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La hormiga de la Amazonía construye granjas subterráneas, cultiva hongos como alimento y además utiliza bacterias para proteger su plantación natural en el bosque.

Escrito por Viviane Alves
Publicado el 14/06/2026 a las 11:27
Actualizado el 14/06/2026 a las 11:28
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Pequeñas colonias escondidas en el suelo amazónico revelan un sistema agrícola natural, eficiente y mucho más antiguo que la agricultura humana.

La hormiga del Amazonas protagoniza uno de los fenómenos más curiosos de la biodiversidad brasileña.

En el subsuelo de la selva tropical, estas colonias mantienen verdaderas granjas subterráneas, basadas en el cultivo de hongos simbiontes.

Este comportamiento muestra que la agricultura no es una exclusividad humana. Hace millones de años, las hormigas cortadoras usan hojas, hongos, bacterias y organización social para producir alimento de forma continua.

Ingeniería natural sostiene los jardines de hongos

Las hormigas no comen directamente los trozos de hojas que cargan.

En la práctica, este material vegetal sirve como base para alimentar el hongo cultivado dentro del nido.

El sistema digestivo de las hormigas no puede descomponer bien la celulosa. Por eso, el hongo realiza esta transformación biológica y convierte el material vegetal en alimento.

De esta forma, hojas, flores y brotes se convierten en una fuente de nutrientes esencial para toda la colonia.

Según investigaciones sobre hormigas agricultoras, esta relación simbiótica existe desde hace unos 50 millones de años.

Recolección de hojas sigue criterios rigurosos

La rutina de trabajo comienza en los senderos abiertos por las obreras.

Diariamente, salen en busca de partes vegetales adecuadas para los jardines subterráneos.

La elección de las plantas no ocurre por casualidad.

Cuando una hoja contiene sustancias capaces de perjudicar al hongo, la recolección de esa especie se interrumpe rápidamente.

Después de eso, los fragmentos son llevados al interior del hormiguero.

En el nido, otras obreras trituran el material, lo mezclan con saliva y heces ricas en enzimas y depositan todo en las cámaras de cultivo.

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Las bacterias ayudan a proteger la plantación

El ambiente cálido y húmedo del Amazonas favorece la proliferación de hongos parásitos y bacterias competidoras.

Por este motivo, la colonia necesita proteger constantemente sus jardines de hongos.

Investigaciones publicadas en la revista mBio indican que las hormigas cultivadoras pueden mantener bacterias simbiontes en su propio cuerpo.

Estas bacterias producen compuestos antibióticos naturales y selectivos.

Cuando aparecen esporas nocivas, las obreras realizan limpieza mecánica y aplican este control biológico sobre las áreas afectadas.

Este mecanismo reduce el riesgo de pérdida del cultivo principal y demuestra una forma avanzada de defensa natural.

La ventilación mantiene el clima del nido estable

Los hongos necesitan temperatura y humedad equilibradas para sobrevivir.

Para ello, las hormigas construyen cámaras a profundidades específicas del suelo.

La tierra funciona como aislante térmico y reduce las variaciones provocadas por el calor de la superficie.

Conductos verticales actúan como chimeneas naturales.

El aire caliente generado por la respiración de las hormigas y el metabolismo de los hongos sube y sale del nido.

Al mismo tiempo, entradas laterales permiten la llegada de aire fresco y oxigenado.

El impacto en el suelo fortalece el bosque

La actividad de estas colonias también modifica el ambiente alrededor.

Al excavar túneles y cámaras, las hormigas ayudan en la aireación del suelo y pueden favorecer la infiltración del agua de lluvia.

Residuos de los jardines antiguos y cuerpos de hormigas muertas son llevados a áreas profundas del hormiguero.

Con el tiempo, este material rico en nitrógeno, fósforo y potasio aumenta la fertilidad local.

Estudios de Paulo Moutinho y colaboradores, publicados en 2003, señalaron alteraciones físicas y químicas en suelos ocupados por nidos de Atta sexdens en el Amazonas oriental.

La preservación del Amazonas protege laboratorios vivos

Este sistema depende de la estabilidad del bosque.

La deforestación ilegal, el uso excesivo de defensivos químicos y los cambios en el régimen de lluvias amenazan insectos, hongos y microorganismos asociados.

Proteger el suelo amazónico también significa preservar relaciones biológicas que funcionan como verdaderos laboratorios naturales.

Estas hormigas muestran que sostenibilidad, reciclaje de nutrientes y producción organizada ya existen en la naturaleza desde hace millones de años.

¿Qué te parece más impresionante de este sistema: la capacidad de las hormigas para cultivar hongos o la forma en que controlan plagas naturalmente dentro del hormiguero?

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Viviane Alves

Redactora enfocada en la producción de contenidos estratégicos orientados a la macro y microeconomía, geopolítica, mercado energético, sector automotriz y comercio global.

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