centros deportivos como lugares que pueden ser adaptados para emergencias.

La propuesta es usar estructuras ya existentes en las ciudades, en lugar de depender exclusivamente de grandes complejos militares enterrados.

Desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, el tema ganó espacio en el debate público europeo.

El conflicto mostró que ciudades del continente aún pueden enfrentar alarmas aéreas frecuentes, interrupciones de energía, ataques contra infraestructura civil y desplazamientos de residentes a áreas subterráneas.

En respuesta, países que habían reducido la protección civil comenzaron a revisar planes considerados obsoletos por autoridades del sector.

Ciudades subterráneas vuelven a los planes de emergencia

En las últimas décadas, muchos refugios europeos dejaron de tener uso militar.

Parte de estas estructuras fue convertida en depósitos, estacionamientos, museos, salas de conciertos o espacios turísticos.

Otras permanecieron cerradas, abandonadas o sin mantenimiento suficiente para uso inmediato en una situación de crisis.

La discusión actual va más allá de la recuperación de instalaciones antiguas.

El punto central, según autoridades de defensa civil, es adaptar ciudades densas y dependientes de infraestructura compleja para situaciones en que la población necesite protegerse rápidamente de ataques aéreos o fallas prolongadas en servicios básicos.

Este debate aproxima protección civil, ingeniería urbana y planificación de emergencia.

Un refugio funcional necesita reunir elementos como concreto reforzado, ventilación, rutas de salida, abastecimiento mínimo, comunicación, energía alternativa y capacidad de recibir personas en poco tiempo.

Como estos requisitos no son simples de instalar durante una crisis, los gobiernos comenzaron a mapear espacios que ya puedan ser convertidos.

Suiza mantiene una red amplia de refugios civiles

Suiza es uno de los casos más conocidos de preparación subterránea en Europa.

El país mantiene cerca de 9 millones de plazas en aproximadamente 370 mil refugios privados y públicos, según la Oficina Federal de Protección Civil.

La cobertura supera el número de habitantes, aunque las propias autoridades reconocen que pueden existir diferencias locales entre cantones y municipios.

Estas estructuras fueron planeadas para proteger a la población en escenarios de guerra y otros riesgos graves, incluyendo amenazas nucleares, biológicas y químicas.

A lo largo del tiempo, la legislación suiza pasó por ajustes, pero la obligación relacionada con la construcción y mantenimiento de refugios permaneció como parte de la política nacional de protección civil.

En otros países europeos, el modelo suizo fue tratado por años como una excepción ligada a la Guerra Fría y a la tradición local de preparación para emergencias.

Con la guerra en Ucrania, la existencia de una red amplia de refugios pasó a ser observada por gobiernos y expertos como ejemplo de infraestructura construida antes de una crisis, y no solo como herencia histórica.

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Finlandia adapta espacios cotidianos para protección

Finlandia también mantuvo una política de defensa civil continua después del fin de la Guerra Fría.

En Helsinki, hay cerca de 5.500 refugios de defensa civil, con aproximadamente 900 mil plazas, cantidad suficiente para proteger a residentes permanentes y personas que estén de paso por la capital, según datos de la ciudad.

La diferencia del modelo finlandés está en el uso cotidiano de parte de estas áreas.

Los refugios pueden funcionar, en tiempos normales, como estacionamientos, instalaciones deportivas, espacios de ocio, piscinas o áreas de recreación.

En una emergencia, estos lugares pueden ser preparados para recibir a la población en hasta 72 horas, según información de las autoridades de Helsinki.

Este sistema de doble función ha comenzado a atraer atención internacional.

Un reportaje de Reuters mostró que el refugio de Merihaka, en Helsinki, recibió delegaciones extranjeras interesadas en el modelo finlandés.

El lugar se encuentra a unos 25 metros bajo tierra, puede recibir a 6 mil personas y se utiliza normalmente con canchas, gimnasio y área infantil.

En caso de emergencia, puede ser equipado con literas, tanques de agua y baños portátiles.

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Alemania busca refugios en metros, túneles y garajes

Alemania presenta una situación diferente.

El país llegó a contar con una red mayor de refugios públicos durante la Guerra Fría, pero hoy posee 579 refugios para cerca de 480 mil personas, según datos del gobierno citados por Reuters.

Para una población superior a 80 millones, la cobertura es limitada.

La respuesta alemana no prevé, al menos en el plan actual, reconstruir íntegramente la lógica de los búnkeres clásicos.

El gobierno aprobó un plan de defensa civil que prevé el uso de garajes subterráneos, túneles y estaciones de metro como lugares de protección.

La iniciativa también incluye inversiones en sistemas de alerta, vehículos especiales, ropa de protección y coordinación centralizada para emergencias.

La estrategia reconoce una limitación operacional: no hay cobertura suficiente para albergar a toda la población en estructuras tradicionales.

El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, dijo a Reuters que el país no puede contar con refugio disponible para todos sus más de 80 millones de habitantes.

Por eso, el plan alemán combina uso de espacios cercanos, alertas digitales y orientación rápida a los residentes.

Guerra en Ucrania cambia planificación de defensa civil

La experiencia ucraniana pasó a ser utilizada como referencia por planificadores civiles y militares en Europa.

En varias ciudades, estaciones de metro, escuelas subterráneas y sótanos fueron incorporados a la rutina de protección de la población durante ataques.

La guerra también evidenció la importancia de sistemas de alerta, refugios accesibles y rutas conocidas por los residentes.

Antes de la invasión rusa a gran escala, parte de la planificación europea para conflictos futuros se concentraba en escenarios de alta tecnología y ataques más restringidos.

La continuidad de los bombardeos contra ciudades ucranianas llevó a autoridades y expertos a reconsiderar la necesidad de estructuras físicas de protección en áreas urbanas.

Los nuevos planes, por eso, tratan el refugio como parte de una cadena más amplia de respuesta.

El funcionamiento depende de aviso anticipado, desplazamiento seguro, permanencia temporal, atención a personas vulnerables y capacidad mínima de mantener servicios urbanos esenciales durante una crisis.

Acceso a los refugios es un desafío para los gobiernos

La reactivación de los refugios civiles plantea una cuestión práctica para los gobiernos locales.

La existencia de una estructura subterránea no garantiza que todos puedan llegar a ella a tiempo.

Personas mayores, personas con discapacidad, pacientes hospitalarios, niños pequeños y residentes de áreas sin cobertura adecuada enfrentan obstáculos adicionales en una emergencia.

Este punto diferencia el debate actual de la simbología de la Guerra Fría.

En el siglo XX, los bunkers también funcionaban como demostración de capacidad estatal frente a una amenaza nuclear.

Ahora, la discusión está más orientada a la reducción de daños en escenarios específicos, como ataques con drones, misiles convencionales, sabotajes e interrupciones de infraestructura.

Por esta razón, la planificación no se limita al número de refugios disponibles.

También involucra ubicación, señalización, mantenimiento, capacitación, comunicación con la población e integración con aplicaciones de alerta.

Sin estos elementos, la estructura física puede existir, pero no cumplir su función en el momento necesario.

Ingeniería urbana transforma espacios comunes en protección

El retorno del interés por estructuras subterráneas también revela cómo la ingeniería urbana puede transformar espacios comunes en equipos de seguridad.

Un garaje, una estación de metro o una piscina subterránea solo puede ser usada como refugio si cumple con requisitos técnicos relacionados con resistencia, ventilación, acceso, comunicación y permanencia temporal.

Muchas de estas soluciones no son visibles en el uso diario.

Puertas reforzadas, filtros de aire, compartimentos de sellado, salidas alternativas y sistemas de abastecimiento de emergencia quedan fuera de la rutina de quienes frecuentan estos espacios.

Sin embargo, son estos componentes los que definen si el lugar puede funcionar como refugio civil durante una crisis.

El interés europeo por bunkers y estructuras subterráneas, por lo tanto, no se resume a la memoria de la Guerra Fría.

Acompaña la adaptación de ciudades a riesgos contemporáneos, entre ellos drones, misiles, ataques híbridos y fallas prolongadas en redes de energía, transporte y comunicación.

Con la guerra nuevamente presente en el continente, los gobiernos comenzaron a tratar el subsuelo como parte de la planificación urbana y la protección civil.

Túneles, sótanos, garajes y estaciones de metro dejaron de ser solo espacios de paso o servicio y volvieron a integrar mapas de emergencia.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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