FAO alerta que hasta 75 mil millones de toneladas de suelo fértil pueden desaparecer y comprometer la producción de alimentos en el mundo.
En 2024, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) volvió a encender una alerta sobre un riesgo estructural que avanza a escala global: la degradación del suelo está corroyendo la base física de la producción de alimentos del planeta. En una publicación del 1 de julio de 2024, la asociación Global Soil Partnership, liderada por la FAO, afirmó que el mundo pierde anualmente cerca de 75 mil millones de toneladas de suelo de áreas cultivables, con un perjuicio estimado en 400 mil millones de dólares al año en producción agrícola perdida.
Ya en un comunicado del 9 de diciembre de 2024, la propia FAO reforzó que el 95% de los alimentos consumidos por la población global dependen directamente del suelo, lo que transforma la erosión, degradación, uso insostenible de la tierra y pérdida de fertilidad en una amenaza sistémica para la seguridad alimentaria mundial.
Qué está sucediendo con el suelo y por qué está desapareciendo a un ritmo acelerado
La degradación del suelo es el resultado de una combinación de factores naturales y actividades humanas intensivas. Entre los principales procesos involucrados están la erosión, la pérdida de materia orgánica, la compactación y la salinización. Estos fenómenos reducen la fertilidad y la capacidad del suelo para sustentar cultivos agrícolas.
-
El catarinense conocido como Rey del Huevo comenzó con una granja en Lauro Müller y ahora dirige una multinacional que opera en tres continentes, y la última jugada fue comprar una granja americana de huevos premium para competir con gigantes globales.
-
Quien planta caña de azúcar en Brasil está pagando R$ 355 más por hectárea solo por causa del aumento del diésel, y si el precio sigue subiendo, el déficit en el agronegocio puede superar R$ 14 mil millones y presionar el precio de los alimentos para todos.
-
Nueva tecnología de riego agrícola desarrollada en Brasil utiliza inteligencia artificial para reducir la factura de electricidad y ahorrar agua.
-
Plantas que llevarían hasta 15 años ahora pasan por 6 generaciones en solo 12 meses bajo luz artificial durante 22 horas al día, la técnica de speed breeding acelera el desarrollo de trigo y arroz y puede redefinir la producción de alimentos para 10 mil millones de personas hasta 2050.
La erosión se considera el principal mecanismo de pérdida, removiendo capas superficiales ricas en nutrientes por acción del agua y del viento. En áreas agrícolas mal manejadas, este proceso puede acelerarse de forma significativa.
Además, prácticas como la deforestación, la monocultura continua y el uso inadecuado del suelo contribuyen a la degradación. El resultado es la reducción progresiva de la capacidad productiva, a menudo sin que la pérdida sea inmediatamente percibida, ya que el suelo no desaparece de una vez, sino que se deteriora a lo largo del tiempo.
La formación de suelo es extremadamente lenta y no acompaña la velocidad de la pérdida
Uno de los puntos más críticos destacados por la FAO es la diferencia entre la velocidad de pérdida y la velocidad de formación del suelo.
Mientras miles de millones de toneladas se pierden anualmente, la formación de solo de apenas unos centímetros puede llevar cientos a miles de años.
Este desequilibrio significa que el suelo fértil es, en la práctica, un recurso no renovable en la escala de tiempo humana. La pérdida actual supera con creces la capacidad natural de reposición, creando un déficit continuo que tiende a acumularse a lo largo de las décadas.
Impactos directos en la producción agrícola y en la seguridad alimentaria global
La degradación del suelo tiene efectos directos en la productividad agrícola. Los suelos degradados presentan menor capacidad de retener agua, menor disponibilidad de nutrientes y menor soporte para el crecimiento de las plantas.
Esto puede resultar en una caída de la productividad, aumento de los costos de producción y mayor vulnerabilidad a eventos climáticos, como sequías y lluvias intensas.
Estudios citados por la FAO indican que la erosión del suelo puede reducir la producción agrícola global en hasta 10% para 2050, si el escenario actual continúa. Este impacto no es uniforme, siendo más intenso en regiones ya vulnerables, donde la agricultura depende fuertemente de condiciones naturales.

Efecto cascada puede afectar alimentos, precios y estabilidad económica
La reducción de la productividad agrícola no afecta solo al campo. Menor producción puede llevar al aumento de precios de alimentos, presionando economías y afectando el acceso a la alimentación, especialmente en países en desarrollo.
Además, la degradación del suelo puede impactar cadenas productivas enteras, desde pequeños productores hasta grandes mercados internacionales.
El efecto puede extenderse a diferentes sectores, incluyendo:
- Industria alimentaria
- Comercio internacional
- Seguridad alimentaria
- Estabilidad social
Se trata de un problema ambiental con consecuencias económicas y sociales amplias.
El suelo también desempeña un papel esencial en el clima y en el ciclo del agua
Además de sostener la producción de alimentos, el suelo desempeña funciones fundamentales en el equilibrio ambiental. Actúa como reservorio de carbono, ayudando a regular el clima, y como filtro natural, contribuyendo a la calidad del agua.
Los suelos saludables pueden almacenar grandes cantidades de carbono, reduciendo la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Cuando se degradan, estos suelos pueden liberar carbono, contribuyendo al calentamiento global. Además, la capacidad de retención de agua disminuye, aumentando el riesgo de inundaciones y sequías.
Regiones agrícolas intensivas están entre las más vulnerables a la degradación
Áreas con agricultura intensiva, especialmente aquellas con uso continuo del suelo sin prácticas de conservación, están entre las más afectadas. La combinación de mecanización, uso de insumos químicos y remoción de vegetación natural puede acelerar procesos de degradación.
Las regiones tropicales y subtropicales son particularmente vulnerables, debido a la intensidad de las lluvias y a la fragilidad de ciertos tipos de suelo. Sin embargo, el problema no se limita a estas áreas, siendo observado en diferentes partes del mundo.
A pesar de su importancia, el suelo rara vez es tratado como infraestructura crítica. A diferencia de carreteras, plantas o redes eléctricas, el suelo no es visible como un activo económico, pero sostiene toda la base de la producción de alimentos.
Esta invisibilidad contribuye a la falta de atención al problema, incluso ante evidencias científicas claras. La FAO destaca que la degradación del suelo debe ser tratada como una cuestión estratégica, con implicaciones para la seguridad alimentaria, el clima y la economía.
Lo que está en juego con la pérdida continua de suelo fértil en el planeta
La pérdida de suelo fértil no representa solo un desafío ambiental, sino un cambio estructural en la capacidad productiva del planeta.
La continuidad de este proceso puede comprometer la producción de alimentos, aumentar la vulnerabilidad a crisis y afectar a miles de millones de personas, directa o indirectamente.
Además, la degradación del suelo está ligada a otros problemas globales, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua.
¿Has imaginado que la base invisible de la comida del planeta puede estar desapareciendo sin que la mayoría se dé cuenta?
La alerta de la FAO revela uno de los riesgos más silenciosos del mundo moderno.
Mientras los debates globales se concentran en energía, tecnología y clima, el suelo — base de prácticamente toda la producción de alimentos — continúa degradándose a un ritmo acelerado.
La cuestión central no es solo cuánto suelo ya se ha perdido, sino cuánto aún se puede preservar ante las prácticas actuales. El desafío implica comprender que la seguridad alimentaria global no depende solo de tecnología o producción, sino de un recurso natural que tarda siglos en formarse y puede desaparecer en pocas décadas.
La pregunta que queda es directa: ¿hasta qué punto el mundo está preparado para lidiar con la pérdida continua de uno de los recursos más fundamentales y menos visibles del planeta.

Seja o primeiro a reagir!