Ferrari decidió traer de vuelta la icónica palanca con rejilla metálica que no aparecía en un coche de serie desde 2012, pero escondió detrás de ella una ingeniería digital que simula cada detalle de la experiencia manual clásica
Pocos días después de sorprender al mercado automotriz con el Luce, su primer modelo totalmente eléctrico y de cinco plazas, Ferrari decidió emocionar a los puristas de una manera completamente diferente. El pasado viernes, 3 de julio de 2026, la automotriz italiana reveló el 12Cilindri Manuale, una edición especial y limitada que rescata la legendaria rejilla metálica de cambio de marchas — el famoso «gated shifter» — ausente de las líneas de producción de Maranello desde el fin del 599 GTB Fiorano, en 2012.
Según información divulgada por CNN Brasil, sin embargo, no se trata de un regreso mecánico tradicional. En este sentido, la novedad de Ferrari está precisamente en el contraste: por fuera, el coche parece un rescate nostálgico; por dentro, esconde una tecnología digital sofisticada, capaz de unir la implicación física de una transmisión clásica a la velocidad de respuesta de una caja moderna de doble embrague. De acuerdo con la página oficial del modelo en el sitio de la propia Ferrari, el sistema bautizado como «Manuale By-Wire» nace de la combinación entre el comando de cambio por cable y el pedal de embrague también por cable, prometiendo devolver «intensidad física bruta» al corazón de la experiencia con el V12.
La tecnología «Manuale By-Wire» y la colaboración con el sector náutico de la marca

La gran diferencia del 12Cilindri Manuale radica en el hecho de que ni la palanca de cambios ni el pedal de embrague tienen ninguna conexión física o hidráulica directa con el motor o con la transmisión automática DCT de 8 marchas, ubicada en la parte trasera del vehículo. Todo el funcionamiento ocurre a través de lo que Ferrari ha denominado concepto Manuale By-Wire, que transforma cada movimiento físico del conductor en señales digitales de altísima precisión — un enfoque, por cierto, bastante parecido al adoptado por Koenigsegg en su modelo 850 CC.
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Para que la sensación no pareciera artificial, el departamento de desarrollo de Ferrari unió fuerzas con Hypersail, el equipo responsable de los proyectos náuticos de la marca y que ya dominaba tecnologías avanzadas de control por cable. De esta colaboración, nació un módulo mecánico interno de altísima precisión, mecanizado a partir de bloques sólidos de acero de alta resistencia, pesando aproximadamente 3,5 kg. Además, los ingenieros insertaron actuadores y rodamientos excéntricos capaces de replicar milimétricamente el peso, la resistencia de sincronización, el ajuste perfecto e incluso el sonido característico del clic metálico de las antiguas varillas de acero golpeando las guías de aluminio. A diferencia de los modelos más antiguos —en los que la temperatura del aceite e incluso el «humor» del montador interferían en la resistencia de las marchas—, el nuevo sistema digital garantiza una consistencia impecable, sin renunciar al alma analógica que los apasionados por los coches deportivos tanto valoran.
Hasta el motor puede «morir»: la simulación realista del embrague

Otro punto destacado es el tercer pedal instalado en el piso, un verdadero espectáculo aparte dentro de la propuesta de simulación de la marca. Ferrari configuró el pedal de embrague con una resistencia de 15 kg —exactamente la misma carga exigida por el antiguo 599 GTB Fiorano. A través de un mecanismo analógico compuesto por un resorte de precarga, leva y rodillo, el pedal reproduce fielmente la curva fisiológica de recorrido de un embrague mecánico real.
Mientras tanto, sensores de ángulo monitorean la posición del pie del conductor en tiempo real, y la lógica del software fue calibrada para que toda la operación sea prácticamente imperceptible. Aun así, hay una trampa intencionadamente humana: si el conductor se equivoca en el tiempo de acoplamiento entre el acelerador y el embrague al salir de la inmovilidad, o al reducir una marcha, el coche dará tirones —o incluso «morirá», calando el motor V12, exactamente como sucedería en un vehículo manual tradicional. Según la propia Ferrari, maniobras más elaboradas, como el clásico punta-tacco, son totalmente soportadas e incluso incentivadas por el sistema electrónico.
Por otro lado, el conductor mantiene total libertad de elección entre dos mundos. Al presionar el pedal de embrague a velocidades por debajo de 100 km/h, el vehículo entra automáticamente en modo manual: el conductor pasa a operar el patrón en «H» de la rejilla, utilizando las seis primeras marchas de la transmisión DCT, además de la reversa, accesible empujando la palanca hacia abajo. En este modo, incluso, las paletas detrás del volante fueron completamente removidas, precisamente para preservar el ritual de los gestos, y los números de las marchas en la parte superior del pomo de aluminio se iluminan en tono ámbar.
Ya en el modo automático, activado al presionar el botón «D» en la consola —posicionado justo debajo de la palanca—, los números de la manopla cambian a color blanco, y el coche pasa a gestionar las 8 marchas de la caja de doble embrague de forma completamente automática, garantizando más confort en atascos o en viajes de larga distancia, cuando la 7ª y la 8ª marchas entran en acción para mejorar la eficiencia. Incluso en este modo, el conductor aún puede usar la palanca para preseleccionar una marcha, con el panel digital de 12,3 pulgadas mostrando gráficamente cómo el tacómetro reaccionará una vez que el cambio sea efectuado.
Corazón intacto: motor V12 y desempeño de supercoche

Debajo del capó de apertura invertida, Ferrari optó por mantener absolutamente intacto el motor 6.5L V12 aspirado, con ángulo de 65° y cárter seco, capaz de entregar impresionantes 830 cv a 9.250 rpm y 678 Nm de torque a 7.250 rpm, con rotación máxima de hasta 9.500 rpm. El sonido del escape también fue preservado exactamente como lo conocemos en la 12Cilindri de base —al fin y al cabo, para Ferrari, tocar el corazón del coche nunca estuvo en discusión.
Gracias a la eficiencia del sistema by-wire, la marca garantiza que un conductor habilidoso puede extraer prácticamente los mismos números de desempeño de la versión automatizada convencional. El modelo acelera de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos, supera la marca de los 200 km/h en menos de 7,9 segundos y alcanza una velocidad máxima superior a 340 km/h. Todo esto con un costo casi irrisorio en peso: la versión Manuale pesa solo 5 kg más que la 12Cilindri convencional, que ya sale de fábrica con 1.565 kg en peso seco.
Exclusividad Tailor Made y un homenaje escondido en el número de producción

La producción de la 12Cilindri Manuale estará estrictamente limitada a 1.499 unidades para todo el mundo —y ese número no fue elegido por casualidad. Se trata de un homenaje directo a la cilindrada, en centímetros cúbicos (1.499 cm³), del primerísimo motor de doce cilindros jamás construido por Ferrari, allá por 1947.
Todas las unidades pasarán por el ya conocido programa de personalización Tailor Made de la marca, lo que garantiza que ningún ejemplar salga idéntico a otro. El diseño, firmado por el Ferrari Design Studio bajo la dirección de Flavio Manzoni, trae detalles exclusivos: el divisor delantero y las alas traseras activas reciben una pintura en estilo pinstripe en homenaje al clásico 365 GTB4 «Daytona»; el tradicional Scudetto en los guardabarros delanteros gana relieve acuñado a la manera de monedas valiosas, con el logotipo de la serie especial grabado a láser en los laterales; y la consola central fue rediseñada, ganando un marco de aluminio anodizado en forma de diapasón alrededor de la rejilla, además de asientos —disponibles en las versiones Comfort o Racing— revestidos en cuero y CorsaTex, con seis ranuras verticales en alusión directa a las seis marchas del modo manual. El comprador aún puede elegir entre 25 colores históricos de la paleta de la marca, destacando el Rosso Rubino del coche de lanzamiento, además de tonos como Argento Nürburgring, Verde Zeltweg y Viola Hong Kong.
Todo este refinamiento de ingeniería «retro-tecnológica», sin embargo, tiene un precio a la altura: Ferrari fijó el valor sugerido de la 12Cilindri Manuale en 590 mil euros —aproximadamente 3,6 millones de euros en la cotización directa actual—, un premio de 190 mil euros sobre el valor de la 12Cilindri estándar. Como parte del paquete estándar de conveniencia para clientes VIP, el modelo aún cuenta con el programa Genuine Maintenance, que garantiza 7 años de mantenimiento programado gratuito, realizado cada 20.000 km o una vez al año, siempre con piezas originales y diagnóstico conectado directamente a la matriz en Maranello.
Ficha técnica completa de la Ferrari 12Cilindri Manuale
Motor y transmisión
- Motor: V12 de 65°, aspirado, cárter seco (6.496 cm³)
- Potencia máxima: 830 cv a 9.250 rpm
- Par máximo: 678 Nm (69,1 kgfm) a 7.250 rpm
- Revoluciones máximas: 9.500 rpm
- Relación de compresión: 13.5:1
- Transmisión: F1 de doble embrague con 8 marchas, operable vía sistema electrónico Manuale By-Wire (6 marchas en modo manual)
Rendimiento y consumo
- 0 a 100 km/h: 2,9 segundos
- 0 a 200 km/h: menos de 7,9 segundos
- Velocidad máxima: superior a 340 km/h
- Frenado de 100 a 0 km/h: 31,4 metros
- Frenado de 200 a 0 km/h: 122,0 metros
- Consumo combinado: 15,5 litros/100 km (aproximadamente 6,45 km/l)
- Emisiones de CO₂: 353 g/km
Controles electrónicos Sistema SSC 8.0 (Side Slip Control), Control de Tracción (TC), Diferencial Electrónico (eDiff), Amortiguadores Magnéticos (SCM), Dirección de Eje Trasero (PCV 3.0), Dynamic Enhancer (FDE 2.0), Dirección Eléctrica (EPS), ABS-Evo integrado al Manettino y Sensor de Chasis 6D.
