Estudio revela vida compleja a 9.533 metros en la Fosa Kuril-Kamchatka y describe el ecosistema animal más profundo jamás documentado en el planeta.
Según la Nature, la geoquímica Mengran Du, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar Profundo de la Academia China de Ciencias, estaba en la fase final de una misión de buceo en la Fosa Kuril-Kamchatka cuando usó los 30 minutos finales de operación del sumergible para explorar un tramo aún no examinado del fondo oceánico. Lo que encontró a 9.533 metros de profundidad fue descrito por ella con una sola palabra: increíble.
El estudio, co-liderado por Du y por el investigador ruso Vladimir Mordukhovich, fue publicado en la revista Nature el 30 de julio de 2025 y reveló comunidades de vida compleja distribuidas por 2.500 kilómetros a lo largo de dos fosas del Pacífico, entre 5.800 y 9.533 metros de profundidad. Según el trabajo, se trata del ecosistema animal más profundo jamás documentado, en un ambiente con presión de cerca de 1.000 atmósferas.
Zona hadal alberga vida compleja donde la ciencia antes veía un desierto biológico
La zona hadal, nombre dado a las regiones oceánicas por debajo de 6.000 metros, siempre ha sido vista como uno de los ambientes más hostiles de la Tierra. No hay luz solar, la temperatura se mantiene poco por encima de la congelación y la presión es tan extrema que durante décadas muchos biólogos dudaron que formas de vida compleja pudieran sobrevivir allí.
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Hasta finales de los años 1970, predominaba la idea de que toda cadena alimentaria dependía, en última instancia, de la fotosíntesis.
El descubrimiento de fuentes hidrotermales en 1977 sacudió parte de ese concepto, al revelar organismos viviendo de quimiosíntesis, pero esas comunidades estaban en profundidades de 2.000 a 3.000 metros, muy por encima de la zona hadal. La región por debajo de 6.000 metros aún era tratada como un vacío ecológico.
Lo que el equipo encontró en la Fosa Kuril-Kamchatka derrumba ese límite. A lo largo de 2.500 kilómetros, los investigadores registraron repetidamente comunidades con tubeworms, mejillones, caracoles y bacterias simbióticas, formando un verdadero cinturón de vida del mar profundo. No eran bolsillos aislados, sino una estructura ecológica continua a lo largo de la fosa.
Tubeworms y moluscos sobreviven a 9.533 metros usando metano y quimiosíntesis
El mecanismo que sostiene estos organismos no depende de la luz del Sol, sino de la quimiosíntesis. El metano escapa por fisuras en el fondo de la fosa, resultado de procesos geológicos en el subsuelo marino. Bacterias especializadas oxidan este metano y transforman la energía química liberada en carbono orgánico, que sirve de alimento para el ecosistema.

Los tubeworms y mejillones encontrados no poseen un sistema digestivo convencional. En su lugar, albergan en su interior un órgano llamado trofosoma, lleno de bacterias simbiontes responsables de la quimiosíntesis.
Es una relación en la que el animal proporciona estructura y acceso al ambiente químico, mientras que la bacteria proporciona la energía necesaria para la supervivencia.
La profundidad extrema impone otro desafío: la presión de cerca de 1.000 atmósferas. Según Mengran Du, los análisis mostraron que estos organismos desarrollaron adaptaciones celulares específicas, especialmente en las membranas celulares, que mantienen la fluidez necesaria para el intercambio de materiales incluso bajo una presión que destruiría organismos de superficie.
Sumergible Fendouzhe permitió explorar el ecosistema animal más profundo de la Tierra
El descubrimiento solo fue posible gracias al Fendouzhe, sumergible chino tripulado con capacidad certificada para sumergirse a más de 10.000 metros.
El vehículo es uno de los pocos en el mundo capaces de alcanzar las mayores profundidades de las fosas oceánicas y llevó al equipo hasta un ambiente prácticamente fuera del alcance de la ciencia directa.

La cámara de tripulación del Fendouzhe es una esfera de titanio con cerca de 2,1 metros de diámetro interno, más pequeña que una cama de matrimonio tamaño queen. Tres personas permanecen confinadas allí durante inmersiones de siete a diez horas, mientras usan brazos robóticos y cámaras para recolectar muestras y registrar imágenes del fondo oceánico.
Mengran Du lideró 25 inmersiones a lo largo de la expedición y, según el texto, entró en esa fosa 30 veces en diferentes misiones.
A lo largo del mapeo, la repetición de las mismas comunidades biológicas a lo largo de la fosa confirmó que no se trataba de una ocurrencia aislada, sino de un sistema ecológico consistente y extenso.
Corredor global de vida del mar profundo puede conectar fosas del Pacífico
El descubrimiento en la Fosa Kuril-Kamchatka llevó al equipo a proponer una hipótesis aún mayor. En marzo de 2026, Mengran Du concluyó una expedición conjunta entre China y Chile en el Pacífico este, dentro de un programa de exploración respaldado por la ONU en junio de 2025.
Los resultados de esta nueva etapa reforzaron la idea de un corredor global de vida del mar profundo, una red conectada de ecosistemas quimiosintéticos distribuidos a lo largo de las fosas del Pacífico. Si la hipótesis se confirma, estas fosas no serán más vistas como desiertos puntuados por oasis, sino como un sistema ecológico continuo, ligado por corrientes profundas que transportan larvas y materia orgánica por miles de kilómetros.
Esta interpretación amplía radicalmente el entendimiento de la vida en ambientes extremos. Lo que parecía ser aislamiento absoluto puede, en realidad, formar parte de una malla biológica profunda e interconectada en el mayor océano del planeta.
Descubrimiento en la Fosa Kuril-Kamchatka amplía debate sobre vida fuera de la Tierra
Las implicaciones del estudio van más allá de la oceanografía. La existencia de ecosistemas complejos alimentados por química, y no por luz solar, en un ambiente a 9.533 metros y bajo 1.000 atmósferas de presión, amplía el conjunto de condiciones en que la vida puede existir.
El texto relaciona este descubrimiento con mundos como Europa, luna de Júpiter, y Encélado, luna de Saturno, que poseen océanos bajo capas de hielo y posible actividad geoquímica en el fondo.
Durante mucho tiempo, la ausencia de luz solar fue tratada como un obstáculo decisivo para cadenas alimentarias complejas, pero el trabajo de Mengran Du debilita directamente ese argumento.
En otras palabras, el descubrimiento del ecosistema más profundo de la Tierra no solo cambia la biología marina. También cambia la forma en que la ciencia piensa la habitabilidad en océanos ocultos de otros cuerpos del Sistema Solar.
Mengran Du se convirtió en un nombre central de la ciencia tras revelar el ecosistema más profundo jamás visto
El impacto del descubrimiento elevó a Mengran Du al centro de la ciencia internacional. La revista Nature la incluyó entre las 10 personas que moldearon la ciencia en 2025, junto al creador del modelo de inteligencia artificial DeepSeek.
En 2026, también recibió la Medalla Juvenil Cuatro de Mayo de China, uno de los principales honores concedidos a jóvenes en el país.
Según el texto, el reconocimiento premia no solo el estudio publicado en julio de 2025, sino una trayectoria de 12 años de investigación en mar profundo, con más de 30 inmersiones en sumergibles tripulados.
El dato refuerza que el descubrimiento no fue fruto de un mero azar, sino de una larga rutina de exploración en uno de los ambientes más extremos del planeta.
Aun así, el momento decisivo vino de una elección simple: usar 30 minutos extra de inmersión para observar un tramo que nadie había examinado.
Esa decisión reveló que el fondo de las fosas del Pacífico no es un vacío biológico, sino un bosque oscuro, frío, comprimido por presión extrema y alimentado por metano, a casi 10 kilómetros bajo la superficie.


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