Investigadores de la agencia australiana CSIRO, en colaboración con la Universidad de Queensland y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, demostraron que las baterías cuánticas basadas en cúbits entrelazados pueden cuadruplicar la capacidad de los ordenadores cuánticos. Según lo publicado en enero de 2026 en la CSIRO News, el estudio apareció en la revista Physical Review X.
El concepto rompe una intuición básica de la física clásica. Según el equipo, N cúbits entrelazados son N veces más potentes para cargar que N cúbits que no interactúan entre sí. En otras palabras, cuanto mayor es el sistema, más rápido la carga obtiene ventaja.
Este efecto recibe el nombre técnico de «superextensividad cuántica». No hay paralelo en el mundo macroscópico. A pesar de ello, el experimento numérico publicado por el equipo muestra que la regla se mantiene en circuitos superconductores accesibles.
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¿Cómo alimenta la batería cuántica al ordenador cuántico?
Tradicionalmente, los ordenadores cuánticos requieren una línea de control dedicada para cada cúbit. Esto multiplica los cables, el calor y el coste de la criogenia. El nuevo enfoque sustituye estas líneas individuales por un único resonador compartido.
El resonador funciona como una batería. Los cúbits extraen energía de él de forma coordinada gracias al entrelazamiento. Como resultado, es posible alinear hasta cuatro veces más cúbits dentro del mismo refrigerador criogénico.

Según el portal especializado The Quantum Insider, esto podría rediseñar la arquitectura de los centros de datos cuánticos. Hoy en día, una máquina de mil cúbits exige miles de canales de control. La batería cuántica disminuye ese número.
¿Por qué el entrelazamiento proporciona la ganancia de tiempo?
El entrelazamiento es una correlación que une partículas incluso a distancia. Cuando un cúbit cambia de estado, su compañero entrelazado responde instantáneamente. El equipo exploró precisamente esta coordinación para que la batería entregue energía en paralelo, y no en secuencia.
De hecho, en sistemas clásicos la suma de las partes es solo la suma de las partes. En sistemas cuánticos con entrelazamiento adecuado, el todo se vuelve más rápido que la suma de las partes individuales. Este es el aspecto que aún sorprende a físicos veteranos.
Por otro lado, el efecto tiene un coste. Mantener el entrelazamiento exige temperaturas cercanas al cero absoluto. Según la Phys.org, cualquier perturbación térmica reduce la ventaja.
¿Qué puede significar esto para el sector energético?
El resultado aún es teórico-experimental. A pesar de ello, el equipo de CSIRO ya ha señalado el siguiente paso: demostrar el enfoque en un prototipo real. Si funciona, el impacto irá más allá de la computación cuántica.
El sector energético comienza a considerar los sensores cuánticos para el monitoreo de plataformas, ductos y parques eólicos. Estos sensores necesitan fuentes de alimentación compactas y estables. Una batería cuántica es exactamente eso.
En Brasil, el tema está naciendo. Universidades como UFRJ, Unicamp y USP tienen grupos de investigación en información cuántica. En última instancia, dominar el control de cúbits entrelazados será un requisito básico para quienes quieran participar en la próxima generación de tecnología energética.
